«Madera arómatica» influye en la calidad del aire en interiores

La ciencia revela que nuestra percepción del aroma de la madera en interiores está profundamente ligada a lo que vemos, desafiando las pruebas de olores tradicionales.

La madera está en boga. Es un material sostenible, cálido y natural que dota de carácter a cualquier espacio habitable. Sin embargo, incorporar madera en un interior implica introducir un material de construcción con su propio olor característico. Estos materiales orgánicos emiten Compuestos Orgánicos Volátiles (COV), lo que plantea una pregunta inevitable: ¿cómo afectan estos aromas a la calidad del aire interior y a nuestro bienestar? El proyecto «Madera para el Bien», una iniciativa conjunta del Instituto Leibniz de Factores Humanos (IfADo) y el Instituto Thünen de Investigación de la Madera, se dedicó a investigar precisamente esto, descubriendo que la respuesta no solo está en nuestra nariz, sino también en nuestros ojos.

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La Percepción del aroma: una cuestión de contexto

Cualquier persona que utilice madera en interiores introduce en su hogar un material con su propio olor, lo que puede afectar la calidad del aire interior. El proyecto «Madera para el Bien» examinó cómo perciben las personas el olor de diferentes materiales de madera y la influencia de la imagen del material en esta evaluación. Los resultados fueron reveladores: la forma en que las personas evalúan los olores no depende únicamente del odorante. El contexto visual influye decisivamente en la percepción.

La prueba olfativa: los ojos mandan

En un estudio inicial, se realizó una prueba de olor estandarizada (según la norma DIN ISO 16000-28:2021) con 32 participantes. Se les presentaron diversos aromas de maderas como pino, roble, corcho y materiales derivados, como tableros de partículas de álamo o pino. La metodología fue clave: algunas muestras se mostraron con una imagen del material, otras sin ella.

Los hallazgos fueron contundentes. El contexto visual jugó un papel crucial: al mostrar la imagen correspondiente del material, los sujetos de prueba calificaron el olor como más agradable y familiar. Los olores ricos en terpenos, como el de la madera de pino, se calificaron especialmente positivamente. Por el contrario, los olores con niveles más altos de ácido acético o aldehídos —típicos del roble o de algunos materiales derivados— se percibieron como menos agradables. La intensidad del olor no influyó en su percepción.

Sin una imagen, a los participantes les resultó más difícil clasificar el olor, lo que redujo su calificación. Con una imagen coincidente, es decir, cuando era evidente que el aroma provenía de la madera, el olor se calificó más positivamente.

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El cerebro visual y el olfato: cuando las Imágenes aromatizan el espacio

Para profundizar en este vínculo, la investigación dio un paso más. Viviane Gallus, del IfADo, examinó el procesamiento de los estímulos olfativos en la parte visual del cerebro. En este experimento, se les presentó a 21 sujetos el olor a madera de pino o aire limpio, junto con imágenes de paredes o suelos de madera, o incluso paredes neutras.

En edificios con madera, puede ser beneficioso dejar los elementos de madera a la vista; esto podría tener un efecto positivo en la percepción subjetiva de la calidad del aire interior y el bienestar general. Foto: © IfADo

La percepción visual tuvo una influencia significativa: las imágenes de madera generalmente resultaron en que el olor se calificara como más agradable. Se informó que era menos relevante si se percibía por la nariz el aroma a madera de pino o el aire ambiente «normal». El olor se calificó como más agradable cuando la imagen y el aroma de madera coincidían, aunque este efecto fue solo leve. Este fenómeno sugiere que nuestro cerebro procesa la información visual y olfativa de forma integrada, donde el contexto visual puede «aromatizar» nuestra experiencia.

Olor vs. salud: desmontando mitos sobre la calidad del aire

Uno de los hallazgos más importantes del estudio tiene que ver con la medición de la calidad del aire interior. Que un olor sea intenso o inusual no significa automáticamente que sea perjudicial para la salud. Los investigadores son claros: siempre que se cumplan las normativas legales para cada COV, no se prevén efectos negativos sobre la salud.

Con base en estos resultados, el equipo recomienda que, al evaluar la calidad del aire interior por razones de salud, se debe prestar atención a las concentraciones reales de compuestos orgánicos volátiles, y no tanto a las pruebas de olor subjetivas. El estudio concluye que añadir una prueba de olores en su forma actual no ofrece ningún valor añadido para la salud, ya que estas evaluaciones son fácilmente influenciables y no reflejan los efectos reales de los olores.

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Conclusión: madera a la vista, bienestar en el aire

Estos hallazgos tienen una aplicación práctica inmediata para arquitectos, interioristas y propietarios de viviendas. En edificios donde se utiliza madera, puede ser muy beneficioso dejar los elementos de madera a la vista. Vigas, paneles o pisos de madera no solo aportan calidez estética, sino que, al proporcionar el contexto visual correcto, pueden mejorar la percepción subjetiva del aroma del ambiente, aumentando la sensación de bienestar y la satisfacción con la calidad del aire interior. La madera no solo huele bien, sino que nos hace sentir bien, especialmente cuando podemos verla.

Publicación original:

Butter, K., Hucke, CI, Ohlmeyer, M., van Thriel, C., 2025. La influencia del contexto visual en la percepción de los olores de la madera. Edificación y Medio Ambiente 113129.

https://doi.org/10.1016/j.buildenv.2025.113129

Publicación original:

Gallus, V., Hucke, CI., Butter, K., Ohlmeyer, M., van Thriel, C.: Procesamiento conceptual de olores naturales complejos: efectos multisensoriales en el comportamiento y ERSP. Brain Res (2025)

https://doi.org/10.1016/j.brainres.2025.149839

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