GARAGE+: Precisión, madera y sostenibilidad en la ladera

El edificio se alza en la ladera con una contundencia silenciosa. No busca protagonismo. Su propuesta arquitectónica se fundamenta en tres pilares: reducción, precisión y honestidad material. Cada decisión responde a una lógica constructiva impecable.

En el interior, los paneles de abeto de tres capas envuelven las superficies. La madera domina el espacio con su calidez natural. Pero el exterior cuenta otra historia. Un revestimiento de listones verticales, previamente envejecidos, cierra el volumen. Este tratamiento superficial establece un diálogo entre la técnica más depurada y la pátina que solo el tiempo concede. La fachada respira, vive, se transforma.

Los portones y puertas se integran a ras de fachada. Prácticamente invisibles. El arquitecto ha diseñado hasta el buzón como un elemento singular, una pieza más que marca el punto de acceso y completa la composición general. El resultado es una obra concebida milimétricamente donde funcionalidad, estética y sostenibilidad convergen en un lenguaje preciso.

Energía, agua, estructura y construcción sostenible

El compromiso medioambiental no es aquí un añadido ni una etiqueta. Es el origen del proyecto. Todos los elementos estructurales que no contactan con el terreno se han ejecutado en madera. Esta elección garantiza una construcción eficiente en el uso de recursos y reduce la huella de carbono del edificio.

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La cubierta, inclinada 15° hacia el sur, alberga una instalación fotovoltaica integrada. No es un parche tecnológico. La pendiente responde a la orientación solar óptima, y el diseño cumple escrupulosamente con la normativa vigente. Cada grado está calculado.

El agua de lluvia no se desperdicia. Se canaliza desde la cubierta directamente a un depósito subterráneo que cumple una doble función: almacenamiento y cimentación estructural. Esta sinergia entre generación energética, gestión hídrica y estructura portante convierte el garaje en un ejemplo de arquitectura sostenible técnicamente bien concebida.

Un mediador espacial entre calle y jardín

Situado entre un gran depósito de aguas pluviales y una cubierta fotovoltaica orientada al sur, el volumen arquitectónico adquiere líneas definidas y una geometría sutilmente expresiva. Su silueta, marcada por la inclinación del tejado, confiere al interior una calidad espacial notable.

Un amplio ventanal panorámico abre el espacio hacia el jardín. Actúa como elemento de transición. Desde la calle, el garaje se presenta como un filtro; desde el jardín, como una prolongación del paisaje. El edificio se convierte así en un mediador espacial: funcional, topográfico y arquitectónico. Conecta dos mundos con naturalidad.

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La combinación de madera, tejado fotovoltaico y sistema de recogida de agua crea un concepto sostenible que trasciende lo técnico para adentrarse en lo expresivo. Su forma, el gran ventanal y los materiales de alta calidad contribuyen a un interior de gran calidad. La arquitectura impresiona por su diseño claro, sus detalles precisos y sus materiales naturales. Y lo hace sin estridencias. Con la certeza de quien sabe que la belleza está en la medida justa de cada cosa.

Fuente: Steinbach Schimmel Architekten Part GmbB

La madera

Madera abeto

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