Claramente, el fuego, que destruye en horas el trabajo de años, es el depredador por excelencia de los bosques. Si bien varían en función de los terrenos, las forestaciones de CTSA se realizan en rodales que tienden a tener unas 15 hectáreas, divididas por calles de 500 metros de largo por 30 de ancho, para cortarle el combustible a los cada vez más frecuentes incendios de la zona cordillerana patagónica, que a esta altura todos sospechan intencionales.












