Reforestación comercial surge como opción para proteger los bosques naturales‏

A medida que crece la población mundial, se necesita cada vez más madera para hacer muebles o papel. Algunos analistas calculan que la demanda global industrial para la madera en rollo, es decir los troncos sin corteza ni ramas, se cuadruplicará para el 2050.

La mala noticia es que gran parte de esta demanda ha sido atendida históricamente por los bosques naturales, lo cual tiene un gran impacto en la biodiversidad y empeora el calentamiento global. Cerca del 30% de los bosques naturales del mundo son explotados comercialmente, según algunos estudios.

Sin embargo, cada vez son más los países y las empresas madereras que deciden plantar nuevos árboles para cosechar la madera, y así no tocar los bosques naturales. Esto es lo que se conoce como reforestación comercial.

“Se evidenció que ante esta demanda creciente se requeriría de una diversificación de la oferta, con una mayor contribución de los bosques cultivados”, explica Carole Megevand, especialista en bosques del Banco Mundial.

Este tipo de plantaciones de árboles ya representan el 7% de los bosques del mundo, o 264 millones de hectáreas. Un poco más de la mitad de estos bosques están en cinco países (China, Estados Unidos, Rusia, Japón y la India). Las áreas de bosques cultivados también van creciendo en América Latina.

Creación de empleo

En Brasil, 7,4 millones de hectáreas son de bosques cultivados, así como 3,2 millones en México, 2,4 millones en Chile y 1,4 millones en Argentina. En Colombia, el gobierno busca llegar a 600.000 hectáreas.

“En particular, Colombia tiene un amplio potencial para el desarrollo de programas de reforestación comercial, por las excelentes condiciones climáticas, geográficas y topográficas para el crecimiento de los árboles”, afirma Megevand. La experta agrega que Colombia tiene 7,2 millones de hectáreas con aptitud forestal, es decir donde se podrían plantar bosques.

“Los bosques cultivados bien manejados pueden ser útiles en la provisión de varios bienes y servicios forestales (madera, servicios medioambientales) y contribuyen a la reducción de la presión sobre los bosques naturales”, afirma Megevand.

Además, contribuyen a la creación de empleo, “particularmente donde el desempleo rural es alto y están disponibles grandes áreas de tierra degradada”, dice Megevand. Todo es fuente de empleo: la preparación de la tierra, plantar árboles y mantener los bosques. “Muchos países tienen experiencia de plantar bosques y de reforestar bosques y podrían ampliar sus actividades”, explica.

En América Latina, el sector forestal emplea cerca de 1,3 millones de personas, de un total de 13,2 millones de personas a nivel mundial, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Buen manejo de las plantaciones

Con los cuidados adecuados, las plantaciones de árboles pueden mejorar las fuentes de agua, ofrecer un lugar para vivir a plantas y animales, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y resultar en empleos e ingresos para las comunidades locales.

“Sin embargo, aún existe un mal manejo de las plantaciones. Algunas fueron establecidas en lugar de bosques naturales y otros ecosistemas importantes. Los derechos y los intereses de las comunidades locales no siempre han sido respetados”, opina Megevand. Explica que si son mal diseñadas, estas plantaciones pueden destruir ecosistemas y todos los beneficios que ofrecen.

Para evitar estos males, “las buenas prácticas en estas plantaciones (de árboles) tienen que llegar a ser la norma”, dice la experta. No deberían de reemplazar bosques naturales existentes, explica, sino reforestar áreas degradadas, como zonas que hayan sido usadas para la ganadería y donde se pueda restaurar el medioambiente.

Fuente: LIGNUM
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