Bioimpregnante de maderas a base de cangrejos y langostas

Foto: Youtube.

Con la misma efectividad de los protectores de madera pero con la diferencia de ser fabricado con restos orgánicos de la industria pesquera (Jaibas y Langostas), Viviana Delgado investigadora chilena desarrolló un producto ecológico, sin efectos dañinos que se utiliza para impregnar postes, cercos y viviendas

Chetén mezcla lo orgánico con la nanotecnología para crear un impregnante no tóxico, igual de eficiente y de precio accesible. Este impregnante busca sustituir el uso del controversial Arseniato de cobre cromatado.

El impregnante a base de CCA, cobre, cromo y arsénico, es un preservantecomún, que se utilizar para proteger (inmunizar) a largo plazo la madera expuesta a la intemperie, o en contacto con el suelo y el mar. Este impregnante es un fungicida que protege contra un amplio espectro de hongos, termitas e insectos de la madera. Sin embargo, es contaminante debido que al entrar en contacto con el agua sufre el arrastre de los metales pesados que lo componen, los cuales se depositan en el suelo y recursos hídricos, quedando alojados principalmente en las napas subterráneas.

Este factor de contaminación fue el que motivó la  investigación por más de cinco años Viviana Delgado, Licenciada en Química de la Universidad de Concepción, para encontar una alternativa amigable con el medio ambiente e igual de accesible. En 2017 nació Chetén, el Bioimpregnante de maderas 100% orgánico, fabricado a base de desechos de la industria pesquera de la Patagonia.

“En Europa y EE.UU se prohíbe el uso del producto CCA porque se considera un problema ambiental considerable, que afecta directamente la salud de las personas. Es por eso que  lograr formular nuestro producto significó un reto en el que buscamos una solución amigable con el medio ambiente, pero igual de efectivo”, dice Viviana.

La extracción de la materia prima la logran a través de un proceso químico, donde se trata el material, separando toda la materia orgánica, hasta que llegar al biopolímero, el cual modifican químicamente. “Nosotros hacemos un polímero 100% orgánico que es hasta comestible. A ese producto le agregamos nano partículas de cobre, de entre 10 y 50 nanómetros, una tecnología muy poco vista en Chile”, describe.

Chetén protege la madera de hongos y termitas por un periodo de 30 años y el precio es aproximadamente 30% inferior a la de la competencia.

Fue así como en ese mismo año se unió a la Incubadora de Negocios de la Universidad de Concepción, en un esfuerzo de llevar la nanotecnología a Colombia donde estudian levantar una planta en el año 2020 con Acopi (Asociación colombiana de medianas y pequeñas industrias).

“Con IncubaUdeC y la la Universidad de Concepción ayudan a Viviana Delgado en este proyecto.

Fuentes: Incuba UdeC, DF.

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