A más árboles, más peces.

La importancia de conservar los bosques del planeta es bien conocida. Los bosques no son solo los grandes pulmones que mantienen nuestro aire sano mientras no paramos de contaminarlo, siendo junto con los océanos los grandes sumideros de CO2, sino que también son el hábitat de numerosas especies y evitan la degradación de los suelos. Pero, aparte de todos estos beneficios que bien conocemos, ahora se ha demostrado que también juegan un papel fundamental en la vida acuática de lagos circundantes.

Los ríos y arroyos que circulan por zonas con menor cubierta vegetal arrastran menos restos orgánicos, por lo que al desembocar en los lagos el aporte de estos es menor. Al llegar a los lagos, los restos orgánicos pasan a aguas más calmadas depositándose en los sedimentos del fondo del mismo sirviendo de alimento para las bacterias. Estas bacterias son la base de la cadena trófica, que alimentarán al zooplancton que servirá de alimento a la mayor parte de los peces.

A mayor concentración de estas partículas orgánicas procedentes del bosque en una corriente, mayor energía en la parte inferior de la cadena alimentaria habrá cuando desemboque en el lago. Las bacterias tendrán comida suficiente y esta biomasa se pasará a organismos de tamaño mayor como los peces. Por ello, los bosques también influyen en los hábitats acuáticos de una forma que hasta ahora no se había visto.

Los investigadores marcaron con isótopos las partículas forestales para ver la incidencia de estas en los peces del lago viendo que en ocasiones casi el 70% de los peces estaban hechos de energía a partir de hojas de los árboles. Y es que aunque los peces pueden sobrevivir solo con algas, es vital para su optimo desarrollo que su alimentación sea variada cosa que solo se consigue con el zooplancton, que a su vez se alimenta de las bacterias que crecen gracias a los restos vegetales que arrastran las corrientes.

Fuente: Conciencia Eco

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