Foto: Ylvers
En su forma más básica, un incendio forestal es una reacción química de combustión que requiere una fuente de calor, oxígeno y combustible para iniciarse. En los incendios forestales, el combustible es la vegetación disponible para arder (por ejemplo, bosques, arbustos o pastizales), el oxígeno está disponible en el aire y el calor puede tener diversas fuentes: un rayo, una quema agrícola que se descontrola o una chispa originada en una línea eléctrica.
También es importante saber que no todos los incendios son indeseables desde una perspectiva social o incluso ecológica. Los incendios forestales son fenómenos socioecológicos complejos (Tedim et al., 2016) que, en algunos ecosistemas como las sabanas o los bosques mediterráneos, constituyen una perturbación natural necesaria para su supervivencia.
El riesgo de incendios forestales está aumentando en todo el mundo debido al cambio climático y a los cambios en el uso del suelo. Esto significa que los incendios forestales se están convirtiendo en un problema en regiones donde antes no representaban una preocupación, y las regiones tradicionalmente propensas a incendios están sufriendo incendios que superan su capacidad de extinción.

Lecturas adicionales:
Pyne, S.J. 2022. The Pyrocene: How we created an age of fire, and what happens next.
Tedim et al. 2016. A wildfire risk management concept based on a social-ecological approach in the European Union: Fire Smart Territory. International Journal of Disaster Risk Reduction, 18, 138–153. https://doi.org/10.1016/j.ijdrr.2016.06.005










