Estado de los recursos de suelos del mundo 2026

El informe Estado de los recursos mundiales de suelos 2026, elaborado por la FAO y el ITPS, ofrece un análisis exhaustivo sobre la salud global de los terrenos y la implementación de prácticas sostenibles. Los documentos destacan que, aunque el suelo es esencial para la seguridad alimentaria y la biodiversidad, amenazas como la erosión y la pérdida de carbono orgánico continúan agravándose. A través de evaluaciones regionales, se examinan factores críticos como el crecimiento poblacional, el cambio climático y la expansión urbana que presionan este recurso vital.

La obra enfatiza la importancia del manejo sostenible del suelo (SSM) como una herramienta científica para revertir la degradación y cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Finalmente, los textos funcionan como una guía estratégica para que los gobernantes y gestores de tierras tomen decisiones informadas que aseguren la resiliencia de los ecosistemas terrestres.

Estado de los recursos de suelos del mundo 2026

Resumen

El informe Estado de los Recursos de Suelos del Mundo 2026 (SWSR 2026), elaborado por el Panel Técnico Intergubernamental sobre los Suelos (ITPS) y la FAO, presenta una evaluación científica exhaustiva sobre la salud de los suelos globales y su capacidad para sustentar la vida. Las conclusiones principales subrayan una realidad crítica: aunque el conocimiento científico y las prácticas de Manejo Sostenible del Suelo (MSS) han avanzado significativamente, la degradación continúa acelerándose a un ritmo alarmante.

Puntos Clave:

  • Importancia Crítica: Los suelos sustentan el 95% de la producción de alimentos, albergan el 59% de la biodiversidad global y son el segundo mayor sumidero de carbono del planeta después de los océanos.
  • Degradación en Aumento: Desde 2015, el crecimiento poblacional de 800 millones de personas ha impulsado un aumento del 24% en las áreas cosechadas, intensificando la presión sobre el recurso. La erosión sigue siendo la amenaza más severa y global.
  • Adopción Insuficiente de MSS: Solo el 10% de las evaluaciones regionales muestran tendencias de mejora en la adopción de prácticas de manejo sostenible.
  • Vínculo con los ODS: El cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente Hambre Cero (ODS 2), Acción por el Clima (ODS 13) y Vida de Ecosistemas Terrestres (ODS 15), es imposible sin suelos saludables.
  • Llamado a la Acción: La degradación no es inevitable. El informe insta a una transición hacia el MSS mediante políticas informadas, incentivos dirigidos y gobernanza inclusiva.

1. El Suelo como recinto de funciones vitales

El concepto de salud del suelo ha evolucionado para reconocerlo como una entidad viva. El ITPS la define como «la capacidad del suelo para sustentar la productividad, la diversidad y los servicios ambientales de los ecosistemas terrestres».

Funciones y contribuciones ecosistémicas

El suelo proporciona servicios fundamentales divididos en contribuciones materiales y no materiales:

CategoríaServicio EcosistémicoFunciones del Suelo Involucradas
MaterialesProducción de biomasaCiclado de nutrientes, retención de agua y soporte para raíces.
Regulación hídricaInfiltración, filtrado de contaminantes y regulación de flujo.
Regulación climáticaAlmacenamiento de carbono orgánico (COS) y control de emisiones (CO2, N2O, CH4).
Reserva de biodiversidadHábitat para microorganismos y macrofauna.
No MaterialesBase física humanaSoporte para asentamientos e infraestructuras.
Herencia culturalPreservación de patrimonio geogénico y arqueológico.

2. Amenazas críticas a las funciones del suelo

El informe identifica múltiples procesos que degradan la capacidad del suelo para prestar servicios esenciales:

  • Erosión del Suelo: Identificada como la amenaza más grave y persistente. Incluye la erosión hídrica, eólica, por labranza y pérdida por cosecha de cultivos.
  • Pérdida de Carbono Orgánico del Suelo (COS): Un proceso crítico tanto en suelos minerales como en humedales, turberas y suelos de permafrost. Históricamente, la agricultura ha causado una pérdida de 133 mil millones de toneladas de carbono en los 2 metros superiores del suelo.
  • Mala Gestión de Nutrientes: Existe un desequilibrio global marcado por excedentes de nitrógeno (N) y fósforo (P) en algunas regiones que contaminan el agua, frente a «minería de nutrientes» (déficit) en regiones como África subsahariana que compromete la seguridad alimentaria.
  • Salinización y Sodificación: Acumulación de sales que limita el crecimiento vegetal.
  • Contaminación: Presencia de contaminantes inorgánicos, orgánicos y emergentes que afectan la salud humana y de los ecosistemas.
  • Sellado del Suelo y Urbanización: La expansión urbana descontrolada elimina permanentemente suelos agrícolas productivos.

3. Impulsores de la degradación

El informe distingue entre factores indirectos y directos que ejercen presión sobre el recurso suelo:

Impulsores indirectos

  • Cambio Poblacional: El aumento de la población mundial demanda más alimentos y madera.
  • Demanda de Alimentos: Presiona la expansión de la frontera agrícola y la intensificación de cultivos.

Impulsores directos

  • Cambio en el Uso de la Tierra: Deforestación y conversión de ecosistemas naturales a tierras de cultivo o pastoreo.
  • Uso de Agroquímicos: Cambios en la aplicación de fertilizantes y pesticidas.
  • Conflictos: Identificados como un motor significativo de cambios negativos y degradación del suelo.
  • Expansión de Infraestructura: Industrias extractivas y desarrollo urbano.

4. Suelos y seguridad hídrica (ODS 6)

El suelo actúa como el principal reservorio de agua para la producción de cultivos. Se distingue entre:

  • Agua Verde: Agua almacenada en el suelo y disponible para las plantas. Representó el 87% del agua total utilizada en la producción de cultivos en 2019 (aprox. 5,912 billones de m³).
  • Agua Azul: Agua en ríos, lagos y acuíferos. Representó el 12.6% del uso agrícola.

La pérdida de humedales es una preocupación mayor; desde el año 1700, se estima una pérdida de 3.4 millones de km² de humedales naturales, siendo la conversión a tierras de cultivo el principal factor (61.7% de la pérdida total).

5. El Desafío de la nutrición (ODS 2)

El 98.8% de la ingesta de energía alimentaria diaria promedio proviene de alimentos cultivados en el suelo. El suelo suministra 14 elementos minerales esenciales para las plantas:

  • Macronutrientes: Nitrógeno (N), Fósforo (P), Potasio (K), Calcio (Ca), Magnesio (Mg) y Azufre (S).
  • Micronutrientes: Hierro (Fe), Manganeso (Mn), Zinc (Zn), Cobre (Cu), Boro (B), Molibdeno (Mo) y Cloro (Cl).

El informe resalta que los presupuestos de nutrientes son herramientas esenciales para el uso sostenible, advirtiendo que los niveles actuales de N y P superan los límites de seguridad del sistema terrestre a nivel global.

6. Manejo sostenible del suelo (MSS): El camino a seguir

El MSS se define como el manejo que mantiene o mejora los servicios ecosistémicos sin deteriorar las funciones del suelo. Prácticas clave incluyen:

  • Labranza Cero o Reducida: Para proteger la estructura y reducir la erosión.
  • Cultivos de Cobertura y Retención de Residuos: Para aumentar el COS y proteger la superficie.
  • Biochar: Para el secuestro de carbono a largo plazo.
  • Agroforestería y Agricultura Regenerativa: Sistemas integrados que mejoran la resiliencia.
  • Gestión Mejorada de Nutrientes: Optimización de la fertilización para evitar la lixiviación y la contaminación.

Barreras para la adopción

A pesar de la existencia de soluciones probadas, su adopción se ve frenada por:

  1. Falta de información y datos armonizados sobre el suelo.
  2. Limitada educación y conciencia pública.
  3. Necesidad de incentivos económicos claros para los agricultores.
  4. Debilidad en la gobernanza del suelo a escalas nacional y global.

Conclusión

El informe SWSR 2026 concluye que la salud de los suelos es el «cimiento silencioso de la vida en la Tierra». La evidencia científica es clara: sin suelos sanos, no hay seguridad alimentaria ni desarrollo sostenible. Se requiere un compromiso renovado y una acción colectiva inmediata para transformar el conocimiento técnico en políticas efectivas y prácticas de campo que aseguren este recurso para las generaciones futuras.

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