El Corcho: Un poco de historia.

Se tiene conocimiento del uso del corcho como taponado para la conservación del vino desde el imperio romano. Estos eran grandes conocedores del vino, de sus secretos y de sus efectos afrodisíacos y embriagadores. Utilizaban para tapar las ánforas un trozo de corteza de alcornoque envuelto en brea o resina. Hasta ese momento los griegos se habían limitado a extender sobre la superficie del vino que conservaban en ánforas, una copa de aceite que lo protegía el vino de la oxidación.

Tras la caída del imperio romano no se tienen documentos de la utilización del alcornoque, tan sólo sabemos que utilizaban cilindros de madera rodeados de esparto o cáñamo empapado en aceite como tapones.

En el siglo XVII, Don Pierre Perignon, un monje encargado de la gestión de la bodega en la abadía benedictina de d’Hautvillers, situada en la Champagne francesa, comenzó a hacer experimentos sobre vinos que «refermentaban» y de esta manera descubrió el champagne.

Fue también Pierre Perignon, quien en uno de sus viajes a otra abadía benedictina situada San Feliu de Guixols, descubrió el uso del tapón de corcho, que entonces era cónico, y no cilíndrico como ahora, ya que su taponado era manual.

Fuente: Delicias de Baco

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