Madera más tecnificada y sustentable conquista a la construcción

La decana de la Facultad de Arquitectura y Construcción de la Universidad Autónoma, Paz Serra, y ex seremi de Vivienda y Urbanismo entre 2010 y 2014, destaca las cualidades de este material y las proyecciones que tiene para los próximos años.

Alta resistencia, flexibilidad en movimientos sísmicos, capacidad para aislar vibraciones sonoras y calor, son algunas de las bondades de la madera. Esto, unido a la calidez de sus diferentes colores y texturas, la convierten en un material de construcción que cobra cada vez más fuerza en Chile. Gracias a la tecnología que se está ocupando para su tratamiento, hay expertos que ya hablan de una “madera 2.0”; extremadamente personalizable para cada proyecto y con marcadas características de durabilidad.

La decana de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma (UA), Paz Serra, reconoce que la llamada “cultura de la madera” es incipiente; que se está lejos de alcanzar los niveles de otros países, pero que existen las ganas de llegar a ese punto. Habla de un mundo por explorar y de paso derriba grandes mitos en torno a ella.

La  madera es uno de los materiales más utilizados en la construcción sobre todo en el sur de Chile, ¿cuáles son los beneficios de este material?

La madera es uno de los materiales más sustentables porque tiene menos huella de carbono que cualquier otro. Es un material natural. No se ha usado tanto porque en el pasado tenía una serie de problemas que la tecnología hoy nos ha permitido ir superando, por ejemplo, la pudrición y la densidad. Ha ido mejorando mucho su calidad.

Otro tema que también se está resolviendo y que ha sido más complejo es cómo edificar con madera, es lo que los arquitectos llamamos “grandes luces”. Nos referimos a grandes distancias respecto del ancho o el alto de la construcción. Siempre pensamos que la madera era para hacer cosas pequeñas. Partimos con la laminada, que es un producto con el que se hacen grandes vigas, por ejemplo, en gimnasios. Respecto del tema de la altura, hace dos años participé en una misión tecnológica de la Cámara Chilena de la Construcción a Canadá, que es un país que lidera la edificación en madera. Vimos edificios de cinco pisos hechos íntegros con este material y que funcionan perfectos.

En un país sísmico como el nuestro, es importante tener claras las propiedades elásticas de la madera que la dejan en clara ventaja. Cinco pisos es una altura moderada, agradable y adecuada para las ciudades; turísticas, segunda residencia y otros. Hay un mundo por explorar en madera.

Hoy la eficiencia energética es una preocupación para el mundo de la construcción, ¿cómo se inserta la madera en este mercado? ¿Es posible llegar a viviendas bien aisladas utilizando madera como principal material?

Cuando la madera es sólida es un muy buen material y si le faltara capacidad, se le agrega lo mismo que a cualquier otro, como poliuretano de alta densidad o cualquier envolvente de lana mineral. Una vivienda de madera puede quedar totalmente aislada térmicamente.

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¿Cuáles son las principales propiedades de la madera, que la convierten en un buen material de construcción? ¿Por qué es recomendable?

La madera es mucho más fácil que otros materiales para construir y es transportable. Hay empresas a las cuales tú les llevas un proyecto y ellos lo dimensionan completamente. Luego se ensambla y se levanta el proyecto rápidamente. El sistema de corte es un verdadero cerebro: utilizan un computador especializado para hacer piezas perfectas. Entonces, toda esta tecnología que se le ha ido agregando a la madera la pone en ventaja.

Como facultad participamos del concurso universitario latinoamericano Construye Solar, cuyo objetivo fue realizar prototipos de viviendas sustentables. El proyecto de la Universidad Autónoma de Chile fue la “Casa Atrapa Lluvia – Atrapa Sol, vivienda sustentable en una ciudad contaminada”. Teníamos un tremendo desafío pues había que levantarla en Santiago. Sin embargo, al ser edificada en madera tuvimos menos complicaciones desde todos los puntos de vista.

Cuando hablamos de madera no sólo pensamos en sus propiedades constructivas, sino también en los aspectos estéticos de una vivienda, ¿como contribuye a generar identidad?

La madera tiene una belleza natural; una connotación de calidez que hace gratos los espacios. El hormigón también aunque no quiero compararla con otros materiales porque también me gustan y los considero apropiados para muchas cosas. Sin embargo, la madera, muchas veces, se ha usado como revestimiento más que como material de construcción. Eso es porque se busca verla, es grata ante los ojos de una persona. Entonces si puedes construir y además ver, con el mismo material; gozar de su belleza y calidez, se genera identidad. Además hay un tema histórico, de apego a la madera. Por años fue el gran material de la zona sur, ya que estos eran puros bosques. Cuando buscamos en el baúl de los recuerdos nos encontramos con ella, por lo tanto hay mucho que rescatar del imaginario y de nuestra identidad.

¿Podríamos hablar entonces de la “cultura de la madera” en el país? ¿O de volver a ella?

Las maderas que se utilizaban en otro momento son distintas, por lo tanto, no hablamos de volver a la cultura de la madera. Nosotros hoy no vamos a cortar una araucaria y antes se hacía. Vivimos en un mundo con más gente y más tecnologizado. Lo que necesitamos es distinto de lo que se necesitó. Esta es una nueva madera que está totalmente pensada de una manera distinta; tiene otra densidad, capacidad estructural, resistencia al agua, capacidad térmica y otras longitudes. La cultura de la construcción en madera –entonces- está incipiente. Es un mundo por explorar.

¿Y qué pasa en otros países, existe una tendencia a construir en madera?

Yo hablaría de cultura en madera en países como Canadá y Finlandia. Ellos podrían decir que la tienen hoy. Nosotros estamos en un estado incipiente y tenemos muchas ganas que ocurra.

¿Qué formación reciben en Chile los estudiantes der arquitectura y construcción respecto del uso de la madera? 

La Universidad del Biobío tiene la tradición más antigua en el sur de Chile y luego viene la Universidad Autónoma de Chile donde tenemos 25 años de historia. Entonces, sabemos que tenemos el desafío y responsabilidad de adentrarnos en un tema que es nuestro y nos representa y que –además- empatiza muy bien con los otros pilares que esta facultad ha privilegiado como ejes principales de desarrollo. Me refiero a la eficiencia energética, temas sociales y especialmente diseño de espacios públicos. La madera calza con todos ellos.

Recientemente inauguramos el Centro de Transferencia de la Construcción y a partir del próximo año comenzaremos un programa para calificar la mano de obra que trabaja con madera. Nos preguntábamos, ¿cómo se forma un carpintero? Y la respuesta es que es un oficio autodidacta. Queremos enseñarles esta nueva tecnología. Además, el Centro nos permite hacer alianzas con empresas privadas, la Cámara Chilena de la Construcción y certificar competencias. La idea es generar formación continua en el área, como eficiencia energética en madera, sistemas de ensamblados, cortes y temas que vaya demandando el mercado. Creemos que estos conocimientos no sólo deben ser parte de una elite de profesionales e investigadores sino que tienen que estar al alcance de quienes ejecutan los proyectos.

¿Y cómo visualiza el mercado de la madera para la construcción? 

Estimamos que falta mover la brújula de la cultura de las personas. Cuando comenzamos esta entrevista partimos haciéndonos cargo de una serie de mitos que son generalizados. La gente no confía en la madera y hay que cambiar eso y mostrar todo los avances tecnológicos que le permitan confiar en este material que hoy permite mayor profundidad y posibilidades en cuanto a amplitud y tamaño de proyectos.

¿Qué maderas que producimos en Chile tienen mejores proyecciones para su uso en la construcción?

El pino tiene mucha proyección. No soy ingeniero forestal, pero dada la relación entre velocidad de crecimiento y densidad de la madera, es un material muy adecuado para industrializarlo. El eucaliptus es un material que tiene otras propiedades: está mucho más orientado a subproductos como chapas, papel o briquetas. No es tan idóneo por su densidad y longitud. El pino, en cambio, tiene además diferentes variedades y la textura y color, es muy manejable. Es mucho más versátil de lo que se cree y la tecnología actual permite darle tonalidades muy naturales acordes al gusto de cada persona.

Fuente: Gran Valparaiso

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