El espécimen Marathousa ID 13 es un nuevo tipo de herramienta de madera utilizada por los primeros humanos durante el Pleistoceno Medio, documentado aquí por primera vez. Actualmente, se desconoce su función. Imagen vía
Universidad de Reading / N. Thompson / K. Harvati.
En el lecho seco de un antiguo lago en el sur de Grecia, la arqueología ha tropezado con un tesoro que reescribe los capítulos iniciales de la historia de la tecnología humana. Un equipo internacional de investigadores ha desenterrado lo que hoy se consideran las herramientas de madera más antiguas jamás descubiertas, objetos que permanecieron ocultos bajo tierra durante aproximadamente 430.000 años y que demuestran que nuestros antepasados dominaban el trabajo de la madera mucho antes de lo que se creía.
El descubrimiento, publicado el 26 de enero de 2026 en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), sitúa el uso de herramientas de madera por parte de los primeros humanos al menos 40.000 años antes de lo que demostraban las evidencias previas. Los artefactos fueron encontrados en el yacimiento de Marathousa 1, ubicado en la península del Peloponeso, una zona que durante el Pleistoceno Medio funcionó como un refugio ecológico donde la vida logró persistir mientras los glaciares avanzaban sobre Europa.
Un taller junto al lago donde la madera se conservó durante milenios
El yacimiento de Marathousa 1 fue identificado por primera vez en 2013 como una zona de carnicería al aire libre en un antiguo humedal. Lo que hace excepcional este lugar son las condiciones de conservación: el suelo de grano fino característico de la zona permitió que materiales orgánicos como la madera sobrevivieran al paso de cientos de miles de años, algo extremadamente raro en el registro arqueológico.
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Fue precisamente esa particularidad la que permitió al equipo, liderado conjuntamente por la profesora Katerina Harvati, paleoantropóloga del Centro Senckenberg para la Evolución Humana y el Paleoambiente de la Universidad de Tübingen, y la doctora Annemieke Milks, experta en herramientas de madera antiguas de la Universidad de Reading, realizar un hallazgo sin precedentes.
Los dos artefactos: aliso para cavar, sauce o álamo para trabajos finos
Entre los restos recuperados, los investigadores identificaron dos objetos que presentaban claras evidencias de haber sido moldeados por manos humanas. El primero es un fragmento de tronco de madera de aliso que muestra signos inequívocos de tallado y desgaste por uso. Los expertos sugieren que esta pieza pudo emplearse para cavar en las orillas del lago o para tareas de descortezado de otros árboles. El segundo objeto, de dimensiones más reducidas, fue elaborado con madera de sauce o álamo y presenta marcas de trabajo tan precisas que los investigadores creen que pudo utilizarse para tareas finas, posiblemente relacionadas con la fabricación de herramientas de piedra.
Marcas microscópicas que delataron la mano humana
La confirmación de que estos objetos eran efectivamente herramientas y no simples restos naturales llegó tras un minucioso examen de laboratorio. «Examinamos detenidamente todos los restos de madera, observando sus superficies al microscopio», explicó la doctora Milks. «Encontramos marcas de corte y tallado en dos objetos: indicios claros de que los primeros humanos los moldearon».
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Universidad de Reading / D. Michailidis / K. Harvati.
Un tercer objeto: la huella de un oso junto a la actividad humana
Este análisis microscópico resultó crucial para distinguir la actividad humana de otros procesos naturales. De hecho, junto a las herramientas apareció un tercer objeto de madera —un trozo de aliso con profundos surcos— que inicialmente podría haber sido confundido con un artefacto. Sin embargo, el estudio detallado reveló que las marcas habían sido realizadas por un gran carnívoro, posiblemente un oso, que arañó la madera en algún momento del pasado.
Este detalle no es menor para los investigadores. «El hecho de que grandes carnívoros dejaran su huella cerca del elefante descuartizado junto a la actividad humana indica una feroz competencia entre ambos», señaló la profesora Harvati, dibujando un escenario de supervivencia extrema donde humanos y animales disputaban los mismos recursos.
Un contexto que revela la complejidad de la vida en el Pleistoceno
Las herramientas de madera no aparecieron solas. El yacimiento de Marathousa 1 ha proporcionado un completo registro de la actividad humana durante el Pleistoceno Medio, ese período geológico que se extendió aproximadamente entre hace 774.000 y 129.000 años y que estuvo marcado por largas fases de glaciación.
Junto a los utensilios de madera, los arqueólogos recuperaron herramientas de piedra terminadas, fragmentos de roca trabajada y restos óseos que evidencian que el lugar fue utilizado como zona de carnicería. Los primeros humanos que habitaron este antiguo humedal descuartizaron al menos un elefante y otros animales, aprovechando los recursos que el entorno les ofrecía.
«El Pleistoceno Medio fue una fase crítica de la evolución humana, durante la cual se desarrollaron comportamientos más complejos», explicó Harvati. «La evidencia fiable más temprana del uso tecnológico específico de las plantas también data de este período».
Más antiguas que cualquier otra herramienta de madera conocida
Para dimensionar la importancia del hallazgo, los investigadores comparan estas piezas con otros descubrimientos similares. Hasta ahora, las herramientas de madera más antiguas procedían de yacimientos en Reino Unido, Alemania, Zambia y China, y aunque incluían desde armas hasta palos de excavación y mangos, todas eran más recientes que los ejemplares griegos.
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La excepción de Kalambo: madera estructural vs. herramientas portátiles
Existe una excepción: en el yacimiento de las cataratas de Kalambo, en Zambia, se encontró madera trabajada con una antigüedad de unos 476.000 años. Sin embargo, aquella madera no se utilizó como herramienta portátil, sino como material estructural, lo que convierte a los objetos de Marathousa 1 en las herramientas de madera manipulables más antiguas documentadas hasta la fecha.
«Las herramientas de madera más antiguas provienen de lugares como el Reino Unido, Zambia, Alemania y China», confirmó Milks. «Sin embargo, todas son más recientes que nuestros hallazgos de Marathousa 1».

Universidad de Reading / G. Prieto / K. Harvati.
Un refugio donde la vida sobrevivió a la edad de hielo
El lugar donde aparecieron las herramientas tiene también un significado especial para comprender cómo nuestros antepasados lograron sobrevivir a las duras condiciones climáticas del pasado. Durante los avances glaciares del Pleistoceno Medio, gran parte de Europa quedó cubierta por el hielo, pero zonas como el sur de Grecia permanecieron libres, funcionando como refugios ecológicos.
Estos enclaves geográficamente aislados permitieron que la vida vegetal, animal y, por supuesto, humana, persistiera durante los períodos más fríos. Cuando los glaciares retrocedían, desde estos refugios la vida volvía a expandirse por el continente. Marathousa 1, con su humedal alimentado por un río, formaba parte de esa red de espacios donde la existencia era posible mientras el hielo dominaba el norte.
Colaboración internacional y financiación europea
La investigación en Marathousa 1 continúa activa, financiada por el Consejo Europeo de Investigación y la Fundación Alemana de Ciencias, con la participación de instituciones como la Universidad Aristóteles de Tesalónica, la Universidad de Ioannina, el Ministerio de Cultura Helénico y la Escuela Americana de Estudios Clásicos de Atenas.
«Hemos descubierto las herramientas de madera más antiguas conocidas hasta la fecha, así como la primera evidencia de este tipo en el sureste de Europa», concluyó Harvati. «Esto demuestra una vez más las excepcionales condiciones de conservación del yacimiento de Marathousa 1».
Fuente: Universidad de Reading
Annemieke Milks, Maria Ntinou, Stylianos Koutalis, Dimitrios Michailidis, George E. Konidaris, Domenico Giusti, Nicholas Thompson, Georgia Tsartsidou, Eleni Panagopoulou, Vangelis Tourloukis, Panagiotis Karkanas, Katerina Harvati: Evidence for the earliest hominin use of wooden hand-held tools found at Marathousa 1 (Greece). PNAS, https://doi.org/10.1073/pnas.2515479123





