Principales resultados de la investigación Los bosques y los biocombustibles

Primera generación de biocombustibles líquidos: los precios fluctuantes del petróleo y la creciente preocupación sobre el cambio climático han llevado a un renovado compromiso con las energías renovables – principalmente de los países industrializados – destinado a ampliar la producción y uso de biocombustibles líquidos de primera generación a partir de cultivos como la palma aceitera, caña de azúcar, soja y jatropha para el uso de transporte. Muchos países han establecido metas para la incorporación de los biocombustibles en el suministro de combustible para el transporte. Por ejemplo, la Directiva de Energías Renovables de la Unión Europea (EU RED), aprobada en 2009, obliga a cada Estado miembro para garantizar que al menos el 10 por ciento del combustible que se consume en el sector del transporte se deriva de fuentes renovables – incluyendo los biocombustibles – por 2.020,1

Los bosques son tanto positiva como negativamente afectados por la expansión de biocombustibles líquidos. Los biocombustibles líquidos han sido promovidos como una fuente de energía renovable que también contribuye a la seguridad energética, el desarrollo rural y el gas de efecto invernadero (GEI) en la reducción de las emisiones en comparación con los combustibles fósiles derivados. Sin embargo, debido que a los biocombustibles de primera generación están hechos a partir de los azúcares y aceites vegetales que se encuentran en los cultivos herbáceos, la expansión de estos cultivos para materias primas puede tener un impacto negativo sobre los bosques debido al cambio de uso de la tierra directa e indirecta.2

La deuda de carbono: el cambio del uso del suelo para las plantaciones de cultivos para biocombustibles puede tener muchas implicaciones ambientales y sociales. Un reciente estudio de CIFOR mostró que si se toma el ciclo de vida de las emisiones de gases de efecto invernadero en consideración las emisiones de carbono generadas a partir de la conversión de tierras para la materia prima para biocombustibles pueden tardar años o incluso siglos para revertir mediante la sustitución de combustibles fósiles por biofuels.3 Además, el cultivo de materia prima para biocombustibles puede conducir a una pérdida de derechos sobre la tierra y las oportunidades laborales para las comunidades locales, así como las amenazas a la seguridad alimentaria, que tienen impactos nocivos sobre los usuarios consuetudinarios sobre la tierra.

Para combatir estos efectos, algunos mercados como el de la Comisión Europea (CE) han establecido un conjunto de criterios de sostenibilidad a los que los productores deben cumplir para que los biocombustibles contribuyan a la meta de 2020. En julio de 2011, la CE aprobó la primera de siete ‘regímenes voluntarios », que puede ser utilizado por los productores de materias primas para biocombustibles y procesadores para certificar que sus operaciones cumplen con los criterios de sostenibilidad EU RED. Estos criterios medioambientales son una dirección, pero aún no se han de incorporar los componentes de la sostenibilidad social.4

Los biocombustibles de segunda generación: A medida que la demanda mundial de energía aumenta en el futuro, las diferentes fuentes de biomasa forestal pueden jugar un papel vital en la prestación de un futuro energético más estable. Los biocombustibles de segunda generación son los fabricados a partir de cultivos leñosos, residuos agrícolas o residuos, lo que hace más difícil para extraer el combustible requerido en comparación con los producidos a partir de cultivos herbáceos. Sin embargo, los científicos creen que el desarrollo de la bioenergía de segunda generación está en el horizonte, aunque un producto aún no se encuentra en el mercado.5 Al igual que su contraparte la primera generación, la segunda generación de bioenergía también puede plantear las presiones sobre el sistema de la tierra dedicando cultivos a la mayor demanda de bioenergía con repercusiones potencialmente graves en los bosques no clasificados como áreas protegidas.6

Fuente: CIFOR

Notas

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1 ec.europa.eu/energy/renewables/index_en.htm

2 Havlík, P., Schneider, U.A., Schmid, E., Böttcher, H., Fritz, S., SkalskyÏ, R., Aoko, K., de Cara, S., Kindermann, G. et al. 2010 Global land use implications of first and second generation biofuel targets. Energy Policy doi.org/10.1016/j. enpol.2010.03.030; Fischer, G., Hizsnyik, E., Prieler, S., Shah, M. and van Velthuizen, H. 2009. Biofuels and food security. IIASA, OFID. Vienna, Austria.

3 Achten, W. and Verchot, L. 2011 Implications of biodiesel-induced land-use changes for CO2 emissions: case studies in tropical America, Africa, and Southeast Asia. Ecology and Society 16(4): 14 dx.doi.org/10.5751/ES-04403-160414

4 blog.cifor.org/4546/eu-sustainability-schemes-fall-short-of-safeguarding-rural-livelihoods/

5 Eisentraut, A. 2010 Sustainable production of second generation biofuels: potential and perspectives in major economies and developing countries. International Energy Agency, Paris, France.

6 Popp, A., Krause, M., Dietrich, J. P., Lotze-Campen, H., Leimbach, M., Beringer, T. and Bauer, N. 2012 Additional CO2
emissions from land use change – forest conservation as a precondition for sustainable production of second generation
bioenergy. In: Ecological Economics 74:64-70.

 

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