
En la prefectura de Mie, Japón, el arquitecto Tomoya Akasaka ha materializado Marché Vison, un mercado comunitario que trasciende el mall para comercio convencional para convertirse en un manifiesto de arquitectura orgánica y estructural. Mediante el uso de grandes cubiertas de madera local que reinterpretan la tradición de los santuarios de Ise, el proyecto establece una zona intermedia donde la tectónica de la madera y el ciclo del agua dictan el ritmo de la experiencia espacial.
La simbología de la cubierta simboliza el ciclo del agua y las puertas Torii
El diseño de Marché Vison se articula bajo el concepto del ciclo vital, donde la lluvia (AQUA) y el sol (IGNIS) nutren la tierra. Esta narrativa se traduce en grandes cubiertas monolíticas con curvaturas tridimensionales que parecen emerger del suelo para alcanzar el cosmos. La estructura portante no es meramente funcional; es un homenaje a las puertas torii repetitivas del Santuario Akone Yashiro, simbolizando la prosperidad y la conexión espiritual con el entorno.
Desde una perspectiva técnica, los aleros y canalones continuos han sido proyectados para enfatizar la caída del agua, creando una «cortina de lluvia» que integra el fenómeno meteorológico como un elemento estético y sensorial de la edificación.
Esqueleto del paisaje y tectónica escalonada
El complejo, inaugurado en 2021, desafía la topografía mediante una estrategia de losas escalonadas y pendientes continuas. Aunque el programa se divide en cuatro alas longitudinales, la alineación del marco de madera garantiza una unidad espacial absoluta.
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Innovación en la zona intermedia
Marché Vison se define como una «construcción de zona intermedia». Los techos funcionan como una extensión de los aleros tradicionales japoneses, eliminando las barreras rígidas entre interior y exterior. Este enfoque permite:
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Sostenibilidad Pasiva: Un consumo energético mínimo al prescindir de sistemas complejos de climatización, confiando en la ventilación natural y la protección solar del gran techo.
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Reconexión Estacional: El usuario experimenta los cambios de temperatura y luz, devolviendo al comercio minorista la fisicidad perdida en los entornos cerrados contemporáneos.
El paisaje frente al dinamismo comercial
Uno de los aportes más interesantes de Akasaka es la separación de escalas temporales en el diseño. El arquitecto distingue entre:
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La capa del paisaje (Largo plazo): Representada por los grandes techos de madera que envejecen con dignidad y mantienen el valor estético del sitio (genius loci).
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La capa comercial (Corto plazo): Pequeños volúmenes o «cajas» bajo la cubierta que permiten una renovación constante y ágil según las tendencias del mercado.
Esta jerarquía garantiza que, mientras el comercio evoluciona de forma dinámica, la arquitectura permanece como un ancla visual y cultural inalterable.
Identidad regional y materialidad
La fachada que colinda con la autopista integra celosías de madera local de la prefectura de Mie, que actúan como un filtro de luz hacia el exterior. Al atardecer, la iluminación interior filtrada por la madera evoca el calor de los hogares tradicionales, integrando la infraestructura moderna en la silueta montañosa de Taki. Marché Vison no solo vende productos locales; utiliza la madera local para proteger y perpetuar la belleza natural de su región.
Ficha técnica
El área del sitio: 10.406,39 m2.
El área total del edificio: 2.915,42 m2.
Edificio A: Área construida 661,73 m2, Altura total 14,60 m, Altura de alero 12,54 m.
Edificio B: Área construida 1.143,27 m2, Altura total 15,85 m, Altura de alero 13,79 m.
Edificio C: Superficie construida 293,32 m2, Altura total 14,17 m, Altura de alero 12,11 m.
Edificio D: Superficie construida 817,71 m2, Altura total 14,65 m, Altura de alero 12,59 m.










