
En un rincón densamente poblado de la capital finlandesa, una nueva estructura de madera parece haber brotado directamente de la tierra. La Villa Margo no es una construcción que busque el protagonismo estridente, sino que se asienta con una calma bohemia en una pequeña colina verde. Diseñada por el estudio Arkkitehtuuri-ja muotoilutoimisto Talli, esta residencia para una familia de cuatro integrantes sustituye a una antigua casa en ruinas, respetando escrupulosamente la huella original y la vegetación centenaria del lugar.
El revestimiento vertical de las fachadas está acabado con pintura de aceite de linaza de color verde oscuro. El tejado es de chapa de zinc, que se pintará de gris oscuro dentro de unos años.
La honestidad del material define cada arista del proyecto. Los arquitectos optaron por una estructura sólida de madera contralaminada (CLT), un material que permite que la casa funcione como un organismo vivo gracias a la ventilación natural asistida. El exterior presenta un contraste cromático profundo: el edificio principal está revestido con tablas verticales pintadas en un verde oscuro con aceite de linaza, una técnica tradicional que evolucionará estéticamente con el paso de las estaciones. A pocos metros, un estudio de música independiente se agazapa contra el terreno, protegido por una fachada negra tratada con brea y coronado por un tejado verde que lo funde con el paisaje.
Las superficies rocosas lisas son restos de un edificio que antiguamente se encontraba en ese lugar.
El interior es una inversión lumínica del exterior oscuro. Al cruzar el umbral, las superficies de abeto claro envuelven techos, paredes y suelos, creando una atmósfera de calidez necesaria en el rigor del clima nórdico. En la planta baja se agrupan las funciones técnicas, la sauna y una habitación de invitados, destacando una ventana que enmarca la roca desnuda del terreno, descubierta durante la demolición de la estructura previa. Subiendo a la planta superior, el espacio se abre con una geometría que recuerda a una casa en el árbol, donde la cocina y el salón ofrecen perspectivas despejadas sobre las copas de los abedules y los tejados vecinos.
La geometría del techo, que recuerda al origami, evoca la sensación de vivir en una casa en un árbol.
El carácter distintivo de la vivienda reside en sus detalles cromáticos y geológicos. Mientras que el abeto domina la paleta general, el baño rompe esta hegemonía con baldosas de terracota roja oscura, aportando un matiz terroso y vibrante que evoca ese espíritu «Villa Villekulla» que inspiró a los diseñadores. No se trata de un lujo ostentoso, sino de una sensibilidad material que celebra lo cotidiano.
El baño tiene azulejos de terracota de color rojo oscuro.
La sostenibilidad se integra de manera invisible pero eficaz. El uso de pozos geotérmicos proporciona la energía principal, mientras que la futura instalación de paneles solares en el tejado de zinc completará la estrategia de autosuficiencia energética de la casa. La Villa Margo demuestra que la arquitectura contemporánea puede ser profundamente respetuosa con su contexto histórico y natural, permaneciendo fiel a la identidad del bosque finlandés sin renunciar a la modernidad estructural. Es, en esencia, un refugio diseñado para envejecer con dignidad.
Fotografías: Kalle Kouhia
Fuente: Arkkitehtuuri-ja muotoilutoimisto Talli










