En defensa del árbol “UN SER VIVO” consideraciones sobre su valor como principal componente de los ecosistemas terrestres

DEDICATORIA

 Este artículo va dirigido a todas aquellas personas que luchan por la conservación y cariño por el árbol símbolo mundial de la ecología y sobre todo, en esta época al colectivo de grupo Túnel Verde de Envigado y las treinta personas que hoy conforman la protesta contra la expansión de la cultura del cemento y que con valentía han mostrado un gran ejemplo para el país en la defensa del medio ambiente.

 

Foto: Ceiba gigante del Huila llamada árbol de la libertad. el más voluminoso del país, patrimonio cultural de la nación.

 

Vale la pena agregar al inicio de éste trabajo la proclama del indio Seattle:

“La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas. Cada brillante mata de pino y hasta el sonido de cada insecto es sagrado”.

 

EN DEFENSA DEL ÁRBOL “UN SER VIVO”

CONSIDERACIONES SOBRE SU VALOR COMO

PRINCIPAL COMPONENTE DE LOS ECOSISTEMAS TERRESTRES

 

INTRODUCCIÓN

El árbol, símbolo mundial de la ecología a través de la historia y desde tiempos remotos, siempre se ha considerado como un ícono sagrado.

Las antiguas civilizaciones y aún los pueblos indígenas, lo han venerado como un Dios supremo.

Para citar algunos ejemplos, los “celtas” adoraban al roble (Quercus Sp) y el Espino de Glastonbury en Inglaterra. En China el Melocotonero y el Manzano en Grecia, se consideraban como fuentes de inmortalidad y se referían al “Álamo” como un ejemplar que evitaba la muerte a quienes lo cuidaban. En la Odisea, aparece   como uno de los tres árboles de la Resurrección, junto con el Olivo y el Ciprés. El árbol Ashoka del bosque tropical lluvioso de la India se consideraba como un árbol sagrado.

El Baobab del África (Fig. 1) Es un árbol muy longevo, llamado árbol al revés, porque pareciera que sus raíces están por fuera del suelo; llamado también árbol botella. Este maravilloso árbol de la familia Bombacaceae, tiene la particularidad de alojar en su fuste, hasta 10.000 litros de agua en períodos de sequía, sus frutos son de gran capacidad alimentaria; proporciona sombra y abrigo a las etnias africanas, inclusive habitación dentro de su tronco. En Kenia y otras regiones, también lo veneran como un árbol sagrado.

El Ginkgo Biloba, Figura No. 2, se encontraba ubicada a escasos 1500 metros de donde ocurrió la explosión de la bomba atómica en Hiroshima y hoy sobrevive.

Fig. No. 1 Árbol Baobab – Kenia, África

Fig. No. 2 Ginkgo biloba. Hiroshima. Un año después de estallar la Bomba Atómica sobrevivió a esa catástrofe. En la actualidad es un símbolo a la vida

En América, se tiene evidencia de que existen ejemplares de Baobab en Cuba y Haití traídos hasta allí por navegantes en la época de la conquista.

El Caucho (Ficus elástica), es un árbol frondoso, resistente a condiciones adversas, lo representan en la India como la iluminación de “Buda”. El Laurel, árbol del amor en la antigua Grecia, sus hojas coronaban la frente de los atletas en Atenas.

En América, los aztecas tenían gran aprecio y veneración por el “Ahuehuete” en Oaxaca; esta especie también constituye el árbol nacional de México.

En América tropical, la Ceiba (Bombacopsis Sp) fue el árbol sagrado de los mayas y aún hoy día de la cultura “Koguis”,Tayrona de la sierra nevada de Santa Marta.

La palma (Roystonia) es un árbol sagrado en Cuba.

En Colombia los Muiscas, veneraban los bosques como si fuesen sagrados y los dedicaban a sus dioses (Gonzalo Fernández de Oviedo, cronista colonial).

Los árboles como seres “vivos” han demostrado también ser los más longevos o de mayor edad y los más grandes seres vivientes de la tierra, a pesar de que son los únicos entre los seres vivos que no se puede mover o desplazar por sus propios medios, lo que los ha hecho muy vulnerables a su principal enemigo que es el hombre.

Además de su espectacular resistencia a condiciones adversas, son ejemplares vivientes en altura, ejemplo los Sequoias del Norte de América (Fig. 3) con más de 100 metros de altura y longevidad

Fig. 3 Arbol Sequoia, obsérvese el gran tamaño de su base (Parque Nal. Yellostown – California)

Calculada en edad superior a los 2000 años, junto con el Ginkgo Biloba (Ginkgoacaeae) de China y el Baobab en África se han localizado ejemplares con edades superiores a 2.500 años. Se tiene evidencias de árboles muy longevos en México como el Pino Aristata y Ciprés de Montesuma con diámetro superior a 15 metros en su base y edad superior a 4.600 años.

Se ha reportado ejemplares de sequoia en Francia, España, Uruguay, Argentina y Chile. Un año después de estallar la bomba atómica de Hiroshima, un viejo Ginkgo destruido, empezó a brotar. Para Hiroshima se transformó en símbolo de renacimiento y veneración; de allí su interés en la ciencia médica por estudiar sus propiedades curativas. (Fig. 2)

Fig. 4 Eucaliptus Sp. Hotel Colonial, Villa d Leyva. Según cronistas este hermoso ejemplar tiene una edad superior a 300 años

Como un ser vivo, el árbol desde la antigüedad atrajo la atención de investigadores especialmente médicos, quienes encontraron en su proceso fisiológico de transporte de nutrientes y circulación de la savia; en su interior un alto parecido al sistema circulatorio de la sangre en el hombre.

Malpighi, médico entomólogo describió la anatomía de los vasos vegetales en los árboles; Antonio Leeuwenhoek (1632) realizó cortes trasversales en madera para ver su estructura; fue el primer cazador de microbios del microcosmos.

Stephen Hales (1677), utilizó trazadores químicos inyectados en sus tejidos vegetales para encontrar el modelo de ascensión de la sabia en la xilema y el papel del agua y del aire en el mantenimiento de vida animal y vegetal. Más recientemente se han hecho estudios de presión osmótica o fuerza ascensional con trazadores químicos y radioactivos, fenómeno que aún la ciencia no ha podido   imitar (ver publicación Inderena-Conif, 1986).

El árbol productor de oxígeno, elemento primordial en el aire, agua, C02 , ha sido útil en la producción de miles de medicinas, aceites, productos químicos, abrigo de fauna, refugio ictiológico en manglares, alimentos, protección de erosión, restauración de suelos, paisajismo, agroindustria, reforestación y muchas más aplicaciones. Sus resinas como el “ámbar” secretada por ciertas especies, ha servido para determinar restos vegetales, polen, insectos y vertebrados atrapados como fósiles desde épocas prehistóricas, pero su principal actividad en biósfera es su papel en los ciclos del carbono, oxígeno y absorción de C02. Y protección de la capa de ozono.

Fig. 5 Árbol Macondo (Cavanillesia Plataniforme), muy común en la Costa Atlántica)

EL ÁRBOL EN EL FOLCLOR LATINOAMERICANO

Innumerables poetas, compositores, juglares, cantantes y músicos, han tenido al árbol como un patrón único de inspiración musical, romántica, popular, parrandera, comunicando alegrías, pesares, despechos y recreación en sus composiciones. América en este sentido ha liderado en el mundo el folclor, podríamos citar en Cuba muchas canciones dedicadas a las palmas y árboles; México y sus composiciones de mariachis y boleristas. En Norteamérica los Red Wood Forests, han inspirado a muchos folcloristas en California.   Colombia ha sido prolífico en folclor dedicado a los árboles; inclusive pueblos de la Costa llevaron su nombre como Algarrobo, Carreto, Majagual, La Ceiba, Caracolí (Lucho Bermúdez, Eduardo Armani (Argentina) y muchos otros intérpretes han homenajeado al árbol (Garzón y Collazos, Dueto de Antaño, (Las Acacias) y otras composiciones musicales con los Corraleros del Majagual. Obdulio y Julián (Los Arrayanes) José Barros (Arbolito de Navidad); Luis Ariel Rey (Guayabo Negro, “Nunca me digas adiós”, etc.

Otros países   de América, como Chile y Argentina hacen recuento de canciones dedicadas al árbol como los Trovadores de Cuyo y los Trovadores de América, Alberto Gómez (Los Sauces), Pepe Aguirre ( Pensando en ti). Y con el perdón del gran folclorista del tango Jaime Jaramillo Panesso, gran difusor de la cultura popular, podemos incluir la bella canción de Carlos Gardel (Tomo y Obligo que dice: “Bajo el árbol desojado donde un día la besé”)

Árbol Macondo Fig. 5, (familia Bombacaceae), es un árbol en Colombia muy típico en la costa Atlántica, posee propiedades antiofídicas muy nombrado por nuestro premio Nóbel García Márquez. Este árbol es pariente del Baobab del África. (Fig. 1), en Cartagena cerca a Turbaco existe un bello ejemplar

Otro ejemplo importante de árbol lo podemos encontrar en la república Argentina. El árbol Ombú, (Phytolacca Dioica) (Fig 6), familia Phytolaccaceaeae, este hermoso árbol símbolo de la pampa argentina posee una base abultada; puede alcanzar hasta 15 metros de altura y reservar mucha agua en su tronco; es resistente a la sequía; es famosa una hermosa canción “Clavel del Aire” interpretada por Ortiz Tirado “igual que un ombú en esta región”. Para citar una época reciente, el gran cantante argentino Alberto Cortés, interpretó una melodía denominada El Árbol y yo.

Fig. 6 “Árbol Ombú” Hermoso árbol representante de las Pampas Argentinas

Nuestro país, rico en especies forestales de características centenarios especiales, posee ejemplares vivos en muchas de nuestras poblaciones.

En Gigante, Huila existe la espectacular Ceiba plantada allí desde la época colonial. (Fig. 7) y en Villa de Leiva, un bello ejemplar de Eucaliptus plantado allí desde la época colonial (Fig. 4)

Fig. 7 Ceiba gigante del Huila

Colombia también posee en su territorio en la región de Salento (Quindío) Fig. 8) la Palma del Quindío Ceroxylon quindiuense es el árbol nacional, única palma en el mundo que alcanza una altura superior a 60 metros; además tiene otra característica en su especie que crece en el mundo en un piso altitudinal superior a 2.500 m.s.n.m; árbol también en peligro de extinción que también podemos observar como ejemplares aislados en la región de los Llanos de Cuivá cerca al municipio de Santa Rosa de Osos en Antioquia.

Fig. No. 8 Palma de Cera del Quindío (Ceroxylon Quindiuense)

Este recuento histórico sobre la importancia del árbol en los ecosistemas del mundo, va dedicado a las personas y colectivos ambientales que luchan por la protección del árbol, pero especialmente a los dirigentes que manejan el medio ambiente en el país, que por ignorancia o presiones políticas utilizan hoy en día la palabra tan de moda “talar árboles” que deberían cambiar por “trasplantar”   tecnología que sería la ideal.

ASPECTOS HISTÓRICOS SOBRE LA FLORA DE NUESTRO PAÍS

El propósito especial de esta divulgación es hacer un homenaje al árbol. Quedaría un poco incompleta la información sin traer a cuento los alcances y estudios relacionados con nuestra flora en Colombia.

Desde la época de la Nueva Granada, científicos destacados exaltaron nuestra riqueza forestal. José Celestino Mutis, Francisco José de Caldas y la Expedición Botánica divulgaron al mundo los nombres científicos y características de las especies vegetales. En épocas posteriores más recientes, el presbítero doctor Enrique Pérez Arbeláez con su tratado de “Plantas Útiles de Colombia”, seguidores insignes y estudiosos de la botánica sentaron las bases hacia el conocimiento de las plantas. En Colombia fueron Víctor Manuel Patiño, científico del Valle del Cauca que divulgó la riqueza forestal del Pacífico y sobre todo un connotado estudioso de las palmas nativas, además él fue quien introdujo al país la “palma africana” en la región del bajo calima. Creo por primera vez en Colombia el primer banco de germoplasma en la estación experimental de Copacabana en Antioquia.

José Cuatrecasas de origen español, quien contribuyó a la clasificación botánica de muchas de nuestras especies. Más recientemente podemos citar al hermano Daniel, en Antioquia, al botánico Romero Castañeda y las contribuciones del Instituto Geográfico Agustín Codazzi y los trabajo de los botánicos Sigifredo Espinal y Elmo Montenegro, sobre la flora en los pisos altitudinales de Colombia.

El legado de estos estudiosos de la flora continuó y en la actualidad encontramos divulgaciones sobre la riqueza dendrológica del país de los profesores Gilberto Emilio Mahecha, Universidad Distrital, Humberto Jiménez Saa con publicaciones en Inderena y en Costa Rica, Jaime Rivera, Gabriel Gutiérrez, Ignacio del Valle (U. Nacional de Medellín) y hasta hace poco el libro de Etnobotánica del finado Ingeniero Forestal Rodrigo Caballero. (Ver revisión de literatura).

QUÉ SE HA HECHO EN NUESTRO PAÍS SOBRE LOS ECOSISTEMAS FORESTALES Y LA SILVICULTURA URBANA?

Desde la creación del Inderena en 1969, esta entidad con escasos recursos económicos sentó las bases para el manejo ambiental de la flora, aguas y fauna de nuestro país, con la divulgación del Código Nacional de los Recursos Naturales y del Medio Ambiente, documento que ha servido de modelo ambiental en otros países.

El Inderena en la década de los ochenta inició un programa especial de inventario y restauración de árboles centenarios, proyecto que se lideró inicialmente en Medellín, donde se realizaron los primeros tratamientos fitosanitarios y técnicas quirúrgicas en especies forestales de alto valor paisajístico y cultural. Este programa fue emprendido bajo la gerencia regional del INDERENA en Antioquia por el Ingeniero Fernando Berrío y la Alcaldía del doctor Alfredo Ramos, trabajos efectuados en especies de Ceibas, Guayacanes, piñón de oreja, algarrobos y otras importantes variedades ubicadas en la avenida La Playa, Plazuela San Ignacio, Aranjuez, Enciso, Boston, Barrio San Pablo (Algarrobo), Hospital Doña María (Ceiba) de Castilla, Samán – (Intercepción carrera 80 con Avenida Guayabal, Piñón de Oreja del Jordán (Robledo), utilizando tecnología pionera, fertilización, cicatrización y curetaje de heridas y aplicación por primera vez en el país de un sistema de inyecciones en su fuste (Ver boletín # 1 Revista Servicios de Protección Forestal, Inderena 1987, laboratorio de Piedras Blancas), árboles que hoy día lucen excelentes bajo la tutela del área metropolitana. Trabajos de rehabilitación de especies, además de trasplantes y técnicas de restauración; se realizaron posteriormente en el país por especialistas. Para citar unos pocos el Ingeniero Enrique Betancur en Medellín, Bernabé Alvarado en Ibagué, Eduardo Bermúdez en altiplano de Bogotá y técnicos de la C.V.C. en Cali.

Estas metodologías perfeccionadas en la actualidad, además de divulgaciones sobre el papel del árbol en el paisajismo urbano, también han sido ya publicadas por Mahecha G., y Echeverry de Cali y en Medellín por el Ingeniero León Morales con el apoyo de la Universidad Nacional y el Área Metropolitana. (ver revisión de literatura)

CONCLUSIONES

Infortunadamente para nuestro país, han ocurrido programas equivocados con la colonización en áreas de bosques naturales; además de la ampliación de la frontera agrícola. El manejo político, la ignorancia en muchos casos y presiones externas, han generado daños ecológicos irreversibles como por ejemplo la destrucción de manglares por su reemplazo en complejos hoteleros y turísticos.

Los cultivos ilícitos, el aprovechamiento indiscriminado de especies valiosas como el Comino, Ébano, Chanul, Abarco, Roble de Montaña, (Quercus Sp), pino colombiano y otras más especies en peligro de extinción, han sido la causa de la pérdida de grandes extensiones de bosques en el país.

Sin embargo no todo ha sido en vano, los programas de reforestación con especies nativas e introducidas de rápido crecimiento, los incentivos forestales y los programas de las corporaciones ambientales y la empresa privada, han visto en ésta actividad una alternativa muy útil en la recuperación de áreas degradadas.

En Antioquia Coltejer (Cipreses de Colombia, Fabricato, EPM y corporaciones forestales presentan claros ejemplos de manejo productor, protector de las masas forestales, nativas e introducidas, programas que se impulsaron bajo las gerencias de los ingenieros Bernardo Zapata y Fernando Berrío, en la empresa Cipreses de Colombia en Medellín

Vale la pena destacar la actividad de CORANTIOQUIA en la recuperación de las áreas degradadas por procesos de minería en el Bajo Cauca, sectores de Cáceres y Tarazá, Rio Rayo, en terrenos de escombreras con la especie Acacia mangium, especie de origen australiano introducida con éxito al país por el Ingeniero Forestal Arturo Romero, programa emprendido bajo la dirección del Ingeniero Nolberto Marín, y que constituye un gran acierto de Corantioquia, ejemplo para el país en recuperación de estos suelos que de nuevo han traído riqueza forestal y biodiversidad. (Figs 9 y 10)

Fig. No.9   Rodal de Acacia mangium, sector la Frontera, Municipio de Cáceres con seis años de edad.

 

Fig. No.10 Obsérvese el pasto creciendo bajo el dosel de la Acacia Mangium y el ganado pastando. Indicativo potencial de programas agrosilvopastorales (foto 2001) Finca La Frontera – Tarazá

Labores particulares que merecen amplio crédito en tareas de reforestación, traen a la memoria la actividad de Staca, programa que hace más de 40 años surgió con el primer “Arboretum de especies introducidas que se ubicó en la región de Piedras Blancas, hoy Parque Arví; con el apoyo de la Universidad Nacional de Medellín.

Son también muy meritorias las labores de reforestación particular del Ingeniero Fabio Rico Calle, ya fallecido, en su finca Horizontes del Retiro, y los hermanos Palacio de Microplast, el arquitecto Edgar Jaime Isaza y la familia Gutiérrez Castro en el municipio del Retiro.

Como pioneros en reforestación con la especie Teca se puede citar a la familia Ospina Pérez en la región de Urabá y Puerto Libertador, Arturo Samper en la región de El Espinal- Tolima, en ingeniero forestal Carlos Atehortúa con la especie Ceiba roja en la empresa Monterrey Forestal en Zambrano – Bolívar.

Se menciona también en Medellín la actividad de la empresa COMFAMA y sus áreas recreacionales en las que predomina el árbol como componente principal y que tiene el mérito de poseer el árbol más antiguo de Colombia llamado el Árbol Raro, (Licaena Salicifolia) clasificado por el botánico José Cuatrecasas y estudiado por el hermano Daniel, ubicado en el núcleo recreativo de la Aldea Tutucán (Rionegro- Antioquia). Bajo la dirección técnica forestal, desde sus inicios, de Guillermo León Valencia, este centro recreativo atrae desde hace ya muchos años la atención turística de nacionales y extranjeros que disfrutan sobre todo de su gran riqueza y diversidad forestal.

Se complementa esta información con los trabajos realizados en otros departamentos, especialmente con especies coníferas en los departamentos del Cauca, Federico Lhemann, Cartón de Colombia en el Valle y las empresas Monterrey Forestal, Bavaria, Refocosta y Reforestadora San Sebastián, en la costa y llanos orientales.

Da mucha lástima que Colombia hoy en día, ocupe el primer lugar en el mundo en actividades de destrucción de nuestros bosques naturales. 295.892 Has, perdidas en los últimos dos años (Colombia Depredadora- El Colombiano, agosto 8 de 2013). “Una hectárea de cultivo ilícito equivale a destruir 4 Has de bosque natural”.

En nuestro país se debería incentivar y facilitar proyectos que enriquezcan su cubierta forestal con cultivos agroindustriales, especies promisorias nativa e introducidas que son potencialmente muy rentables. Por ejemplo el Marañón (Anacardium Occidentalis), su nuez paradójicamente en la India es una fuente de ingresos importantes en su economía. Especies como el Camajón (Sterculia apétala) los caimitos, jobos, palmas como el Chontaduro, Palma de Corozo de la costa productora de un jugo exquisito, palma de Vino, etc, esperan un promisorio porvenir sobre todo en los Llanos Orientales, Vichada y Guainía.

Las universidades del país podrán colaborar con estudios científicos de nuestras especies, muchas en extinción, por medio de programas de biotecnología, clonación y parcelas experimentales, contando con incentivos que da el gobierno y la Corporación de Investigaciones Forestales CONIF.

Ahora con los tratados de libre comercio que se avecinan, se podría introducir al país, excelentes equipos, maquinaria forestal y agrícola libre de aranceles para el aprovechamiento selectivo del recurso forestal y agrícola, en procesos agroindustriales, agroforestería y manejo silvicultural, reforestación, paisajismo urbano y alejar de una vez por todas la palabra de moda hoy día “talar”, que utilizan las autoridades ambientales, término facilista por el vocablo “trasplantar” árboles hacia otros sitios de la ciudad. Es lógico pensar que por las condiciones fitosanitarias extremas, su ubicación peligrosa, efectos genéticos, un árbol tenga que ser sacrificado en forma técnica desde su entorno en la naturaleza, pero esto ocurre en bajos porcentajes en los núcleos urbanos, lo importante es el cuidado, mantenimiento adecuado y revitalización periódica por parte de las entidades gubernamentales y sobre todo proteger el patrimonio de especies centenarias, las cuales hoy día se puede revitalizar y evitar que sean destruídas por simple descuido como ocurrió con el samán de Guacarí, Fig. No. 11

Fig. No. 11 Samán de Guacarí, infortunadamente desaparecido por descuido en 1989, cuando tenía 79 años de edad, y que quedó plasmado en la moneda de $500, obra del maestro David Manzur

Ojalá no se repitan en el país ejemplos de desaparición de árboles centenarios como el ocurrido con el samán de Guacarí en otros ejemplares vivientes de árboles longevos que aún se encuentran en poblaciones de Colombia, los cuales deberán ser objeto de técnicas de revitalización y cirugías fitosanitarias y fortalecerlos para que persistan bajo el cuidado de las entidades ambientales del país. Aún queda un hermoso ejemplar de Samán en el municipio de San Marcos – Sucre de características muy similares al anteriormente nombrado, el cual debería ser objeto de cuidado especial y declararlo como patrimonio de la nación. (Fig. 12)

Fig. No. 12 Imponente árbol Samán ubicado en una hacienda del municipio de San Marcos – Sucre

Este artículo quedaría incompleto sin destacar la actividad relacionada con la arborización de Medellín del alcalde cívico, doctor Jorge Molina Moreno quien por más de 15 años como alcalde cívico dejó un legado de más de 100 mil árboles plantados con su iniciativa, especialmente frutales y ornamentales que hoy día se quieren cambiar por la cultura del cemento.

Traemos a la memoria al arquitecto paisajista Narciso Gross Roca de origen cubano, quien transformó el antiguo bosque de la Independencia a lo que hoy día es el   imponente Jardín Botánico de Medellín y quien además realizó numerosos proyectos paisajísticos en el Parque del Café y con quien el autor de este artículo tuvo el honor de trabajar en la adecuación paisajística del Caño de Juan Angola en Cartagena.

“Finalmente, se complementan estas frases con las de los indígenas CREE de Norteamérica -profecía que dice: después que el último árbol haya sido cortado; después de que el último río haya sido contaminado sólo después el hombre blanco descubrirá que el dinero no se puede comer ( buscador Google)

REVISIÓN DE LITERATURA    

CABALLERO MUÑOZ, Rodrigo 1.995. La Etnobotánica en las Comunidades Negras Indígenas del Delta del Río Patía. Biblioteca AB y A.- Yala. Cayambé – Ecuador. U Nacional, Medellín, 248p.

ELAINE LING. 2013. Baoabad El Árbol de las Generaciones. Periódico El Colombiano, julio 14 de 2013.

Google, buscador 2013. Elementos históricos sobre el Árbol.

KRAMER and KOSLOWSKY, 1960. Physiology of Tree

LARA LONDOÑO, Lucrecio. 1987. La Inyección de sustancias al Fuste. Servicio Nacional de Protección Forestal. Vol. 1. (Buscador Google)

MORALES, León. Varón Teresita. 2007. Arboles Ornamentales del Valle de Aburrá. Publicación Área Metropolitana.

lucre.lara@hotmail.com

Digitación: luzcodel@hotmail.com

Fig. No 13. Ejemplo moderno de trasplantar un árbol con los cuidados del caso, equipo mecánico que sería muy útil para nuestro país si se considera como opción importante para impedir su tala. (Tomado de Tree relocation made easy Melburne- Australia, buscador Google).

Lucrecio Lara L.

Ingeniero Forestal M.Sc.

Diplomado en Energía Solar Instituto SOGESTA – Urbino, Italia

Agosto 17 de 2013

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