En los últimos años, el papel de seda chino elaborado a partir de bambú se ha convertido en una opción de moda para los compradores ecológicos.
Sin embargo, la nueva investigación sugiere que estos productos de papel de bambú pueden no ofrecer beneficios climáticos significativos en comparación con el papel tisú producido en Estados Unidos y, en algunos casos, pueden ser más perjudiciales para el medio ambiente.
Un estudio comparativo de la huella de carbono
Los hallazgos se detallan en un nuevo artículo de investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, que comparó la huella de carbono del papel tisú de bambú fabricado en China con la del papel tisú convencional fabricado en Estados Unidos y Canadá.
El impacto de la fuente de energía en las emisiones
Los investigadores descubrieron que, si bien el uso de biomasa de bambú en sí no producía más gases de efecto invernadero que la madera tradicional, la red eléctrica de China, con un alto consumo de combustibles fósiles, generaba aumentos significativos en las emisiones en comparación con las fuentes de combustible más limpias utilizadas en América del Norte.
“En cuanto a las emisiones , la tecnología utilizada para crear papel higiénico es mucho más importante que el tipo de fibra con la que está hecho”, afirma Naycari Forfora, autora principal del estudio y candidata a doctorado en la Facultad de Recursos Naturales de la Universidad Estatal de Carolina del Norte. “Dado que la red eléctrica china depende en gran medida del carbón, las emisiones en toda la cadena de suministro de papel higiénico son mayores que las observadas con la opción a base de madera”.
Desmontando la percepción del bambú como fibra superior
Ronalds González, profesor asociado de la Universidad Estatal de Carolina del Norte y coautor del artículo, dice que fabricar papel de seda a partir de bambú no es significativamente diferente de utilizar otras fuentes de madera.
“El bambú es un cultivo como cualquier otro y pasa por los mismos procesos de producción que la madera brasileña o canadiense”, dice González.
Los consumidores suelen pensar en el bambú como una opción ‘libre de árboles’, pero los árboles que se utilizan para fabricar papel tisú se plantan y cosechan de la misma manera que el bambú. Si consideramos la dependencia del carbón de las fábricas chinas, empezamos a ver cómo las emisiones de este producto son, en realidad, mayores que las de otros.
Los resultados del análisis, datos y conclusión
Los investigadores descubrieron que el tejido de bambú chino era responsable de casi 2400 kilogramos de dióxido de carbono equivalente por tonelada de tejido producido, en comparación con los 1824 kg de CO2eq/tonelada del tejido estadounidense a base de madera. El bambú chino también tuvo un rendimiento inferior en varias categorías ambientales, como la formación de smog, los efectos respiratorios y la ecotoxicidad. Cabe destacar que estas diferencias prácticamente desaparecieron cuando la producción de bambú se realizó en zonas con redes eléctricas limpias, lo que refuerza la conclusión de que las mejoras tecnológicas tienen un impacto significativamente mayor que un cambio en el tipo de fibra al desarrollar estrategias de descarbonización.
El artículo aparece en Cleaner Environmental Systems .
Fuente: Universidad Estatal de Carolina del Norte
Estudio original DOI: 10.1016/j.cesys.2025.100337










