
El ajedrez es uno de los juegos más antiguos que aún se practican en el mundo, pero pocas veces se presenta de una forma tan revolucionaria como en la pieza Chess, creada por el diseñador Jader Almeida para NJF Indústria e Comércio de Móveis. Este conjunto, galardonado en la categoría de Otros Artículos para el Hogar en los SIT Furniture Design Awards, no es un simple tablero: es una declaración de intenciones sobre los límites entre el objeto funcional y la obra de arte.
Un tablero que desafía la planitud
A simple vista, Chess rompe con el formato plano al que estamos acostumbrados. Su base escalonada crea un terreno fragmentado, casi dinámico, donde cada movimiento adquiere una nueva dimensión visual. Lejos de ser un obstáculo para la partida, esta topografía escalonada envuelve las piezas y convierte el acto de jugar en una experiencia táctil y estética.
El diseño escapa de lo convencional para adentrarse en el territorio de la escultura. El tablero ya no es solo un soporte, sino un protagonista silencioso que eleva la partida a una categoría casi ceremonial.
Piezas con precisión de joyería
Cada una de las piezas de ajedrez ha sido concebida con una precisión y una proporción propias del diseño de joyería. Lejos de la abstracción geométrica típica de los juegos clásicos, estas figuras poseen una presencia sólida y refinada, donde el acabado y la forma dialogan en perfecto equilibrio.
El resultado es un conjunto que, aunque plenamente funcional, trasciende su uso práctico. Cuando no está en juego, Chess se convierte en un objeto decorativo de gran personalidad, capaz de captar la atención incluso de quienes no practican este milenario juego.
La estrategia de la simplicidad detallada
Detrás de esta pieza está la mano de Jader Almeida, un diseñador cuya biografía revela una filosofía muy clara: combinar el sistema de fabricación en serie más avanzado con el tratamiento artesanal más exquisito e insustituible. Sus piezas, según explica, no buscan ser protagonistas en el espacio, sino desempeñar funciones de apoyo con una presencia serena pero innegable.
“Creo piezas no para que sean protagonistas en el espacio, sino para que desempeñen funciones de apoyo. Mi diseño es fruto de un trabajo exhaustivo de simplificación proyectada y, al mismo tiempo, desde el punto de vista de la producción, mis piezas son sumamente detalladas”, afirma Almeida.
Chess es el ejemplo perfecto de esa dualidad. A simple vista, su geometría escalonada parece sencilla, pero cada nivel, cada ángulo y cada acabado revelan una complejidad proyectada con precisión quirúrgica.
Un clásico renovado
El ajedrez ha experimentado en los últimos años una notable renovación, tanto en formatos de juego como en diseños de tableros. Sin embargo, Chess no necesita incorporar tecnología ni funciones interactivas para destacar. Su fuerza reside en lo físico: en la solidez de la madera, en el juego de alturas y en esa cualidad atemporal que invita tanto a la reflexión estratégica como a la contemplación silenciosa.
Más que un juego, Chess es una muestra de maestría artesanal y excelencia en el diseño. Un objeto que desafía la planitud, trasciende su función práctica y se convierte, por derecho propio, en una extraordinaria obra de arte.










