El plan de Masisa para enfrentar el complejo momento económico en Latinoamérica

Un complejo escenario vivió el año pasado la productora de tableros Masisa, ligada a grupo Nueva, cuyas utilidades cayeron 77%, producto de la recesión en Venezuela y Argentina, así como a la desaceleración de mercados como Brasil.

Hoy la firma está embarcada en un plan de reducción de costos y eficiencia en sus operaciones, para tratar de retomar la senda de crecimiento que mostró hasta 2013.

Roberto Salas, recientemente nombrado presidente de la firma, señaló que este año las inversiones totales del grupo alcanzarán US$ 153 millones, monto inferior a los US$ 200 millones anunciados inicialmente.

Estos recursos se destinarán principalmente a finalizar su mayor proyecto en marcha, la construcción de una planta de tableros MDF en México, que ya tiene un 61% de avance y estará operativa en el primer trimestre de 2016.

“Tenemos que adaptar nuestro esquema de competitividad de costos, la disciplina financiera, priorizar la caja para nuestros compromisos, y esto lleva a racionalizar las inversiones”, dijo.

La compañía también busca reducir sus costos y gastos, que a fines de año, explicó Salas, les permitirá lograr ahorros por unos US$ 41 millones. Aquí la estrategia pasa por eficientar la operación de las plantas, la logística y lograr mayores sinergias en los activos forestales. También abarcará reestructuraciones en los ocho países donde operan.

Asimismo, buscan rentabilizar activos ya existentes, mejorando el uso de las plantas productoras de PB (tableros para construcción) de Chile, Brasil y México, aunque sin realizar nuevas inversiones.

Una primera parte de este plan de concretó el año pasado, cuando la firma vendió a Hancock 32.500 hectáreas de bosques en el sur de Chile.

“Vendimos el 80% de esos activos que estaban sobre 250 kilómetros de distancia del negocio industrial en Cabrero, en Biobío, y nos quedamos con el 20%. Estas áreas estaban lejos del clúster industrial”, dijo.

Ciclo a la baja

La preocupación principal está en el comportamiento de los mercados. Brasil, comentó Salas, no registró crecimientos en 2014, mientras que Argentina tuvo una contracción en los volúmenes, debido a la devaluación de la moneda y la recesión económica.

A esto se suman las restricciones en Venezuela respecto del acceso a divisas. En ese país la firma optó por incrementar sus exportaciones, dado que el 60% de los dólares derivados de estas operaciones pueden quedar en cuentas fuera de ese país, lo que les permitirá cumplir con las obligaciones que tienen con sus proveedores. La idea es que este país sea “autosuficiente” y no demande recursos adicionales para cubrir sus compromisos.

“El primer semestre del año pasado tuvo muchos desafíos, sobre todo por el nivel de convulsión, y la mayor escasez de dólares, pero nos concentramos donde tenemos mayor influencia, y decidimos autoajustar la empresa para que pueda generar los suficientes dólares para mantener la operación de manera autosuficiente a través de las exportaciones. Más que triplicamos las exportaciones a clientes de Medio Oriente y Colombia”, dijo.

Reorientar mercados

La apuesta de la productora de tableros va por llegar con más fuerza a los mercados de mayor dinamismo, como Estados Unidos, por lo que el fortalecimiento de su posición es México es clave. Acá, las proyecciones apuntan a que el Ebidta generado por este mercado crezca un 500% al 2018, pasando de US$ 5 millones a US$ 30 millones.

Lo mismo para el segmento de molduras de MDF, donde las ventas al mercado norteamericano le permitirían triplicar su Ebitda en 2015.

“Vamos a orientar la producción de aquellos mercados que han mostrado mayor contracción en su demanda local, esa producción la estamos aprovechando para la exportación, sobre todo a mercados que crecen más, como EEUU y clientes en Medio oriente y en Asia”, dijo.

Flanco abierto en el TDLC

La denuncia presentada por la empresa de capitales chilenos Silcosil en contra de Masisa y su filial Masisa Componentes Spa ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), por competencia desleal, abuso de posición dominante y estrangulamiento de márgenes, podría complicar los planes de recuperación de la forestal, ya que se expone a multas que pueden alcanzar hasta 20.000 UTA (unos US$ 17 millones) para cada firma.

Salas descartó que hayan incurrido en prácticas anticompetitivas. “Nuestras prácticas comerciales están probadas por muchos años y han sido consistentes en Chile y en cualquier otro lado, estamos dentro de las regulaciones y lo que la ley permite, y en ese caso serán los tribunales los que determinen cual es la situación correcta. Estamos bastante tranquilos respecto de la forma en que hemos actuado”, dijo.

En todo caso, la firma enfrentó un revés la semana pasada, ya que el TDLC determinó que tanto ella como su filial debían exhibir información relativa a sus costos de producción y antecedentes contables, a lo que ésta se había opuesto.

Fuente: LIGNUM

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