En Colombia la siembra de bosques competitivos es una verdad a medias.

Varios comunicadores, dignatarios y publicidad gubernamental habitualmente promulgan las ventajas competitivas de invertir en el cultivo de maderables en Colombia, motivando a inversionistas nacionales y extranjeros de largo plazo y alto riesgo con la disponibilidad de 17 millones de hectáreas aptas para la reforestación, paquetes tecnológicos para el cultivo de varias especies, importantes desarrollos biotecnológicos, genéticos y fotosíntesis todo el año por la localización del país en la zona tropical, con sus consecuentes  beneficios para la producción de biomasa durante todo el año.

Claro que si, Colombia tiene el privilegio de estar localizada en la zona intertropical, en la cual la radiación solar durante todo el año intensifica la fotosíntesis, la producción de biomasa y consecuentemente ciclos vegetativos más cortos. Esta condición natural, conjuntamente con los factores geográficos y atmosféricos del país desarrolla diversas zonas climáticas y microclimas positivamente aptos para la siembra exitosa de bosques Industriales, que se establezcan con la propagación de material vegetal mejorado de varias especies preciosas de origen nacional e importado de la faja intertropical.

Sin embargo, el éxito de los bosques sembrados es el producto final del privilegiado medio tropical que me he venido refiriendo, a la adaptación de los genotipos de las especies y procedencias a las condiciones edafoclimaticas, a la geomorfología de la tierra a cultivar y al estado de desarrollo para su aprovechamiento, coherentes con los principios implicados en los protocolos construidos en base a los resultados de los ensayos experimentales, aplicables a todas las condiciones naturales del proyecto industrial donde se establecerá la plantación forestal.

Ahora bien, en Colombia la investigación de especies, procedencias y progenies en ensayos de campo que convaliden la oferta de las especies consignadas en los documentos de las áreas zonificadas con aptitud forestal es limitada, por no decir inexistente, la oportunidad cronológica de las evaluaciones depende de los escasos recursos asignados y la duración de los ensayos de la voluntad del mandante privado o público. Además los escasos resultados por razones diversas no se publican y la transferencia de las cuestionadas deducciones no son un referente amplio que sustente el copioso numero de protocolos silviculturales de papel que han conducido siembras de bosques al fracaso.

Históricamente durante varias décadas se vienen manejando guarismos de reforestación entre 200.000 has y ahora se dice 450.000 has. georeferenciadas, pero, se desconoce el área por especie, numero de arboles fenotípicamente aceptables por hectárea, sus incrementos medios anuales (IMA), sobrevivencia, los productos no maderables, el inventario de la calidad de la madera para los diferentes usos industriales y de exportación. En el año 1.994 al procesar la información capturada en Colombia durante más de 10 años de evaluación en todas las plantaciones de Cupressus lusitanica y P. patula con edades superiores a 15 años, el índice de selección fue de 1:82.000 y 1:135.000 respectivamente, lo que para todos es bien conocido, en el primer caso quiere decir un árbol aceptable por 82.000 de descarte. Desafortunadamente no encontré índices de selección para otras especies.

Los resultados no son deficiencias de la preparación académica, es la carencia general de la investigación en la zonificación de aptitud forestal, laboratorio que le da al Ingeniero Forestal las herramientas para transferir con criterio acertado los avances obtenidos en los paquetes tecnológicos experimentales en campo a sus responsabilidades profesionales, sobre el rendimiento económico y éxito en la siembra de bosques.

Por último, no obstante, hay que tener en cuenta: La zona intertropical ocupa aproximadamente la mitad de la superficie de la tierra, es una franja ancha que rodea el Ecuador entre los trópicos de Cáncer y Capricornio, explayada 40.075 Km alrededor del mundo, cruza diecisiete países (Brasil, México, China, Filipinas, Indonesia, Australia, …) la mayoría con conocimientos experimentales de punta en la siembra y manejo forestal sostenible (MFS), suministrando para el consumo interno y de exportación madera y productos no maderables, fijando carbono, regulando el ciclo hidrológico y múltiples servicios de recreación y turismo, entre otros bienes de competitividad nacional e internacional altamente significativos.

Para terminar, después de leer este escrito; el gremio, empresarios, medios de comunicación y el estado en general deben aceptar que no tenemos las herramientas para sercompetitivos, que los resultados del producto de los bosques sembrados por lo general son lamentables a excepción de las empresas que tienen departamentos de investigación consolidados, que se debe impulsar responsablemente la investigación en silvicultura, que se debe implementar una metodología practica para la transferencia de tecnología, con el fin de poder fomentar la utilización de 17 millones de has y el clima tropical que es lo único físico que tenemos. Dejemos por ahora el complejo tema de la infraestructura vial y otras situaciones no menos importantes.

Información adicional, replicas, experiencias o criterios que el lector considere convenientes para construir colectivamente un documento que identifique la problemática, ordene y fomente el desarrollo de la siembra de bosques Industriales, por favor en la página www.lasintel.org en el link debates esperamos con gratitud sus opiniones las cuales serán copiladas, debatidas en los eventos del sector y enviadas a las entidades correspondientes para el seguimiento futuro.

Por: Por Gilberto Pereira Villamil, Ingeniero Forestal (UDFJC)                         pereirav@une.net.co

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