La arquitectura silenciosa entre el humo y el bosque

Considérese el contraste. El frío cortante del invierno en Kuninkaanmäki, Vantaa, y un sutil aroma a abedul quemado suspendido en el aire. Frente al observador, el lago Kuusijärvi. En la orilla, una serie de volúmenes de madera oscura que parecen emerger orgánicamente de la ladera, cubiertos por mantos de vegetación que se mimetizan con el entorno. No se aprecia pretensión alguna. No existen formas estridentes que busquen reclamar atención. Esta es una arquitectura que sabe escuchar, que prefiere fusionarse con el paisaje antes que conquistarlo.

Se describe el nuevo complejo de saunas de humo y edificios de servicios de Kuusijärvi, un proyecto firmado conjuntamente por Talli Architects y Mer Architects, con el diseño paisajístico de LOCI Maisema-arkkitehdit. Esta obra no solo ha transformado la experiencia de quienes buscan el cobijo del calor en el área recreativa de Vantaa, sino que recientemente ha sido galardonada con el prestigioso Premio de Arquitectura Kehäkukka 2025.

Cabe preguntarse por qué un proyecto de saunas públicas e instalaciones de servicio merece el máximo reconocimiento arquitectónico de una ciudad. La respuesta no reside en la opulencia, sino en la sensibilidad.

Tradición que se construye en presente

La sauna constituye el corazón cultural de Finlandia, pero diseñar una sauna de humo moderna en un entorno público altamente concurrido requiere un equilibrio milimétrico. El proyecto de Kuusijärvi amplía una infraestructura preexistente (que ya contaba con tres saunas de humo, un edificio principal con saunas eléctricas y una cafetería) añadiendo dos nuevas saunas de humo, un edificio de vestuarios y duchas, un quiosco de información y un módulo de aseos públicos.

Los arquitectos —liderados por Minna Lukander de Talli en la fase de planificación, Jenni Hölttä en el diseño principal y la fase de construcción, junto con Julia Hertell, Kaisa Riippi y Felipe Diaz— optaron por una reinterpretación contemporánea de la construcción tradicional de troncos. El resultado constituye una lección de arquitectura de madera moderna.

La madera no actúa aquí como un revestimiento decorativo; es el lenguaje estructural y táctil del proyecto. Se ha utilizado de formas muy diversas, experimentando con diferentes texturas, cortes y tratamientos superficiales. Las fachadas oscuras, tratadas para resistir la humedad y el paso del tiempo, logran que el conjunto de 630 metros cuadrados se asiente en el terreno de ladera con una discreción admirable, respetando la vegetación y los accidentes topográficos existentes.

La Belleza de lo inclusivo

Con frecuencia se asocia la sauna de humo tradicional con espacios angostos, oscuros y de difícil acceso. Kuusijärvi rompe este paradigma. Uno de los puntos más celebrados por el jurado del premio Kehäkukka —integrado por representantes municipales de Vantaa como Tero Anttila, Sampo Perttula, Johanna Ojanlatva y la arquitecta asesora Anu Puustinen— fue el firme compromiso del proyecto con la accesibilidad.

Las zonas de lavado y una de las nuevas saunas de humo están completamente adaptadas para personas con movilidad reducida. Diseñar un espacio accesible sin sacrificar la atmósfera mística, íntima y acogedora de la sauna constituye un logro técnico y poético extraordinario. Desde el interior de estos espacios cálidos, los usuarios disfrutan de amplias vistas enmarcadas hacia la quietud del lago, conectando el bienestar del cuerpo con la contemplación del paisaje natural.

Un oasis sostenible que crea comunidad

El jurado destacó que los edificios nuevos y los antiguos logran coexistir armoniosamente, consolidando un auténtico «pueblo de saunas» (saunakylä) lleno de atmósfera. No se trata de un diseño aislado, sino de un ecosistema donde la arquitectura actúa como mediadora entre la comunidad y la naturaleza.

Los techos verdes (niittykatot) no constituyen un mero capricho estético; funcionan como una extensión de la pradera natural circundante, absorbiendo el agua de lluvia y mejorando el comportamiento térmico de los edificios. El respeto por la vegetación existente y la mínima alteración del terreno aseguran que la biodiversidad local siga su curso.

En un momento donde la arquitectura a menudo se pierde en discursos teóricos complejos o en la espectacularidad de los renders, el proyecto de Kuusijärvi recuerda el verdadero propósito de la disciplina: crear espacios hermosos, duraderos, que acojan a todos por igual y que envejezcan con la misma dignidad que los árboles que los rodean.

Un premio Kehäkukka más que merecido para un equipo que entendió que, en ocasiones, la mejor arquitectura es aquella que susurra en lugar de gritar.

Fotografías: Kalle Kouhia
Fuente: Talli Architects

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