Teca

Tectona grandis L.f.

Alvaro Vallejo, Ingeniero Forestal MSC. Universidad Nacional, sede Medellín.  avallejor@gmail.com.
Fredy Zapata, Ingeniero Forestal.  Universidad Nacional, sede Medellín.  fzd1961@gmail.com

 Familia: Verbenaceae.

Nombres comunes: Teca.

  1. DISTRIBUCIÓN NATURAL

Ampliamente distribuida desde la región centro-oriental de la India, hasta Laos, Camboya (Kampuchea), y Vietnam, en el sudeste del continente asiático. Introducida y naturalizada en Java y posiblemente las Filipinas y Puerto Rico. Ampliamente cultivada en los trópicos de todo el mundo. Su distribución natural se extiende entre los 12° y 25° latitud Norte, y en alturas que oscilan entre el nivel del mar y los 1.300 metros.

  1. REQUERIMIENTOS AMBIENTALES

Clima

Precipitación promedia anual: 760 a 3.500 mm/año.

Régimen de lluvias: Verano.

Estación seca: 3 a 6 meses.

Temperatura media anual: 22 a 28°C.

Temperatura media mínima: 12 a 24°C.

Temperatura media máxima: 25 a 40°C.

Suelos

La teca alcanza su mejor desarrollo en suelos profundos, fértiles y bien drenados, de reacción neutra a alcalina (pH 6,5 – 8,0), con contenidos relativamente altos de calcio y fósforo, franco-arenosos a moderadamente arcillosos, preferiblemente en zonas con una precipitación promedia anual entre 1.200 y 2.500(-3.800) mm (con el 75% de ocurrencia en la estación lluviosa), y una estación seca de 3 a 6 meses continuos. Al respecto, algunos autores anotan que la teca medra en diversos tipos de suelo y formaciones geológicas, y siempre y cuando sean suficientemente profundos y fértiles, cuenten con buena humedad, y el drenaje del subsuelo sea bueno, su desarrollo será igualmente satisfactorio en aluvión o en suelos derivados de areniscas, arcilla pizarrosa, granito, esquisto o gneis, y en suelos tanto calizos como no calizos.

No prospera en suelos sujetos a inundación o en suelos lateríticos pobres, con drenaje impedido, y de texturas pesadas y compactas, y por tal razón, casi todos los bosques de teca se hallan situados en terrenos ondulados o montañosos. De otra parte, también existen marcadas diferencias en cuanto a requerimientos edáficos de acuerdo con la procedencia; las de la India se adaptan mejor en suelos lateríticos pobres. En Tailandia se reportan por lo menos dos procedencias; una que crece en suelos calizos, pero no en los arenosos no calizos donde medra la otra procedencia, y las razas de la región noroccidental que se adaptan mejor en suelos pesados.

La teca generalmente ocurre en forma aislada pero puede formar rodales casi puros bajo condiciones favorables, en suelos fértiles bien drenados, aluvio-coluviales, y usualmente en zonas de ladera o terrenos ondulados, aunque también logra un buen desarrollo en suelos aluviales en zonas planas.

  1. DESCRIPCIÓN Y SILVICULTURA

Descripción

Especie perenne, decidua, semidecidua en climas no estacionales, de porte alto, usualmente de 30 m de altura, excepcionalmente de hasta 50 metros. Sistema radical superficial, con frecuencia no sobrepasa los 50 cm de profundidad, y las raíces se pueden extender lateralmente hasta 15 metros desde el tronco. Fuste usualmente recto, en ocasiones limpio de ramas hasta alturas de 20 m o más, de hasta 150(-250) cm de diámetro, y de hasta 80 cm en plantación, en ocasiones acanalado y con contrafuertes pequeños cuando adulta. Corteza blanda, con ligeras grietas longitudinales, grisáceo-parda, blanquecina en su interior y con savia rojiza y pegajosa, de 1 – 1,5 cm de espesor. Ramas tetragonales.

Hojas ampliamente ovadas, decusadas o ternadas, opuestas, verticiladas en plantas jóvenes, de (11-)25 – 50 cm de largo y (6-)15 – 37 cm de ancho, mucho más grandes en los rebrotes de tocón, basalmente cuneadas, enteras o denticuladas, casi glabras o ligeramente pilosas en ambas caras, lisas o ásperas, pecioladas, discoloras, la haz verde oscura, el envés verde claro.

Inflorescencia una cima o panícula terminal o axilar, erecta y ramificada, ca. 40 cm de largo y 35 cm de ancho, brácteas muy pequeñas; flores numerosas, blanquecinas, bisexuales, actinomorfas, de 3 – 6 cm de largo; cáliz grisáceo, campanulado, gamosépalo, cortamente 5 – 7 lobulado, persistente; corola gamopétala, 5 – 7 lobulada, blanca, rosada en los lóbulos, glabra; estambres 5 ó 6, insertos hacia la base del tubo de la corola, exertos, anteras dorsifijas, dehiscentes por ranuras longitudinales; ovario ovoide, bicarpelar, tetralocular, un ovario por celda, estilo terminal, con un estigma cortamente bífido con ramificaciones casi iguales.

Fruto incluso en el cáliz elongado, drupáceo, castaño claro, de 2 – 3 cm de diámetro, subgloboso o ligeramente tetragonal, leñoso, exocarpo delgado y subcarnoso, y endocarpo grueso y huesudo, con 1 hasta 4 semillas, aunque en la práctica cada fruto se considera una semilla. Semillas pequeñas oleaginosas, de 5 – 6 mm de largo, sin endospermo.

La teca es una especie muy variable de acuerdo con la procedencia; las del norte de Tailandia y Birmania presentan una forma excepcional del fuste, mientras que las de la India son más ramosas. Así mismo, algunas formas morfológicas se diferencian principalmente por las características de las hojas y de las semillas; las formas de Madras, en la India, y las de Birmania, ambas en zonas húmedas, se diferencian por las hojas que son brillantes y lisas en la primera, y ásperas en la segunda; las semillas de las formas de la India son casi lisas, mientras que las de los árboles de Birmania, Tailandia, y Java son más o menos pilosas. La semilla de los árboles del distrito húmedo de Mysore, produce usualmente árboles ramosos y achaparrados, susceptibles al ataque de insectos. En las procedencias de Birmania o Java, entre 1.250 y 1.760 frutos («semillas») pesan 1 kg, mientras que para igual unidad de peso, se requieren entre 1.980 y 3.100 frutos de las procedencias de las provincias centrales de la India. La semilla de teca de las zonas secas de la India, cuando se utilizan en zonas húmedas, puede producir árboles más ramificados y de forma defectuosa, incluso aun cuando los árboles padres no tuvieran mala forma.

Las hojas de la teca caen durante los meses de enero y febrero y el nuevo follaje aparece con las primeras lluvias de primavera. En lugares húmedos se demora más su caída, y a veces, no se produce hasta principios de marzo. El follaje tierno posee un color rojizo que desaparece gradualmente.

En Tailandia la floración normalmente se inicia a la edad de 8 – 10 años. Sin embargo, se ha observado floración en árboles de 3 meses de edad, mientras en unos pocos especímenes de fenotipo superior la floración se presenta después de los 27 años. Las flores usualmente aparecen durante la estación de lluvias, y los árboles tienden a florecer en forma sincronizada. En Tailandia la floración ocurre particularmente entre junio y septiembre, y la fructificación de noviembre a febrero; en algunas regiones, sin embargo, la floración se puede iniciar desde mayo. En Java la teca florece cada año al comienzo de la estación lluviosa (octubre – noviembre), y sólo unas pocas flores, ca. 1%, se desarrollan en frutos. En Asia, los frutos caen gradualmente durante la estación seca, que se extiende desde finales de abril hasta septiembre. En Cuba, la recolección de los frutos se extiende desde diciembre hasta abril.

La polinización es realizada por insectos; en Tailandia en particular por abejas. Cada flor tiene un ciclo de un día y el período óptimo de polinización se encuentra entre las 11:30 y las 13:00 horas. La teca es principalmente autoincompatible (96-100%). Aunque la producción de frutos en Tailandia es baja, 0,5 – 5%, un 6 – 60% de la producción se puede lograr con polinización inducida. Los frutos alcanzan su pleno desarrollo aproximadamente 50 días después de la polinización, pero maduran 120 – 200 días después de ésta. Son dispersados por el viento a distancias de 10 – 15 metros, pero también son transportados por el agua después de fuertes lluvias.

Silvicultura

Especie muy exigente en luminosidad; el óptimo para su crecimiento se encuentra al 75 – 100% de luz plena. Las plántulas son altamente intolerantes a la sombra.

En su área de distribución natural la teca ocurre en varios tipos de bosques tropicales deciduos, pero con frecuencia se le encuentra en los bosques mixtos semideciduos ocupando una posición dominante, asociada con especies siempreverdes; en Birmania es componente del techo superior de copas y se halla asociada, entre otras, con Gmelina arborea, Terminalia tomentosa, Pterocarpus macrocarpus, mientras en el sotobosque usualmente dominan bambúes de los géneros Dendrocalamus, Bambusa, y otros; en la India, comúnmente se le encuentra asociada con las dos primeras y con Dalbergia latifolia, Xylia xylocarpa, y Lagerstroemia spp., entre otras especies, y en Tailandia, con P. macrocarpus, T. tomentosa, Adina cordifolia, Homalium tomentosum, Vitex spp., Sterculia spp., Lagerstroemia spp., y otras. En promedio, la teca sólo forma el 12% de las masas en Birmania, y en casos excepcionales, como ocurre en la India y algunas regiones de Birmania, puede llegar a formar el 50% o más de algunos rodales. Aunque los árboles cultivados en climas no estacionales son semideciduos, la teca sigue desarrollando anillos de crecimiento.

La teca es una especie pionera, pero con un ciclo de vida prolongado. En contraste con muchas otras especies pioneras, la teca tiene la capacidad de persistir y dominar, y de regenerarse naturalmente hasta alcanzar la fase clímax de la sucesión en casi toda el área de su distribución natural. Rebrota fácilmente, y en ocasiones los rebrotes del tocón de árboles apeados constituyen un verdadero problema para el establecimiento de nuevas plantaciones. Es moderadamente resistente al fuego, muy sensible a la sequía, y susceptible a las heladas. Los árboles jóvenes usualmente se recuperan del daño causado por el fuego, y cuando éstos son frecuentes pueden originar, bajo condiciones favorables, rebrotes de raíz más vigorosos. Además de las diferencias morfológicas y en la forma del árbol que muestran las numerosas procedencias de la teca, algunas de ellas también se destacan por su capacidad de adaptación a diversas condiciones de clima y de suelos. Así por ejemplo, en Tailandia se reportan por lo menos dos variedades con marcadas diferencias en sus requerimientos edáficos, mientras que las procedencias de las zonas más septentrionales de la India y Birmania son más resistentes a las heladas; la teca de la India de zonas secas, aun cuando es de calidad inferior a la de Birmania, Tailandia, y Java, es la más adecuada para el cultivo en condiciones áridas.

En los bosques del norte de Birmania, donde la teca alcanza grandes dimensiones, la regeneración natural es escasa, pero se puede provocar una abundante regeneración abriendo la cubierta del vuelo, aclarando completamente el sotobosque y practicando quemas. Numerosos ensayos realizados en las regiones donde la especie es nativa, han demostrado que se reproduce abundantemente en las masas naturales desmontadas para cultivos taungya, y cuando se presentan claros donde la regeneración es deficiente, se reponen con pies producidos artificialmente.

En Birmania efectúan cortas intensivas y quemas completas, siempre que en la masa existan árboles portagranos. En Tailandia practican un método que consiste en realizar la explotación mediante cortas de entresaca y de mejora. En Indonesia, se prefieren los métodos artificiales de regeneración.

La teca logra su máximo desarrollo y tamaño en los climas tropicales cálidos y húmedos, donde la precipitación oscile entre 1.270 y 3.800 mm. En cuanto a los requisitos de humedad atmosférica existen marcadas diferencias de acuerdo con las procedencias de la especie. Las procedencias de Birmania y del norte de Tailandia requieren que la humedad atmosférica, durante la estación seca, no sea inferior a 60%, mientras que las de regiones secas de la India toleran humedades tan bajas como del 30%

La preparación del sitio para la plantación de la teca es la que normalmente se lleva a cabo para efectuar la siembra de monocultivos a campo abierto de otras especies, y básicamente consiste en el desbroce y quema de la maleza, aradura total o en fajas en terrenos llanos, aradura en fajas en curvas de nivel en terrenos ondulados, terraceo u hoyos de plantación en terrenos de topografía abrupta, y hoyos en terrenos con abundantes afloramientos rocosos o en tumbas de monte. La remoción del suelo, mediante aradura o apertura de terrazas u hoyos, debe ser profunda, de no menos de 25 cm.

La preparación del sitio de plantación se debe realizar en la estación seca previa a la época de plantación. Algunos autores recomiendan realizar una buena quema inicial, y otra menos intensa poco antes del inicio de la estación lluviosa.

Comúnmente la teca se establece en plantaciones puras, aunque como se verá más adelante, se ha encontrado muy promisorio su cultivo en mezcla con otras especies forestales. Las distancias de siembra en el campo son variables; se emplean marcos de 1,8 x 1,8 metros, 2 x 2, 3 x 1, 3 x 3, 4 x 2, 4 x 4, o aun de 5 x 5 m, dependiendo de las condiciones del sitio, pero lo más usual es la siembra en marcos desde 2 x 2 hasta 4 x 4 m. En Trinidad, la distancia de plantación que más aplica es de 1,83 x 1,83 m (6 x 6 pies); en Bangladesh se planta a 1,8 x 1,8 metros para que a los 3 ó 4 años de edad se cierren las copas; en Java plantan generalmente a 2×2 y a 3×3 m. Un ensayo realizado en Java, utilizando espaciamientos desde 1 x 1 hasta 3 x 3 m, reporta los mejores resultados en las parcelas plantadas a 2 x 2 y 3 x 3 metros. En Cuba se han empleado distancias de 2 x 2, 2,5 x 2,5, y 3 x 3 metros, y se indica que esta última parece ser la distancia de plantación más adecuada. La teca se debe plantar sólo cuando el suelo presente suficiente humedad. Los tocones o seudoestacas se colocan en posición vertical; el extremo superior debe quedar entre 2 y 3 cm sobre el nivel del suelo, se rodean las raíces del toconcillo con tierra fina, y luego se comprime o aporca con las manos. Si hay oportunidad, se recomienda hacer algún arropamiento con hierba seca u otro material junto al toconcillo recién plantado, lo cual contribuye, en gran medida, a conservar la humedad en el suelo, indispensable para el prendimiento de la planta.

Para el establecimiento de la teca en mezcla con otras especies como la Leucaena, se emplean distancias entre 3 x 3 y 5 x 5 m. Para sombrío se utilizan espaciamientos de 10(15) x 10(15) metros. Las plantaciones en zonas de ladera (erodadas o susceptibles) se deben establecer con distancias amplias para evitar problemas de erosión superficial ya que las plantaciones densas eliminan totalmente la vegetación rastrera.

La siembra en mezcla con otras especies es difícil debido al rápido crecimiento inicial de la teca, pero se consideran muy promisorias las mezclas con Leucaena spp., Acacia spp., y aun con Shorea spp. En Java la teca en ocasiones se planta bajo el «Sistema Tumpangsari»; en este sistema agroforestal la teca se planta junto con cultivos agrícolas, y con frecuencia también con Leucaena leucocephala. Sin embargo, después de 2 años aproximadamente la sombra que producen los árboles jóvenes usualmente reduce sustancialmente el crecimiento de los cultivos. También en Indonesia, donde existen las mayores plantaciones de teca del mundo, aclaran las plantaciones a una mediana edad y se entreplanta otra especie que se cosecha junto con la teca al final del turno.

En las zonas húmedas tropicales de Costa de Marfil, y otros países, frecuentemente se siembra la teca en mezcla con Acacia mangium, A. auriculiformis, y Cassia siamea como especies secundarias. El papel de la A. mangium y de la C. siamea es la de producir madera de menor valor y para leña, aunque también pueden cumplir un rol importante en la protección y mejoramiento de las características físico-químicas del suelo, en la reducción de malezas y el desarrollo de otras especies indeseables, así como del riesgo de incendios. Las plantaciones se establecen en proporción de 25%:75% y con densidades que varían de 1.100 a 1.500 árboles/ha; para la teca se manejan ciclos de corta de 40 años o más, y para las especies secundarias de 5 – 10 años, lográndose un rodal estable con dos estructuras claramente diferenciadas. Las especies acompañantes se deben desmochar con regularidad para prevenir la competencia al cultivo principal, particularmente en las primeras etapas de su desarrollo.

Por su parte, el papel de la A. auriculiformis como especie acompañante tiene como objetivo la de proteger el suelo y la de aportar elementos nutrientes, especialmente nitrógeno, pero también es importante su función en el control de las malezas y la disminución de los riesgos de incendios. Al igual que con las anteriores, se debe desmochar con regularidad para evitar la competencia al cultivo principal. Las plantaciones se establecen con una proporción de 1:1 y con densidades que varían de 400 a 1.500 arb./ha. En forma similar se emplea la Leucaena leucocephala, e igualmente se recomienda Crotalaria spp.

En Indonesia y otros países tropicales de Asia se practica extensivamente el sistema taungya, cultivando dentro de los plantíos de teca especies agrícolas durante el primer o los dos primeros años, y en Trinidad se reporta que bajo este sistema se pueden cultivar bananeras durante 3 años, además de los cultivos alimenticios tradicionales. En Barinitas, Venezuela, se reporta que la siembra de maíz entre las tecas recién plantadas, no sólo redujo el número de limpias, sino que también favoreció un mejor desarrollo de los arbolitos. En Martí, provincia de Matanzas, Cuba, también se reportan buenos resultados con el sistema taungya; en una plantación recién establecida donde se sembró maíz y luego de su cosecha frijoles (en septiembre), no sólo se registró un buen rendimiento de ambas cosechas y un buen desarrollo de la teca, sino que los campos se mantuvieron limpios, sin competencia de plantas indeseables. También se recomienda la siembra de la teca en otros sistemas agrosilvícolas, como en el caso de las plantaciones en línea en límites de campos de cultivos agrícolas o de pastizales.

Un estudio adelantado por el Proyecto Agroforestal CATIE-GTZ en las regiones húmedas tropicales de Costa Rica y Panamá, para evaluar el crecimiento de 5 especies forestales maderables plantadas en línea sobre los linderos de 12 predios, reporta para la teca a los 5 años de edad una altura promedio de 17 metros, un diámetro promedio de 20 cm, y un volumen de 64 m3/km. Debido a las excelentes tasas de crecimiento, se considera muy promisoria la plantación de la teca en línea sobre linderos, así como de otras especies ensayadas como Cordia alliodora (nogal cafetero) y Eucalyptus deglupta.

En algunos países se practica la siembra directa, especialmente en Java, donde este método se ve favorecido por las condiciones de alta precipitación; para el efecto aprovechan el bosque a tala rasa, derribando la mayor parte de los árboles presentes para trocearlos en el suelo y contribuir a la remoción del terreno. Luego se extrae la madera, queman la broza, remueven el suelo, y siembran 4 ó 5 semillas de teca en cada hoyo. Este método, sin embargo, no ha proporcionado buenos resultados en otros países. En la India se reporta que el principal problema con el sistema de siembra directa radica en que la germinación de la semilla es muy errática. En Barinitas, Venezuela, la siembra directa de la teca no tuvo éxito debido a la negligencia en las operaciones de limpieza.

El material que no logre el prendimiento se debe reponer en la misma estación de lluvias. Si en algunas plantas se desarrollan tallos gemelos, se debe realizar poda de líder, dejando en pie el tallo de mejor forma y mayor vigor. En las primeras etapas de desarrollo, o aun en los primeros años, las plantaciones requieren frecuentes operaciones de limpieza; la especie es muy fotófila y muy sensible a la competencia tanto radical como aérea de las malezas; además, las plántulas se deben proteger del fuego y del ramoneo de los animales.

El crecimiento de la especie durante los primeros años es bastante rápido, principalmente en altura. No obstante, se producen diferencias en el desarrollo de la masa forestal, según varíen las condiciones del medio, la distancia de siembra, las atenciones del cultivo, y los tratamientos silviculturales que reciba la plantación. Con un año de edad los árboles de teca alcanzan normalmente entre 1,5 y 2,5 m de altura, entre 3,5 y 4,5 metros a los 2 años, y entre 5 y 7 metros a los 3 años de edad. A la edad de 5 años una altura promedio de 13 metros y un diámetro de 10 cm son normales; después de 10 años, 16,5 metros y 15 cm, y después de 20 años 31,5 metros y 23,5 cm. Después de 15-20 años de edad, la tasa de crecimiento disminuye. En rodales de 80 años de edad, se han registrado alturas cercanas a los 45 metros con diámetros máximos de 75 cm en los mayores árboles.

En Java, Indonesia, los árboles dominantes en parcelas de investigación, establecidas con espaciamientos de 2 x 2 metros, presentaban al año de edad una altura promedio de 2,5 metros, 6,25 metros a los 2 años, 10 metros a los 3 años, 12,25 metros a los 4, 14 metros a los 5 años, 14,75 metros a los 6, 16,5 metros a los 7, 17,5 metros a los 8, 17,75 metros a los 9, 18,25 metros a los 10, y 19,3 metros a los 11 años. En las parcelas establecidas con marcos de 3 x 3 m, promediaron al año 1,75 metros, 6,25 metros a los 2, 8,5 metros a los 3, 10,75 metros a los 4, 12,75 metros a los 5, 13,75 metros a los 6, 16 metros a los 7, 17 metros a los 8, 18,5 a los 9, 19,25 a los 9, y 19,5 a los 11 años. En Cuba, una plantación de teca establecida en suelos fértiles promedió 1,7 metros de altura al año, 3,9 metros a los 2, 6,1 metros a los 3, 8,3 metros a los 49,8 metros a los 5, y 16,7 metros a los 10 años. En el municipio de Carepa, Antioquia, Colombia, en una plantación de 10 meses de edad y con distancias de siembra de 2,5 x 2,5 metros, se registraron alturas promedio de 4 metros en los mejores sitios, y de hasta 6 metros en árboles individuales.

Es muy importante implementar programas regulares de entresacas para obtener trozas bien formadas. En Java, las plantaciones establecidas con marcos de 3 x 1 metros se entresacan por primera vez a los 3 – 4 años de edad, posteriormente con una frecuencia de 4 años hasta la edad de 15 años, luego se realizan cada 5 años hasta la edad de 25, y por último cada 10 años hasta la edad del corte, usualmente a los 80 años. La frecuencia de las entresacas depende de las condiciones del sitio, siendo más frecuente en los mejores.

En la India efectúan el primer aclareo a la edad de 7 años, dejando como remanentes entre 1.000 y 1.500 árboles/ha; el segundo raleo se realiza a los 12 años, y se dejan en pie entre 500 y 600 árboles/ha; el tercero se realiza a los 20 años, quedando de 250 a 450 árboles/ha; el cuarto a los 30 años, dejando de 160 a 280 árboles/ha, y el quinto y último a los 40 años, quedando para la cosecha final entre 120 y 200 árboles/ha. El primer aclareo es sistemático, y consiste en talar 1 línea de cada 2 en diagonal; los siguientes son selectivos. Después de realizar el segundo aclareo, se eligen y marcan los 120 ó 200 mejores árboles/ha, buscando que se encuentren lo mejor distribuidos en el terreno. Estos árboles constituirán la población definitiva para la cosecha final, usualmente realizada a la edad de 80 años.

En Costa de Marfil, el primer aclareo se realiza a los 7 años de edad, y se dejan en pie entre 1.100 y 1.300 árboles/ha; el segundo raleo a los 12 años, dejando entre 600 y 800 árboles/ha; el tercero a los 20 años, manteniendo entre 350 y 500 árboles/ha, el cuarto a los 30 años, dejando de 250 a 350 árboles/ha; el raleo final no se precisa, pero para la cosecha final, a los 80 años de edad, el rodal debe contener entre 150 y 200 árboles/ha.

Algunos silvicultores opinan que para la elección de la edad a la cual se debe realizar el primer aclareo no existe una regla general aplicable en todos los casos, pero que existen varias pruebas cuya consideración simultánea pueden proporcionar el máximo de seguridad en la operación, y entre las cuales destacan el estudio de los anillos de crecimiento anual y la iluminación relativa dentro del rodal. Se ha observado que, mientras el árbol crece cada año en altura y aumenta su diámetro y volumen, los anillos de crecimiento anual tienden a permanecer constantes en espesor, al menos en los rodales jóvenes, pero llega un momento en que las exigencias de la población igualan o superan a las posibilidades de la estación y comienza a disminuir el espesor del anillo de crecimiento, primero lenta y después rápidamente. El raleo se debe realizar cuando se detecta la disminución del espesor del anillo, o un poco antes.

Así mismo, se señala que la iluminación relativa de menos de 10% también es indicio de que el rodal requiere el raleo, pero que como medida de seguridad y control, éste se debe realizar cuando la iluminación sea inferior a 6%, lo que corresponde a una sombra de 5°, menos de 100 unidades de iluminación (lx). La desaparición de algunas manchas de gramíneas que pudieran existir dentro del rodal, el inicio del «descenso de copas», y la emisión de brotes leñosos en forma de chupones en el fuste del árbol,  también son índices de la necesidad del aclareo.

Si bien la teca presenta buena poda natural, se señala que para que pueda ser destinada a la elaboración de chapas, los árboles no deben tener nudos, por lo menos a partir de 6 a 7 cm del centro hacia afuera. Por este motivo, los árboles se deben podar, si fuera preciso, antes de que el diámetro sea mayor a 10 cm. La poda se efectúa al caer las hojas, empleando como normas las siguientes:

1-. Se podan solamente los árboles prometedores y no aquellos de mala forma ni los que tengan una altura inferior a los 2/3 de la altura de los árboles dominantes de la población, los cuales han de considerarse como suprimidos.

2-. La altura de la copa no debe exceder a la mitad de la altura total del árbol.

3-. No se debe cortar más de 1/3 del ramaje a la vez.

4- Se podan únicamente las ramas que el árbol no puede eliminar por sí mismo.

En un estudio realizado en las Islas Vírgenes, con el propósito de determinar el efecto de la poda sobre los árboles de teca, reporta que de la ramificación adventicia que se registró 4 meses después de la operación, el 43% se presentó en los árboles podados en febrero, el 26% en los podados en mayo, y sólo el 8% en los podados en agosto, y que la emisión de ramas adventicias es mayor en los bordes de las parcelas que en el interior de éstas. La poda se realizó con sierra hasta 30 o 40% de la altura total de los árboles. Dado que la operación de poda es costosa, sólo es aconsejable realizarla en los individuos más prometedores, que habrán de quedar en el rodal después de los aclareos, no más de 200 árboles/ha.

La producción promedia de la teca en Java es de 80 – 100 m3/ha, incluidas la madera de entresacas. Ocasionalmente, se obtienen en la cosecha final volúmenes tan altos como 390 m3/ha en rodales de 80 años de edad. El incremento medio anual se reporta de (1-)3 – 6(-15) m3/ha, y de hasta 18 m3/ha.

La teca se emplea para barreras protectoras, barreras rompefuegos, cortinas rompevientos, cercas vivas y sombrío. También en sistemas agroforestales, constituyendo una especie clásica para los sistemas taungya, para plantación en líneas, y asociada con cultivos en callejón (maíz, sandía, etc.).

  1. MADERA Y USO

Madera

Densidad básica: 0,50-0,82.

Durabilidad natural: Muy alta.

Trabajabilidad: Moderadamente fácil.

Secado: Fácil.

Impregnación: Difícil.

La teca es una madera de peso medio, más bien blanda, y de apariencia muy característica. Es de primerísima calidad, y muy apreciada para obras estructurales y decorativas, pero a pesar de su reconocido valor en todo el mundo, su uso está bastante restringido por su alto costo. La albura es blanco-amarillenta o pardo-amarillenta pálida y de hasta 50 mm de ancho. El duramen es con frecuencia amarillento opaco cuando fresco, pero una vez expuesto se torna pardo-amarillento o pardo-dorado pálido, en ocasiones pardo-grisáceo oscuro de color menos uniforme, y con frecuencia con bandas de color oscuro, las cuales eventualmente se desvanecen con la edad. La madera es aceitosa al tacto, y cuando fresca presenta un olor similar al cuero, un tanto desagradable, el cual se puede acentuar cuando se humedece o calienta la madera. El grano es usualmente recto, en ocasiones ondulado o ligeramente entrecruzado, y la textura más bien gruesa e irregular.

Con un contenido de humedad del 12%, el módulo de ruptura es de 85 – 106(-148) N/mm2, el módulo de elasticidad (8.600-)10.000 – 13.400 N/mm2, la compresión paralela al grano (43-)47 – 60(-72) N/mm2, la compresión perpendicular al grano 6 – 7,5 N/mm2, la cizalladura 8 – 14,5 N/mm2, el clavado radial (60-)77 – 82 N/mm2 y el tangencial (75-)87 – 91 N/mm2, la dureza en los lados Janka 3.730 – 4.510(-4.800) N, y la dureza en los extremos Janka 4.150 – 4.500 N.

La contracción total es excepcionalmente baja en la teca, de verde a 12% de C.H., la contracción radial es de 0,7 – 1,5% y la tangencial de 1,1 – 2,5%, y de verde a anhidra 2,5 – 3,0% y 3,4 – 5,8%, respectivamente. La teca seca muy bien pero en forma más bien lenta, y en particular, es necesario tener un mayor cuidado al normal para determinar los contenidos de humedad inicial y final, ya que ocasionalmente se pueden presentar grandes variaciones en las tasas de secado, o los horarios de secado pueden ser muy variables de acuerdo con el tamaño de las piezas. Las tablas de 10 mm de espesor requieren 15 días para secar al aire de 40% a 15% de C.H.; tablas de 25 mm tardan 30 días, y tablas de 40 mm 50 días. Las tablas de 25 mm pueden secar al horno de 40% a 10% de C.H. en 5 – 6 días a temperaturas de 60 – 80°C, y con una humedad relativa correspondiente de 80% a 40%. La madera es muy propensa al cambio de color, y se deben evitar temperaturas iniciales altas; sin embargo, éste se puede tornar uniforme dentro de un tiempo razonable después del secado en horno. En general, prácticamente no presenta problemas de alabeos o rajaduras. Durante el secado al horno se forma un condensado de ácido butírico, el cual puede corroer el metal de los hornos (a menos que estén fabricados con aluminio o acero inoxidable). Una vez seca, no se tuerce, agrieta o altera. La madera es muy estable bajo cambios de temperatura y humedad, característica ésta que la hace superior a cualquier otra madera para usos en los cuales es necesario alternar sequedad y humedad, como son las cubiertas de barcos.

Se reporta un alto grado de variabilidad en las características de la madera de acuerdo con su procedencia. La teca de Birmania es usualmente ligeramente superior a la teca de Java con respecto a las propiedades de resistencia, mientras la teca de Tailandia es ligeramente menos sólida y menos pesada que la teca de Java. La teca de Java y del sur de la India es preferida por la figura de la madera.

A pesar de que la madera es variable, es fácil de trabajar, tanto con herramientas manuales como con maquinaria, y las principales dificultades se deben al contenido de sílice que puede alcanzar valores de hasta 1,5%. Para el uso extensivo de maquinaria con esta madera es necesario utilizar aceros resistentes al desgaste para asegurar una operación económica. Para las operaciones de aserrado y cepillado se recomiendan herramientas con puntas de carburo de tungsteno. La madera es difícil de esculpir con ciertas herramientas, pero tornea bien. Las propiedades de clavado son buenas, pero se recomienda realizar prebarrenado; la capacidad de atornillado y grapado son también buenas. Una de las principales características de la teca es que no causa oxidación o corrosión cuando está en contacto con metales.

La madera presenta un buen acabado y encola satisfactoriamente, aunque se deben tener en cuenta algunos pretratamientos para asegurar un buen resultado final (debido al contenido de aceite, que contrarresta la acción de la cola, se recomienda limpiar previamente los labrados con un disolvente antes de proceder al encolado). Las propiedades de flexión son variables y usualmente se clasifican como moderadas; de igual forma, muestra cierta tendencia a combarse, siendo sólo adecuada para trabajos donde se requiera moderada curvatura. El tinturado y el esmaltado requieren que las superficies estén recién cortadas o un pretratamiento con thinner. No obstante, la teca se puede barnizar y esmaltar sin dificultades. La madera se puede chapear a temperaturas de 90 – 95°C, produciendo chapas de superficie suave y de espesor uniforme. La chapa seca con facilidad y sin problemas de rajaduras y con baja contracción.

El duramen se reporta de durable a muy durable. Ensayos realizados con estacas muestran una vida útil en contacto con el suelo de más de 10 años bajo condiciones de clima tropical, y más de 25 años bajo condiciones de clima templado. Pruebas realizadas en Indonesia indican que la durabilidad está significativamente influenciada por la edad del árbol; en madera de árboles de 75 años de edad se registró una vida útil promedio en contacto con el suelo de 7 años, mientras en madera procedente de árboles de 20 años la vida útil promedio fue de tan sólo 2,5 años. La teca es muy durable bajo cubierta. En la India algunas muestras de madera de algunos cientos de años, y aun de 1.000 años de edad, se han encontrado en perfecto estado de conservación.

El duramen es resistente a la pudrición y al ataque de termitas e insectos, y aunque no es inmune, también lo es a los perforadores marinos. Por su notable resistencia a la actividad de algunos perforadores marinos, presenta excelentes cualidades para la construcción de puentes y otras construcciones en contacto con el agua tales como muelles, dárcenas, pilotes, y esclusas en aguas frescas. La albura se reporta muy susceptible al ataque del Lyctus sp. El duramen se reporta extremadamente resistente al tratamiento con preservativos.

La madera de teca tiene numerosas aplicaciones y se emplea en toda clase de obras que requieran madera de excelente calidad. Se considera como la más preciosa de todas las maderas, principalmente en los trópicos, y por esta razón es superior a muchas otras maderas e insustituible para determinados usos. Los árboles de teca, producto del aclareo de plantaciones, también son bastante durables y tienen múltiples usos. No obstante, como la madera es quebradiza, es de uso limitado para artículos que requieran alta elasticidad, tales como mangos para herramientas y artículos deportivos. De otra parte, la alta resistencia de la teca a una amplia gama de sustancias químicas la hacen de gran utilidad para mesas de cocina y de laboratorios. La madera veteada produce una atractiva chapa decorativa, la cual se utiliza ampliamente para la manufactura de muebles y elementos decorativos interiores, y tableros contrachapados decorativos.

La madera contiene 47,5% de celulosa, 30% de lignina, 14,5% de pentosanas, 1,4% de cenizas, y 0,4 – 1,5 de sílice; la solubilidad es de 4,6% en alcohol-benceno, 1,2% en agua fría, 11,1% en agua caliente, y 19,8% en una solución de NaOH al 1%.

El aserrín fino producido en las operaciones de maquinado puede causar irritación en la piel, la nariz y la garganta, o asma bronquial y rinitis después de inhalarlo.

Usos

Madera de aserrío: De gran valor en la industria de construcción de botes; cubiertas, entablados, elementos interiores. Construcción naval; cubiertas y entablados. Construcción pesada; vigas, madera estructural. Construcción liviana. Muebles decorativos de interior y exterior. Carpintería de interiores y exteriores. Ebanistería; ventanas, puertas, marcos, alféizar para ventanas, umbrales para puertas, pasamanos, barandas, paneles y entrepaños, gabinetes. Adornos interiores y objetos decorativos. Durmientes. Pisos domésticos, expuestos a la luz y al tráfico moderado. Parqué. Partes para vehículos; carrocerías, vagones, carruajes en general. Instrumentos musicales. Artículos deportivos (que no requieran alta elasticidad). Juguetes. Embalajes especiales; recipientes para productos químicos. Tanques. Tonelería. Cajonería.

Madera redonda: Chapas decorativas. Postes para construcción. Postes para transmisión. Postes para cercas. Cabos para implementos. Tornería. Artesanías. Pilotes para puentes. La madera de teca también se utiliza para leña (v.c. = 5.100 kcal/kg) y para la producción de carbón de alta calidad, pero se considera de gran valor para tal uso, y en ocasiones sólo se utilizan los residuos de cosechas y del aserrado. Implementos agrícolas; timones de arados.

Otros productos no maderables: De la corteza de las raíces y de las hojas jóvenes se extrae un colorante (tintas) pardo-amarillento o rojizo, el cual se utiliza en el sudeste asiático para teñir telas de seda y algodón y para escritura. En Java el aserrín se utiliza como incienso. Una pasta que se elabora con el polvo del aserrín o la madera tiene aplicaciones medicinales y se emplea contra las jaquecas biliosas y la hinchazón, y en infusiones contra la dermatitis o como vermífugo. Las flores tienen propiedades diuréticas y el leño es sudorífico. La corteza se utiliza como astringente y el aceite de la madera como un tónico para el cabello.

  1. MANEJO EN VIVERO

Almacenamiento de semillas

Cuando la semilla se seca hasta un C.H. adecuado, se envasan en sacos que se colocan en lugares secos y bien ventilados. En Cuba y otros países, usualmente se almacenan a temperatura ambiente, pero se indica que el almacenamiento seco y frío posiblemente sea el mejor, ya que estas semillas se conservan bien hasta por 2 años o más. Además, la germinación de la semilla de 1 año es con frecuencia mejor que la de la semilla fresca. Cuando la semilla se almacena con un alto contenido de humedad o en sitios con una alta humedad relativa se reduce considerablemente su capacidad germinativa.

En Cuba, se ha registrado buena capacidad germinativa en semilla almacenada a temperatura ambiente y en lugares frescos, por lo menos durante 2 años. Las seudoestacas se pueden almacenar hasta por un año. No obstante, debido a que la producción de semilla año tras año es muy prolífica y en grandes cantidades, aun donde la especie es introducida, usualmente no es necesario almacenar semilla por largos períodos.

Germinación y crecimiento

Usualmente la tasa de germinación de la semilla es baja y errática y se obtienen menos de 300 semillas viables por kilogramo; con esta semilla las tasas de germinación esperadas oscilan entre el 20 y el 60%, la cual se inicia después de 10 días, y en ocasiones se prolonga hasta por 2 – 3 meses. En semilla escarificada se pueden obtener entre 700 y 2.200 semillas viables por kilogramo, la germinación se inicia 4 – 5 días después de la siembra y es más rápida y homogénea; en Colombia (Antioquia), con esta semilla se han obtenido, en promedio, 900 plántulas por kg, y hasta cerca de 1.300 plántulas en lotes de semillas individuales. La semilla previamente tratada puede presentar una tasa de germinación de hasta 80% y usualmente es mejor en semilla de un año que en semilla fresca. En el Centro de Investigación Forestal en Cuba, varios ensayos han arrojado, como promedio, 82,7% de germinación en semilla tratada, y en la Estación Experimental Forestal de Itabo, Matanzas, han obtenido en ocasiones hasta 95,25%.

De otra parte, en Cuba se ha observado que el porcentaje de germinación es muy bajo durante los meses más fríos, de diciembre a marzo, y que este fenómeno puede ser consecuencia de la falta de calor solar que recibe el suelo durante la temporada de invierno; lo anterior coincide con lo expresado por algunos autores que indican que la semilla requiere de una elevada temperatura del suelo para lograr una mejor germinación. Una temperatura ambiente de cerca de 30°C parece ser la ideal para la germinación de la semilla.

Usualmente la semilla se coloca en germinadores o almácigos y se cubre con una capa de arena, suelo o aserrín de 1,2-2,5 cm; una vez germinada la semilla, y cuando las plántulas alcanzan una altura de 4-5 cm y han desarrollado las hojas verdaderas, se trasplantan a bolsas plásticas evitando tomarlas por el tallo. Los germinadores deben permanecer adecuadamente húmedos, y durante el proceso de trasplante se recomienda colocar las plántulas en un recipiente con agua y realizar la operación a la sombra. Normalmente cada fruto produce varias plántulas (usualmente 2). La germinación es epígea; la raíz primaria es larga pero desaparece gradualmente después de que las raíces laterales se desarrollan. Los cotiledones son peciolados, iguales, con una muesca en el ápice o emarginados; todas las hojas son decusadas. Con el desarrollo del material, se debe reducir gradualmente el suministro del agua para favorecer la rustificación y prepararlo para las condiciones de campo.

Se reporta que el material se encuentra listo para la plantación en 4 ó 12 meses, según sea el manejo del material en el vivero, especialmente en lo que respecta a la disponibilidad de humedad. En la localidad de Carepa, Antioquia, Colombia, se han sembrado plántulas con 15-20 cm de altura y 8-10 semanas de edad en sitios bien preparados; la preparación incluyó la limpia con azadón de un área circular de 1,2 m de diámetro alrededor de cada plántula, y se registró un crecimiento promedio de 4 metros de altura en los mejores sitios 10 meses después de la siembra, y de 6 metros en árboles individuales. En Tailandia las plántulas se mantienen en los semilleros del vivero por cerca de un año, o hasta que alcanzan 1,2-2,5 cm de diámetro al cuello de la raíz, y luego se preparan en seudosestacas para la siembra en el campo; usualmente se poda el tallo a una altura de 2,5 cm y se dejan 18-20 cm de raíz. Las plántulas son muy sensibles a la competencia por humedad, y es necesario realizar buenas prácticas de control de malezas.

  1. PLAGAS Y ENFERMEDADES

En general, la teca se encuentra relativamente libre de plagas y de enfermedades criptogámicas graves, tanto en el bosque natural como en las plantaciones. La plaga de mayor importancia la constituye la larva de Duomitus ceramicus, que perfora orificios semejantes a los alvéolos de una colmena en los árboles en pie. En Asia, ocasionalmente se producen ataques de las orugas defoliadoras y esqueletizadoras Hyblaea puera, Pyrausta machaelaris y Paliga spp. En Costa Rica se reporta el ataque de Philophaga spp., el cual corta las raíces en el vivero. También se reportan ataques de los barrenadores del fuste, Xyleutes ceramicus en Tailandia, y Xyleborus destruens en Indonesia. Las semillas pueden ser infestadas por larvas de Lepidóptera y Coleóptera.

En Cuba, se reportan ataques del comején Neotermes castaneus a los árboles de una masa semillera de tecas, afectando cerca de 10% de los árboles. El insecto polífago, Atta insularis, causa algunos daños a las plantaciones jóvenes, en los lugares donde la población de la plaga es elevada. Se indica, no obstante, que los termes pueden destruir la albura de la madera, pero que el corazón no es normalmente atacado por los insectos. En Asia, también se reportan ataques de la termita Neotermes tectonae, la cual puede causar daños importantes al árbol, aunque algunas procedencias muestran una alta resistencia.

El perforador marino, Teredo navalis, puede destruir los pilotes de muelles si no se cubren con planchas de latón o de cobre. Otros insectos de menor importancia reportados incluyen Apate monachus, Aphis gossypii, Myzus (Nectarosiphon) persicae, Bruchidae sp., y un cerambícido, Stenodontes chevrolati, que ataca la madera seca de la teca. Las copas con frecuencia son infestadas por el muérdago semiparásito Loranthus spp.

Las principales enfermedades son transmitidas por bacterias como Pseudomonas solanacearum y por hongos como el Corticium salmonicolor. En Tanzania se informa de una enfermedad llamada «el mal vinoso de la raíz», la cual afecta las pequeñas plantas en los viveros y a veces a algunos árboles en las plantaciones; se estima que el agente patógeno es el hongo Helicobasidium compactum. En Barinitas, Venezuela, se reporta la muerte de algunos árboles en pie a causa de la infección producida por el hongo Ustulina deusta, el cual ataca la base del tronco de los árboles y pudre la madera; sin embargo, los estudios realizados han permitido llegar a la conclusión de que la madera seca es resistente a la acción del hongo. En Cuba, en ocasiones se ha encontrado en la madera de teca, principalmente en la albura, a los hongos Polyporus licnoides, Pogonomyces hydnoides, Fomes sp., Auricularia mesenterica, A. auricula, Schizophyllum commune, Trametes sp., y Stereum sp., aunque ninguno de importancia económica para la especie.

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