La agricultura regenerativa incorpora prácticas de manejo y cultivo holísticas que mejoran la salud del suelo o restauran suelos altamente degradados, al tiempo que aumentan la resiliencia ecológica. La agricultura regenerativa considera: (1) mejorar la salud del suelo mediante prácticas como el uso de cultivos de cobertura y la rotación de cultivos, minimizando la alteración del suelo; (2) reducir los insumos químicos minimizando o eliminando los pesticidas y fertilizantes sintéticos; (3) aumentar la conservación de la biodiversidad mediante prácticas como la agrosilvicultura y la restauración de hábitats; y (4) mejorar el secuestro de carbono en la vegetación y los suelos.
Si bien las prácticas de agricultura orgánica se centran en el control ecológico de plagas y el uso de fertilizantes biológicos, la agricultura regenerativa va más allá. También aborda la salud del suelo, mejora la calidad y disponibilidad del agua, e incrementa la biodiversidad y la captura de carbono para restaurar los ecosistemas y fortalecer la resiliencia ante el cambio climático.
Aunque la agricultura regenerativa ofrece muchas ventajas, desafíos como la escalabilidad, la transferencia de conocimientos y la adopción por parte de los agricultores limitan su aceptación generalizada. La investigación interdisciplinaria, las políticas de apoyo, la educación y la colaboración de las partes interesadas son factores clave para lograr los objetivos de sostenibilidad ambiental y agrícola a largo plazo.
Ejemplos de agricultura regenerativa

Lecturas adicionales:
Negash et al. 2025. Overview of regenerative and agroforestry-based cotton systems in the Mediterranean and beyond: a review. Agroforestry Systems 99, 117.
https://doi.org/10.1007/s10457-025-01207-7










