Crecimiento bajo en carbono: políticas en Bolivia, Colombia, Nicaragua y el Perú

El cambio climático por sus impactos económicos, sociales y sobre la biodiversidad constituye uno de los principales retos globales de este siglo IPCC, 2007; Stern, 2007). América Latina por su alta vulnerabilidad al cambio climático y, a pesar de contribuir en términos relativos poco a las emisiones globales, requiere realizar medidas de adaptación y de mitigación de sus emisiones, que le permita transitar hacia una senda de crecimiento bajo en carbono. En este contexto, este trabajo tiene por objetivo identificar las estrategias de mitigación y adaptación más utilizadas en Perú, Bolivia, Colombia y Nicaragua, que contribuyan a generar una senda de crecimiento económico baja en emisiones de carbono. 

Las medidas que han sido adoptadas por los cuatro países acorde a sus características sociales, económicas y geográficas. Así, de acuerdo con las experiencias de los cuatro países analizados es posible establecer que las medidas de adaptación se enfocan en inversiones en infraestructura para reducir los impactos de eventos de desastre. Ello incluye infraestructura vial, redes de conducción de acueducto y alcantarillado, vivienda, entre otros. Los eventos como deslizamientos, inundaciones y sequía, pueden ser focalizados en regiones específicas o generalizados a nivel de los países. Por su parte, las medidas en mitigación se enmarcan en el sector energético en lograr mayor eficiencia energética, una matriz energética con componentes que generen bajos niveles de contaminación o basada en fuentes renovables, estrategias encaminadas a la sustitución de combustibles fósiles por fuentes de energía menos contaminantes, sustitución de focos incandescentes por focos ahorradores. En el sector transporte los incentivos se centran en promover el uso de gas natural y mejorar los sistemas de transporte masivo. Se destacan también los programas de reforestación y reducción de la deforestación para reducir las emisiones. 

Persiste aun la necesidad de que los países ajusten sus regulaciones a las nuevas realidades del cambio climático para reducir sus causas e impactos, cambiar la débil utilización de instrumentos económicos para desincentivar e internalizar los costos de la contaminación, implementar incentivos financieros y tributarios a fin de contribuir a la adopción de tecnologías limpias por parte de los sectores transporte, energía, industria, minero, entre otros. 

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