Oficina en plena naturaleza, revestimiento de fachada con corteza y techo verde.

La integración entre edificación y entorno natural encuentra una manifestación arquitectónica singular en la landa de Tafelbergheide, en la provincia de Holanda Septentrional. Sobre el emplazamiento de una antigua sala de eventos en desuso, la firma Studio Massimo —fundada por el arquitecto Max Verhoeven— ha proyectado Office in Nature, un edificio de oficinas biosostenible de 1.120 metros cuadrados. Lejos de imponerse sobre este territorio protegido, la propuesta parte de una premisa clara: concebir la arquitectura como una extensión viva del paisaje.

Reinterpretación de la arquitectura vernácula

El concepto del proyecto se inspira en las plaggenhut, viviendas históricas que los trabajadores de la región construían mediante matorral, tierra y césped. Bajo la premisa de que «la forma sigue a la naturaleza», el diseño busca generar un nuevo hábitat biodiverso en lugar de reemplazar el existente.

Su elemento más representativo es una cubierta vegetal viva que alberga una cultura de aproximadamente cien especies autóctonas cultivadas orgánicamente. Desde la aproximación norte, la edificación resulta casi invisible, resguardada por la frondosidad del techo verde y un murete levantado con tejas de recuperación.

Fachadas orgánicas y conexión directa con el entorno

En contraste con la sobriedad del acceso norte, la fachada sur se abre hacia la landa mediante ventanales correderos de altura completa que ofrecen vistas panorámicas. Para revestir esta orientación y los grandes hastiales, se utilizaron paneles de corteza de álamo texturizada, logrando que el volumen se funda con las texturas de los troncos circundantes.

La relación con el exterior trasciende lo puramente contemplativo. Cada espacio de trabajo dispone de acceso directo hacia el entorno mediante puertas correderas que comunican con el jardín natural al sur, la terraza oeste o las terrazas superiores integradas en la cubierta.

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Estructura portante y materialidad interior

El interior se organiza alrededor de un volumen central de siete metros de altura articulado por techos a dos aguas. En estos techos, lamas de madera clara se curvan delicadamente para moldear los lucernarios que recorren la cumbrera.

La estructura portante se resuelve con pilares y vigas de madera laminada encolada. Para los elementos interiores —muros, techos, escaleras y mobiliario integrado—, se empleó madera de eucalipto Grandis y paneles de madera con certificación FSC procedentes de bosques gestionados de forma sostenible.

Finalmente, la climatización recurre a un sistema de almacenamiento de energía térmica basado en el ciclo natural de formación de hielo, complementado con la recolección de agua pluvial para el riego de la vegetación y los sanitarios.

Fotografías: Riccardo De Vecchi

Fuente: Studio Massimo

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