Fertilización y podas de la Acacia mangium Willd.

Foto: Tree Nation

Aunque las plantaciones forestales de A. mangium comúnmente reciben muy poca o ninguna enmienda, algunos autores reportan niveles de aplicación de macronutrientes principalmente. Simpson (1992) reportó que fertilizaciones continuadas en adecuadas cantidades (100 kg ha-1 de N, 50 kg ha-1 de P y 50 kg ha-1 de K) pueden aumentar el crecimiento temprano de las plantas. Una de las investigaciones más profundas en este aspecto la realizó Paudyal (1995) en Malasia. Allí se evaluaron tres metodologías en planta y en suelo para optimizar los niveles de fertilización en altura y diámetro del tronco; análisis de suelos, análisis de siembra en macetas y análisis foliar. Los investigadores encontraron que en el tratamiento en macetas con el equivalente a 800 kg ha-1 de urea, 800 kg ha-1 de P2O5 y 100 kg ha-1 de K2O, se promovió el crecimiento de A. mangium. Bajo condiciones de campo el óptimo foliar se ubicó entre 1,84 y 2,10 % para N, 0,11 a 0,16 % para P y 0,80-0,88 % para K.

En cuanto a la poda, si bien la extracción de ramas reduce el área fotosintética, a la vez, puede aumentar la disponibilidad de recursos (agua, nutrientes) para las hojas remanentes en la planta. El equilibrio, o la capacidad de cada especie de compensar ambos efectos, determinan umbrales específicos de esfuerzo y momento de intervención. Así, distintas especies presentan respuestas variables a la magnitud de poda (% de remoción de copa viva) tanto en crecimiento del fuste como en muerte de raíces y en la magnitud de las respuestas compensatorias a nivel de producción de nueva área foliar (y biomasa leñosa que la sostiene) y tasa de transpiración (p.e. Gyenge et al., 2009 y citas en él; Pinkard, 2003). Las técnicas apropiadas para la poda se basan en cortar una rama correctamente sin hacer daño a los árboles, en un período del año en que la planta sufra la menor depresión del crecimiento, sin que se induzca a la vez, una respuesta compensatoria exacerbada que conlleve la producción de brotes epicórmicos (Meier et al., 2012) o cambios marcados en la asignación de biomasa a las hojas en detrimento del tronco. El primer corte es llamado corte de la parte inferior, debido a que se realiza en la base de la rama.

La razón principal para realizar este corte es permitir que la rama se rompa en la parte inferior al momento de realizar el segundo corte, en la parte superior de la rama a la misma altura, sin provocar que se desgaje la rama por el propio peso de la misma, en lugar de cortar en la parte unida al tronco. El segundo corte se realiza en la parte superior de la rama (Gyenge et al., 2009; University of Guyana, 2013).


Extraído de:
Aspectos fisiológicos y de aprovechamiento de Acacia mangium Willd. Una revisión
GIOVANNI REYES M. 1, 4
SANDRA LORENA CARMONA G. 2
MARÍA ELENA FERNÁNDEZ 3

1 Facultad de Ciencias Agrarias, Programa de Doctorado en Agroecología, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá
(Colombia). ORCID Reyes M., G.: 0000-0002-2606-3558

2 Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica), Mosquera (Colombia). ORCID Carmona G., S.L.:
0000-0001-7348-3566

3 Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) – Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), EEA Balcarce, Oficina Tandil (Argentina). ORCID Fernández, M.E.: 0000-0002-9547-2216
4 Autor para correspondencia. greyesm@unal.edu.co

Licencia CC BY-NC-SA 4.0

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