Los bosques ralentizan su crecimiento pese al aumento de CO₂. El aire seco y la falta de turgencia celular explican esta paradoja que los modelos climáticos ignoran.
El roble melojo actúa como árbitro subterráneo entre jaras: frena al competidor dominante con química y rescata al débil con microbios. La biodiversidad se decide bajo tierra.
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del usuario a través de su navegación. Si continúas navegando aceptas su uso. VerPolítica de Privacidad