Foto: Ian Taylor
En la Amazonía boliviana, el bosque es mucho más que un conjunto de árboles. Para los pueblos indígenas que lo habitan, es la «casa grande» donde conviven la comunidad, los ríos, los animales y la memoria de sus antepasados. Sin embargo, una realidad alarmante amenaza este equilibrio: la deforestación avanza sin control y, lo más grave, en su mayoría ocurre al margen de la ley.
¿Qué es VISTA?
VISTA es una plataforma interactiva que reúne y pone a disposición pública la información analizada por el proyecto periodístico Amazonía Traficada, una investigación impulsada por el Pulitzer Center en alianza con RAI Bolivia, Mongabay Latam y Asuntos Centrales.
La herramienta permite explorar, uno a uno, los 48 territorios indígenas titulados de la cuenca amazónica boliviana y conocer en detalle qué está ocurriendo en su interior y alrededores en cuanto a deforestación, quemas, expansión de la soja, autorizaciones de desmonte y asentamientos de terceros.
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9 de cada 10 hectáreas deforestadas son ilegales
La investigación, que duró un año y combinó el análisis de miles de datos filtrados desde la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierras (ABT) y el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), información satelital de MapBiomas, la NASA y la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), además de 30 entrevistas a líderes indígenas, reveló cifras devastadoras.
Entre 2003 y 2023, se deforestaron más de 186.500 hectáreas de bosque en los 48 territorios indígenas de la cuenca amazónica. Esta superficie es casi tres veces mayor que la ciudad de Madrid. De esa cantidad, solo el 10% contó con autorización de la ABT. El 90% restante —168.670 hectáreas— ocurrió al margen de la ley.
En otras palabras, por cada hectárea de bosque talado dentro de áreas autorizadas, se desmontaron más de nueve hectáreas fuera de ellas.
Los territorios más afectados
El patrón de deforestación ilegal no es homogéneo. Los cinco territorios indígenas con mayor superficie desmontada sin autorización concentran el 63,7% de toda la deforestación ilegal identificada. Encabeza la lista el territorio Isoso, con más de 43.000 hectáreas desmontadas ilegalmente.
Rivelino Segundo, capitán grande de Isoso, lo explica con claridad: «No somos nosotros los que desmontamos. Son los avasalladores. [En Isoso], lo hacen para sembrar soja a gran escala. Nosotros, como pueblo guaraní, convivimos con la naturaleza».
La expansión de la soja y el asedio a los territorios
Detrás de esta deforestación ilegal se encuentra la expansión de la frontera agrícola y los avasallamientos. Quienes ocupan ilegalmente estas tierras buscan convertir el bosque en áreas de producción, principalmente para el cultivo de soja a gran escala.
De los 30 territorios consultados por la investigación, 28 denunciaron ocupaciones por terceros, y la mayoría de los conflictos sigue sin resolverse. La impunidad y el asedio sistemático a los pueblos originarios no solo afectan su futuro, sino que comprometen el equilibrio ambiental global.
¿Cómo funciona VISTA?

La plataforma VISTA integra ocho bases de datos que permiten visualizar de manera interactiva y accesible la información recopilada. Cualquier persona puede explorar los territorios y comprender la presión que enfrentan: deforestación, quemas, autorizaciones de desmonte, presencia de soja y asentamientos ilegales.
VISTA no es solo una herramienta de denuncia, sino también un instrumento de transparencia y empoderamiento. Al poner esta información a disposición del público, busca visibilizar lo que ocurre en territorios muchas veces olvidados y contribuir a la defensa de los derechos indígenas y del medio ambiente.
Un futuro incierto
Entre 1986 y 2024, los 48 territorios indígenas titulados han perdido aproximadamente 257.000 hectáreas de bosque, lo que equivale al 3,4% de toda la superficie deforestada en Bolivia durante ese período. La cifra es alarmante y refleja una tendencia que no parece detenerse.
La plataforma VISTA es un paso necesario para entender la dimensión del problema. Pero la pregunta que queda en el aire es si las autoridades y la sociedad boliviana estarán a la altura de la urgencia y pondrán freno a esta devastación. El futuro de la «casa grande» de los pueblos amazónicos y, con él, el de todos nosotros, depende de ello.
Fuentes: Investigación «Amazonía Traficada» (Pulitzer Center, RAI Bolivia, Mongabay Latam, Asuntos Centrales); datos de ABT, INRA, MapBiomas, NASA y FAN.










