El Hangar más grande del hemisferio sur en madera, sostenible y sismorresistente.

Foto: Air New Zealand

Imagina un espacio tan vasto que puede albergar tres aviones de pasajeros a la vez, bajo una bóveda curva y luminosa. No es una escena de ciencia ficción; es la realidad del Hangar 4 de Air New Zealand en Auckland, una estructura que no solo rompe récords por su tamaño, sino que redefine por completo lo que significa construir para el futuro.

Un coloso de madera en el hemisferio sur

Con una luz libre de 98 metros y 10.000 metros cuadrados de superficie, este hangar es oficialmente la estructura de madera de un solo vano más grande del hemisferio sur. Su diseño, a cargo de Studio Pacific Architecture, es una proeza de la ingeniería que permite almacenar y dar servicio simultáneamente a un Boeing 787-9 Dreamliner y dos aviones Airbus A320 o A321.

Foto: Barnes Beagley Doherr Ltd)

Pero, ¿por qué madera? La decisión va mucho más allá de la estética o la sostenibilidad. Auckland se encuentra en una zona de actividad sísmica significativa. La madera, siendo un material naturalmente flexible, fue la elección inteligente: puede «ceder» y moverse hasta 300 milímetros ante un terremoto, absorbiendo el impacto en lugar de colapsar. Es una estructura que baila con las fuerzas de la naturaleza, no lucha contra ellas.

Innovación y precisión en cada tornillo

La construcción fue un ballet de precisión industrial. La estructura se compone de vigas laminadas (LVL) de pino radiata suministradas por Nelson Pine de Nueva Zelanda y paneles de CLT de la australiana Xlam. Estas piezas se prefabricaron en secciones de 25 metros y se ensamblaron in situ con la grúa sobre orugas más grande del país.

Cada cercha, de 38 toneladas de peso, fue izada meticulosamente a un ángulo de 85 grados y asegurada con cientos de tornillos de 250 milímetros. El resultado es una obra maestra de la ingeniería que es a la vez robusta y resiliente.

Luz, eficiencia y un legado de madera

Al entrar, lo primero que sorprende es la luz. El techo está cubierto por una lámina de ETFE transparente que inunda el espacio de luz natural, reduce la necesidad de calefacción y controla el deslumbramiento, creando un ambiente de trabajo excepcional.

Dentro del Hangar 4, las cerchas prefabricadas de LVL y CLT forman un espacio sin columnas capaz de albergar aeronaves de fuselaje ancho, con luz natural que se filtra a través de cojines de ETFE. Foto: Studio Pacific

La funcionalidad es clave: fosos de servicio subterráneos eliminan el cableado superficial, otorgando máxima flexibilidad a los equipos de mantenimiento. Además, un pasillo cubierto y talleres compartidos conectan el hangar con las instalaciones adyacentes, optimizando el flujo de trabajo y la eficiencia.

«La madera y la geometría hacen lo que mejor saben hacer. Puede tambalearse con la brisa; es una estructura sísmica», según Jimmy Corric gerente de proyecto de NZ Strong y responsable de la construcción:

Sostenibilidad con propósito

Este proyecto es un manifiesto de construcción consciente:

  • Carbono incorporado: Construido con 1.200 m³ de madera, actúa como un sumidero de carbono a largo plazo.
  • Certificación Green Star 6: Reconocido por el NZGBC por su desempeño de sostenibilidad líder a nivel mundial.
  • Resiliencia costera: La madera es inherentemente resistente a la corrosión salina, un problema crítico en ubicaciones costeras.
  • Bienestar: Luz natural, calidad del aire y confort térmico priorizan la experiencia humana.

El Hangar 4 de Air New Zealand no es solo un garaje para aviones; es una declaración audaz. Demuestra que los materiales naturales y ancestrales, combinados con la tecnología moderna, pueden crear infraestructuras climáticamente positivas que están a la altura de los desafíos del mañana. El cielo de Auckland tiene ahora un nuevo guardián, y está firmemente enraizado en la tierra.

Construir grandes hangares de madera no es nada nuevo. Hasta un incendio en 1992, había un famoso hangar en Tillamook, Oregón, Estados Unidos, construido en 1943 y solo un poco más pequeño que este nuevo en Auckland. También es impresionante el hangar de madera para zepelines , terminado hace dos años en Mühlheim an der Ruhr (Alemania), pero con una envergadura de 42 metros, es relativamente pequeño.

Fuente: Studio Pacific