Pino oocarpa

(Pinus oocarpa Schiede ex Schltdl.)

Alvaro Vallejo, Ingeniero Forestal MSC. Universidad Nacional, sede Medellín.  avallejor@gmail.com.
Fredy Zapata, Ingeniero Forestal.  Universidad Nacional, sede Medellín.  fzd1961@gmail.com

Familia: Pinaceae.

Nombres comunes: Ocote, ocote chino, ocote macho, oocarpa, pino amarillo, pino avellano, pino blanco, pino colorado, pino ocote, pino oocarpa, pino prieto, pino resinoco.

  1. DISTRIBUCIÓN NATURAL

Ampliamente distribuida en zonas de vertiente y de alta montaña desde el noroeste de México hasta el noroeste de Nicaragua en América Central. Dos variedades: oocarpa y trifoliata. En la actualidad, la var. ochoterenai, registrada en Chiapas (México) y Mountain Pine Ridge (Belice), ha sido reclasificada como Pinus tecunumanii (Schw.) Eguiluz et Perry, al igual que otras procedencias de Nicaragua (Camelias, San Rafael del Norte, Yucul). Ampliamente introducida en las regiones subtropicales y en las zonas templadas de media montaña en los trópicos. Su distribución natural se encuentra entre los 13° y 29° latitud Norte, abarcando un rango geográfico de más de 3.000 km; altitudinalmente ocurre entre los 350 y 2.500 metros sobre el nivel del mar.

  1. REQUERIMIENTOS AMBIENTALES

Clima

Precipitación promedia anual: 600 a 2.400(-3.000) mm/año.

Régimen de lluvias: Verano/uniforme.

Estación seca: 3 a 5 meses.

Temperatura media anual: 13 a 23°C.

Temperatura media mínima: 8 a 18°C.

Temperatura media máxima: 20 a 32°C.

Suelos

Debido a su amplio rango de distribución natural, y a las diversas condiciones climáticas y edáficas bajo las cuales se desarrolla, el oocarpa es extremadamente variable desde el punto de vista fenotípico y de adaptación. Medra en suelos muy diversos, desde arenosos, francos hasta arcillosos, pobres, bien drenados, de reacción ácida a neutra (pH 4,5-6,8), y aun sobre suelos erodados y superficiales. En su área de distribución natural la forma típica crece en suelos rojos de tipo laterítico y ferralítico, y en el Estado de Michoacán, México, se han observado rodales con un buen crecimiento en suelos latosólicos rojos y amarillo-rojizos de ladera y colinas, moderadamente profundos, bien drenados, de fertilidad media a baja y de reacción ácida a neutra (pH 5,0-6,5), derivados de basaltos y cenizas volcánicas. En el Estado de Jalisco se le encuentra en suelos podsólicos rojos, profundos, bien drenados, de baja fertilidad y ácidos, derivados de tobas volcánicas, y se reportan ejemplares con un buen crecimiento en suelos podsólicos café, moderadamente profundos a superficiales, moderadamente bien drenados, de fertilidad media y de reacción ácida, derivados de andesitas. En el Estado de Chiapas, la var. ochoterenai (P. tecunumanii) crece en suelos profundos, francos a franco-arcillosos, moderadamente bien drenados, de reacción neutra (pH 6,5-7,5) y fértiles, derivados de dolomitas calcáreas asociadas con andesitas, así como en suelos de ladera moderadamente profundos, muy bien drenados, de fertilidad media a baja, y de pH 5,5-6,5, derivados de rocas graníticas. La especie alcanza su mejor desarrollo en el este de Guatemala, Honduras y norte de Nicaragua, en áreas localizadas entre los 1.200 y 1.800 msnm, en suelos profundos, y con una precipitación promedia anual superior a los 1.200 mm.

  1. DESCRIPCIÓN Y SILVICULTURA

Descripción

Especie siempre verde, monoica, de porte variable, usualmente de 18-30 m de altura, excepcionalmente hasta 45 m. Fuste de forma variable según la procedencia, de 40-80 cm de diámetro o más, en variedades como la ochoterenai (P. tecunumanii) usualmente recto y cilíndrico, y en ocasiones de hasta 100 cm. Corteza agrietada, de 5 a 10 cm de grueso, oscura o grisácea, con placas delgadas, largas y casi rectangulares, las capas interiores de color amarillento, en la parte superior del fuste con frecuencia escamosa. Copa por lo general irregular; ramas finas y extendidas, relativamente ralas; ramillas marrón, inicialmente ásperas, después escamosas; la aspereza desaparece debido a la caducidad de las bases de las brácteas, las cuales, sin embargo, en algunos ejemplares persisten por algún tiempo.

Hojas (acículas) 5 por fascículo, en ocasiones 3 ó 4, rara vez 6, de 14-30 cm de largo, más comúnmente de 22-25 cm, y hasta 1,5 mm de espesor, agrupadas al final de las ramas, ampliamente triangulares, verde claras, brillantes, rígidas y ásperas, rara vez suaves y flexibles; bordes finamente aserrados; haces vasculares 2, contiguos o casi; canales resiníferos 3 a 8, septales (tocan al endodermo y al hipodermo), a veces con algunos internos o medios, generalmente en número de 5-6; células del endodermo grandes, a veces de sección casi circular, y de paredes delgadas; hipodermo delgado, uniforme, sin entrantes en el clorénquima, raras veces con entrantes profundas. Vainas persistentes, marrón oscuras, de 15-30 mm y con escamas acuminadas. Yemas ovoide-cónicas u oblongas, castaño brillantes.

Conillos (estróbilos masculinos) subterminales, subglobosos, algo ensanchados en la parte media, sobre pedúnculos escamosos de ca. 3 cm de largo, comúnmente solitarios; escamas anchas, casi triangulares, con pequeñas puntas gruesas y casi romas. Conos (estróbilos femeninos) ampliamente ovoides u ovoide-cónicos, cortamente atenuados, a veces casi globulosos, fuertes y pesados, algo reflexos y en ocasiones ligeramente oblicuos, pendulosos, de 5,5-10 cm de largo o más, y de 5-8 cm de diámetro, de color ocre o café oscuro con tinte algo verdoso, lustrosos, solitarios, pareados, o en grupos de 3, persistentes, sobre pedúnculos débiles de 2-3 cm, a veces algo resinosos cerca de la base, y al caer llevan consigo el pedúnculo; el cono abierto suele medir hasta 10 cm de diámetro y presenta la forma de una roseta regular y simétrica; escamas gruesas, leñosas, pardo oscuras interiormente y abajo del umbo, aplastadas, con las huellas de las alas destacando claramente; algo ensanchadas en su parte media, de forma casi lirada; ápice recto, anguloso o algo redondeado; umbo de contorno irregular pero uniforme, con quilla transversal baja y bien marcada, y algunas costillas convergentes; apófisis aplastada en las escamas próxima al ápice, poco levantada en la región media y prominente, irregularmente subcónica y aún algo reflexa en las escamas basales; cúspide con finísima espina extendida y prontamente caediza.

Semilla pequeña, alargada y de color café oscuro, de 4-7 mm, con una ala articulada de 10-15 mm engrosada en la base; poseen de 5 a 7 cotiledones.

El grupo Oocarpa se localiza dentro de la sección Serotinos, que comprende pinos de cono simétrico, ovoide o cortamente ovoide, con escamas liradas, de color ocre o rojizo, pedúnculo débil, largo y delgado.

En México, al igual que en muchas otras zonas de su distribución natural, la floración se inicia en noviembre, alcanzando su máximo al final de diciembre y comienzos de enero. La floración es más temprana (septiembre) en las regiones más secas o en las locaciones más bajas, o cuando se presentan cambios en los patrones climáticos tales como el fenómeno de El Niño. La polinización anemófila comienza a principios de diciembre y termina a mediados de enero. En el norte de México los conos de oocarpa se desarrollan en forma aislada o en ocasiones en racimos de dos o tres; en el sur de México (Chiapas) y en Centroamérica se desarrollan en racimos de tres o cuatro y la principal cosecha madura de enero a marzo, aun cuando muchos conos se pueden encontrar madurando en el árbol a través de todo el año. La maduración de los conos generalmente ocurre 18 a 26 meses después de la polinización.

Silvicultura

Especie muy exigente en luz. En su área de distribución natural forma usualmente rodales casi puros; en el sur de México es muy común en las zonas subtropicales y templado-cálidas, donde generalmente crece en masas abiertas en asociación con P. leiophylla, P. lawsoni, P. montezumae, y P. michoacana var. cornuta. En Honduras se mezcla con P. caribaea var. hondurensis entre los 600 y 800 msnm. Los vuelos naturales están en parte degradados por efecto de las quemas, el pastoreo, la resinación, así como por la introducción en vastas zonas del pasto Hyparrhenia rufa, el cual cubre densamente el suelo, inhibe la regeneración natural y aumenta el peligro de incendios. Se reporta ligeramente susceptible a las heladas, muy susceptible al daño por el fuego, y resistente a la sequía, siendo en este último caso más tolerante que el P. caribaea.

El oocarpa es de muy baja capacidad competitiva frente a las especies arbóreas latifoliadas, y en su área de distribución natural sólo se regenera en las áreas sujetas a las quemas periódicas (especie de clímax de fuego).

La especie ha demostrado ser muy apropiada para el establecimiento de monocultivos en las regiones tropicales de media montaña subhúmedas, especialmente en las zonas de vida del bosque húmedo Premontano (bh-P) y Montano Bajo (bh-MB), con estaciones lluviosas y secas marcadas.

Las técnicas de plantación son similares a las de otros pinos como el P. patula o el P. caribaea. Se establece con espaciamientos que varían de 2,5 x 2,5 a 3 x 3 m, de acuerdo con el objetivo final de la plantación, y aplicando al momento de la siembra o poco después de ésta, un fertilizante de fórmula completa rico en fósforo (10-30-10, 12-24-12) en dosis de 50 a 75 gr/árbol y boro. Su crecimiento es moderadamente lento, particularmente en sus primeras etapas, pero en zonas húmedas es superior al del P. patula y P. elliottii. Las plantas tienen la tendencia a tornarse arbustivas poco después del establecimiento en campo y pueden permanecer en este estado por varios años hasta que desarrolla un líder dominante. Respecto al P. patula es mucho más susceptible a torcimientos del tallo por efectos de la competencia de helechos, bejucos y otras malezas, y por tanto, es necesario implementar una mayor frecuencia de control de malezas en las plantaciones jóvenes, particularmente sobre suelos fértiles. Para el caso de plantaciones destinadas a la producción de madera de aserrío o postes, es necesario considerar dentro del programa de manejo silvícola la ejecución de podas y raleos, y cosechar al final del turno aproximadamente entre 250 y 350 árboles/ha.

La tasa de crecimiento de la especie en rodales naturales es de 3 a 4 m3/ha/año; en el norte de México, donde el clima es más seco que en el resto de su área de distribución natural, los árboles alcanzan de 10 a 15 m de altura y desarrollan una forma muy pobre del fuste. Los árboles también desarrollan una baja altura (10-12 m) cuando crecen en suelos superficiales, erodados y en los riscos de las colinas o coluvios, o en sitios localizados por debajo de los 800-900 msnm. En las áreas más secas se reporta un incremento medio anual muy bajo, de aproximadamente 1 m3/ha/año.

Desde comienzos de los 70´s el oocarpa ha sido extensivamente estudiado en relación a la variabilidad de las diferentes procedencias respecto de la adaptabilidad y productividad. Los resultados de los ensayos de campo indican que las procedencias de Honduras y de la Sierra de las Minas, al este de Guatemala, son las que presentan generalmente una mayor producción en volumen. A mediados de los 80´s el establecimiento de plantaciones con esta especie se redujo considerablemente debido a la superioridad de las procedencias de P. tecunumanii y P. caribaea var. hondurensis. Las principales desventajas del P. oocarpa como especie de plantación, consisten en su lento crecimiento inicial en algunos sitios, su alta susceptibilidad a los vientos y a la deficiencia de nutrientes en el suelo, a las numerosas enfermedades que afectan las acículas, y al desarrollo de una copa mas bien rala que permite un crecimiento permanente de malezas en el sotobosque incrementando el riesgo y daños por incendios. No obstante, los recientes problemas detectados con el P. tecunumanii, relacionados con la rotura de los fustes, han estimulado nuevamente la siembra extensiva de la especie.

En mediciones realizadas en plantaciones de oocarpa de 5 años en las localidades de Santa Rosa y Corrientes (Argentina), en suelos arenosos moderadamente profundos a profundos, se registró para 5 procedencias de Honduras una altura promedio entre 10 y 10,94 m y un diámetro promedio entre 14,25 y 16,79 cm para la primera localidad; para la localidad de Corrientes se registró una altura promedio entre 6,76 y 7,18 m y un diámetro promedio entre 12,3 y 14,33 cm. En todos los casos, estos resultados muestran para la especie un mejor crecimiento respecto de especies extensivamente cultivadas en dichas localidades como P. elliotii y P. taeda. La evaluación de la productividad de la especie, cultivada como exótica en muchas regiones del trópico, especialmente en Brasil donde se han plantado varios miles de hectáreas, indican un rango entre 10 y 18 m3/ha/año, con una densidad de la madera que varía entre 0,42 y 0,50 gr/cm3 para plantaciones de 10-15 años de edad.

En condiciones medioambientales óptimas, una plantación de 25 años de edad de P. oocarpa puede lograr crecimientos anuales de 1 m en altura y de 1,8 a 2 cm en diámetro. Para una parcela de ensayo de 12 años de edad no raleada establecida en Costa Rica, con 1.150 árboles/ha, se registró una altura media de 15 m, un diámetro promedio de 18,4 cm, un área basal de 30,6 m2/ha, un volumen de 262 m3/ha, y un incremento medio anual de 22,3 m3/ha/año. El crecimiento de la especie se reporta variable, y el incremento medio anual de la especie en plantación puede fluctuar entre 10 y 40 m3/ha/año, de acuerdo con la calidad del sitio del terreno.

  1. MADERA Y USOS

Madera

Densidad básica: 0,40-0,60.

Durabilidad natural: Moderada.

Trabajabilidad: Moderadamente fácil.

Secado: Fácil.

Impregnación: Fácil.

Foto: IGRA Herrajes y abrasivos.

Madera suave, moderadamente pesada, resinosa, y quebradiza. La albura de color marrón-amarillento pálido, usualmente de hasta 75 mm de ancho, el duramen marrón-rojizo claro. Grano recto, textura fina y uniforme, lustre medio a alto, veteado pronunciado, con anillos de crecimiento visibles, con un olor resinoso característico e insabora. Se clasifica como una de las maderas más fáciles de secar, y se compara con la del Pinus echinata. El secado al aire es de rápido a moderado con un mínimo de defectos, y las propiedades de resistencia son comparables en muchos aspectos a las del Pinus palustris.

La madera, fácil de secar, aserrar y trabajar, es muy similar a la de los pinos del sur de los Estados Unidos en cuanto a trabajabilidad y características de maquinado, así como en sus aplicaciones. De poca resistencia al tratamiento con preservativos, se recomienda inmunizar para su uso como madera estructural o para construcción. El duramen se reporta muy durable a la pudrición blanca, moderadamente durable a la pudrición parda, y resistente al ataque de termitas. Otros autores la clasifican moderadamente resistente al ataque de perforadores, resistente al ataque de las termitas (mayor resistencia que el Pinus caribaea), y susceptible a la mancha azul.

En México la madera de la var. ochoterenai (P. tecunumanii) presenta mayores aplicaciones para aserrío que la forma típica, debido a que produce una mejor forma del fuste y con mayor rendimiento de madera.

Usos

Madera de aserrío: Construcción pesada; madera estructural de uso general (inmunizada). Construcción liviana. Construcción de botes; mástiles, cubiertas, etc. Ebanistería. Carpintería de interiores y exteriores (inmunizada). Machimbre. Pisos (duelas). Durmientes. Tonelería. Embalajes. Cajas corrientes. Palos de escoba.

Madera redonda: Pulpa de fibra larga. Las características de la fibra le hacen muy adecuada para la producción de papel kraft y papel periódico. Ensayos de tipo semi-industrial realizados en el laboratorio de Productos Forestales de Madison, Wis, Estados Unidos, reportan para el P. oocarpa procedente de Honduras una longitud promedia de la fibra de 5.7 mm, y un rendimiento promedio de 51,25% de celulosa de la madera completamente seca.

Chapas para centros. Tableros contrachapados. Postes para transmisión y postes para cercas (inmunizados). Pilotes para puentes y pilotes para muelles (inmunizados). Madera para minas (puntales); también se emplean para este fin los centros de las trozas desenrolladas para la producción de chapas.

Otros productos no maderables: Produce una oleorresina (trementina) de gran valor para diversas industrias, incluida la de cosméticos y perfumes, así como para la obtención del aceite de trementina (aceite esencial) y la colofonia a partir de su destilación. En México, el oocarpa constituye una de las especies más valiosas para resinación. Se reporta que la época más favorable para la resinación comprende de marzo a principios de noviembre, y aunque en algunas áreas se realiza durante todo el año, se recomienda permitir a los árboles un corto período de reposo. El proceso se lleva a cabo por el método americano, pero también se practica el método francés, y el aprovechamiento se inicia en árboles con 30 cm de diámetro o más. No obstante, en muchas regiones se emplean métodos de resinación muy primitivos, de bajos rendimientos, que rinden productos de calidad inferior, y que con frecuencia causan la muerte prematura del árbol resinado. En Honduras se ha utilizado el método americano de resinación a muerte, y se reportan rendimientos anuales de 10,4 kg de trementina por árbol durante períodos de 6 años.

En México la madera delgada y otros residuos no comerciales procedentes de los aprovechamientos se emplean como materia prima para la obtención de resina y aguarrás (aceite esencial), mediante solución con solventes y posterior destilación fraccionada; el material se utiliza después de 5 años de realizado el corte, y los residuos finales se utilizan como combustible para la generación de vapor y como materia prima para la fabricación de celulosa.

  1. MANEJO EN VIVERO

Almacenamiento de semillas 

La maduración de los conos no es uniforme y requiere un período de 18 a 26 meses. Usualmente la maduración coincide con la época seca, y la exposición a la luz y las altas temperaturas facilitan la apertura de los conos. En Centroamérica, la época de mayor producción se presenta de marzo a mayo; se recolectan los conos aún cerrados directamente del árbol, y cuando presentan una coloración de entre verde y café canela; las ramitas que contienen los conos se cortan con tijeras podadoras, evitando dañar las ramas frágiles. Después de la recolección, los conos se transportan en sacos de yute a un sitio donde puedan ser extendidos en lonas o sobre papel periódico y expuestos directamente al sol y a la intemperie para permitir la postmaduración y la apertura de los conos, tras lo cual, se golpean para que liberen la semilla. Este método es el más usualmente utilizado en México y Centroamérica, donde, además, se toma la precaución de mover los conos para que todos los lados sean expuestos al sol, ya que las escamas no expuestas pueden permanecer cerradas sin liberar la semilla. La cantidad de luz solar y la temperatura del aire afectan el momento de la apertura de los conos, pero usualmente ésta ocurre en 3 a 5 días. Los conos también se pueden secar en hornos o secadoras de tabaco a 40-44 °C por 24 horas. El oocarpa puede tolerar temperaturas de secado de 50 °C por 12-18 horas sin perder viabilidad.

Una vez extraídas las semillas de los conos, se les remueven las alas, se limpian de impurezas, y finalmente se homogeniza el lote y se secan hasta un contenido de humedad adecuado para su almacenamiento, exponiéndolas al sol y removiéndolas constantemente. Debido a que la testa de la semilla es muy delgada, al momento de remover las alas es necesario tomar las precauciones necesarias para evitar aplastar o quebrar la semilla. Un cono puede contener hasta 140 semillas, pero aproximadamente se obtienen entre 15 y 36 semillas fértiles; un árbol puede producir en promedio 112 conos. En general, se ha observado que la producción de semillas es baja pero mejora con el incremento de la latitud. En plantaciones establecidas en Colombia por Cartón de Colombia, cerca del Ecuador, los rendimientos disminuyen significativamente y se han registrado sólo 7 semillas fértiles por cono en rodales localizados entre los 1.360 y 1.800 m de altitud. En Venezuela (10° – 11° latitud Norte) se han registrado rendimientos promedio de 25 semillas fértiles por cono en rodales de 10-12 años de edad, establecidos por encima de los 800 msnm. Los rendimientos anuales normalmente varían de 0,25 a 0,5 kg de semillas por árbol. Las semillas son ortodoxas y si se empacan adecuadamente cuando el C.H. es de 6-8% y se almacenan a bajas temperaturas (3-4°C), pueden conservar una viabilidad de 80% o más por varios años. A temperatura ambiente, conservan su viabilidad y capacidad de germinación durante 4-6 meses.

Germinación y crecimiento

De acuerdo con la procedencia, un kilogramo de semillas puede contener entre 43.000 y 78.000 unidades, obteniéndose normalmente entre 25.000 y 45.000 semillas viables por kilogramo. La germinación de la semilla es epígea. La tasa de germinación es de 70-90%, y se inicia 7 días después de la siembra y finaliza a los 21 días. Cuando la semilla es sometida a un pretratamiento con agua por 24 horas antes de la siembra, mejora tanto la tasa como el porcentaje de germinación; además, si se remueve la semilla 2 ó 3 veces durante este período, se elimina la mayor cantidad posible de semilla vana (que sobreagua) o no apta para la siembra.

Las semillas se siembran en germinadores o almácigos para su posterior trasplante a eras o, cuando éstas son certificadas y de buena calidad, se siembran directamente en contenedores (bolsas plásticas) colocando 1-2 semillas en forma alternada, y una vez las plántulas alcanzan entre 3,0 y 4,0 cm de altura se programa el raleo y las sobrantes se pueden trasplantar a las bolsas vacías manteniéndolas adecuadamente húmedas durante el proceso. Al sembrar la semilla se debe cubrir con una capa fina de arena o del mismo sustrato, de 0,5-2,0 cm de espesor. Otra práctica consiste en colocar una pequeña cantidad de semilla en germinador simultáneamente con la siembra directa de la semilla en la bolsa, y trasplantar posteriormente las plántulas a las bolsas vacías cuando alcanzan la altura indicada. En el primer caso, el repique se realiza cuando las plántulas alcanzan 3-4 cm de altura manteniéndolas adecuadamente húmedas y evitando exponerlas directamente al sol durante la operación. De otra parte, con la siembra directa es posible dejar la semilla a plena exposición, y sólo donde se presenten pérdidas importantes de semilla por la acción de pájaros o por el goteo de lluvias fuertes, puede ser necesario utilizar tela polisombra u otros materiales apropiados para su protección, o emplear hojas de helechos o similares para cubrir las eras mientras germina la semilla y las plántulas alcanzan 1-2 cm de altura.

Es importante llevar a campo plántulas adecuadamente infectadas con hongos ectomicorrízicos (Amanita sp., Boletus sp., Pisolithus tinctorius, Pisolithus sp.); para el efecto, se puede mezclar suelo proveniente de plantaciones maduras de la especie con el sustrato previamente desinfectado, o aplicarlo en mezcla con agua a través del riego 15-20 días después de la germinación de la semilla; también se puede preparar un caldo con hongos macerados de los géneros Amanita y Boletus cosechados en plantaciones maduras, y aplicarlo en forma de riego. A partir de los 15-20 días de la primera aplicación, es necesario realizar muestreos de plántulas para verificar el grado de infección de las micorrizas, y en caso necesario repetir la aplicación cuantas veces sean necesarias para garantizar que el material llevado al campo se encuentra adecuadamente infectado.

En México se reporta que el material se lleva al campo para la siembra cuando alcanza un tamaño de 20 a 30 cm, usualmente luego de 6 a 10 meses de permanencia en el vivero, dependiendo de la altitud donde se encuentre éste. No obstante, en el departamento de Antioquia, Colombia, en sitios adecuadamente preparados se siembran las plántulas cuando alcanzan 10-12 cm de altura, normalmente tras 8-10 semanas de permanencia en vivero, y producidas en bolsas plásticas de 5,0 cm de diámetro y 12,0 cm de altura.

  1. PLAGAS Y ENFERMEDADES

Las principales plagas asociadas al oocarpa son similares a las del P. caribaea var. hondurensis. El coleóptero Dendroctonus sp. (gorgojo barrenador de la corteza) representa la plaga más importante en los bosques naturales, y se reportan daños importantes en México, Guatemala, Honduras y Nicaragua. La polilla Rhyacionia spp. causa daño a las yemas terminales de las plantas jóvenes, y en términos generales, la especie se considera menos susceptible a las termitas que P. caribaea.

La enfermedad de las hojas causada por el hongo Cercospora pini-densiflorae, puede causar graves daños en las plantaciones. En México y Centroamérica, los conos ocasionalmente son atacados por el hongo Cronartium conigenum que los hipertrofia y causa pérdidas en la cosecha de semillas. En el vivero son comunes los hongos que causan el mal del talluelo o damping off. En análisis fitosanitarios a lotes de semillas se reportan hongos como Trichothecium roseum (50%), Aspergillus flavus (15%), Penicillium sp. (3%), Pestalotiopsis sp. (10%), y Phomopsis sp. (6%).

¿Comentarios?, ¿aportes? Comparta con el público sus conocimientos sobre el Pino patula y obras con la madera , envíenos textos y fotos en formato jpg y complemente la información publicada hasta el momento.

  1. REFERENCIAS

Aguilera, N., McLeran D., T. & Hernández S., R. 1962. Suelos, problema básico de silvicultura. p 108-131. En: Seminario y viaje de estudio de coníferas Latinoamericanas. Secretaria de Agricultura y Ganadería (México)/FAO. Publicación Especial No. 1. 229p.

Catie-Danida Forest Seed Centre. 1997. Pinus oocarpa Schiede. PROSEFOR-DFSC. Turrialba, Costa Rica. Nota Técnica sobre Manejo de Semillas Forestales, No. 22. 2p.

Earle, Christopher J. 1998. Gymnosperm Database. http://www.geocities.com/RainForest/Canopy/2285/index.htm.

Geilfus, Frans. 1994. El árbol al servicio del agricultor: manual de agroforestería para el desarrollo rural. Vol. 2: Guía de especies. Catie-Enda Caribe. Serie Técnica, Manual Técnico 9. Turrialba, Costa, Rica. Editorial Unidad de Producción de Medios de Catie. 780p.

Greaves, A. 1979. Descriptions of seed sources and collections for provenances of Pinus oocarpa. Tropical Forestry Paper 13. Department of Forestry, CFI. University of Oxford. Oxford, U.K.: s.e. 144p.

Lamprecht, Hans. 1990. Silvicultura en los trópicos. Los ecosistemas forestales en los bosques tropicales y sus especies arbóreas: posibilidades y métodos para un aprovechamiento sostenido. República Federal de Alemania: Ed. TZ-Verlagsgesellschaft mbH. 335p.

Lombardi, César R. & Juan A. Schroeder. 1995. Comportamiento de diferentes orígenes de Pinus caribæa var. hondurensis y Pinus oocarpa en dos suelos arenosos de Corrientes (Argentina). Quebracho (3): 49-57.

OFI-CATIE. 2003. Árboles de Centroamérica.  J. Cordero & D.H. Dossier (Eds.). Programa de Investigación Forestal (FRP). 958p + anexos. http://herbaria.plants.ox.ac.uk/adc/

Parent, Guy. 1989. Guía de reforestación. CDMB, ACDI. Bucaramanga, Colombia. Ed. Edisocial. 214p.

Plant Resources of South-East Asia-PROSEA. 1994. Timber trees: Major commercial timbers. Sorianegara & R.H.M.J. Lemmens (Eds.). Bagor, Indonesia. PROSEA Foundation, No.5 (1). ISBN 979-8316-17-7. 610p.

Poynton, R.J. 1977. Tree planting in Southern Africa. Vol. 1: The Pines. Department of Forestry. Republic of South Africa. Pretoria: Government Printer. 576p+mapas.

Reforestadora Industrial de Antioquia – RIA S.A. 2004-2006. Informes y documentos internos de trabajo: Núcleos Nordeste, Suroeste y Occidente (Antioquia, Colombia) (sin publicar). Unidad Dirección Técnica. direcciontecnica@riaforestal.com

Sanderman, H.W.S. 1962. La industria de la resinación en México. p. 182-184. En: Seminario y viaje de estudio de coníferas Latinoamericanas. Secretaria de Agricultura y Ganadería/FAO. Publicación Especial No. 1: 229p.

Vásquez S., J. & Little Jr., W.B. 1962. Consideraciones generales sobre coníferas mexicanas. p. 12-66. En: Seminario y viaje de estudio de coníferas Latinoamericanas. Secretaria de Agricultura y Ganadería (México)/FAO. Publicación Especial No. 1. 229p.

Trujillo N., Enrique. 2002. Manual de Árboles. Bogotá, Colombia. Ed. Dayber. 252p.

Vallejo, Álvaro & Fredy Zapata. 2002. Trees: Árboles tropicales y subtropicales de uso múltiple. Ver. 1.0a  para Windows 95, 98, ME, XP. Medellín, Colombia.

Verduzco, J. 1962. Recolección de semillas. p. 164-168. En: Seminario y viaje de estudio de coníferas Latinoamericanas. Secretaria de Agricultura y Ganadería (México)/FAO. Publicación Especial No. 1. 229p.

Villaseñor, R., Laffite, J.C., González, J.M., Matos, E., Schemeisser, E. & Suvarnasuddhi, K. 1962. Utilización. p. 171-180. En: Seminario y viaje de estudio de coníferas Latinoamericanas. Secretaria de Agricultura y Ganadería (México)/FAO. Publicación Especial No. 1. 229p.

Vozzo, J.A. 2003. Tropical Tree Seed Manual. USDA, Forest Service. 874p. Part II: Species Descriptions. Pinus oocarpa Schiede ex Schltdl. by W.S. Dvorak. P 621-638.

Webb, D.B., Wood, P.J. & Smith, J. 1984. A guide to species selection for tropical and sub-tropical plantations. Tropical Forestry Papers 15: Second Edition. CFI, University of Oxford. Oxford, U.K. Ed. Express Litho Service. 256p.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *