Kikuyo – Pennisetum clandestinum Hochst. ex Chiov.

Serie: Forrajeras

Alvaro Vallejo, Ingeniero Forestal MSC. Universidad Nacional, sede Medellín.  avallejor@gmail.com.
Fredy Zapata, Ingeniero Forestal.  Universidad Nacional, sede Medellín.  fzd1961@gmail.com

Pennisetum clandestinum Hochst. ex Chiov.

Sinónimos. Pennisetum inclusum Pilg., Pennisetum longistylum Hochst., Pennisetum longistylum var. clandestinum (Hochst. ex Chiov.) Leeke.

Familia. Poaceae.

Otros nombres comunes. Andadora, cocuy, cucuy, cunde, cundo, hierba kikuyu, kikui, kikuyo, mijo perla, pasto africano, pasto de ciudad, pasto kikuyo, pasto kikuyu, pasto Valencia, quicuyo, Sudán negro, yerba kikuyo, zacate africano, zacate alfombra, zacate kikuyo (Esp.); capim kikuyo, capim kikuyu, capim quicuio, kikuiu, quicuio (Port.); kikuyu, kikuyo grass, kikuyograss, kikuyugrass (Ingl.).
Origen y distribución. Originaria de las regiones tropicales de alta montaña en el África Central y Oriental, especialmente en Zaire y Kenia, pero también en Etiopía, Uganda, Rwanda, y Tanzania. Una de las especies forrajeras más difundida y cultivada en las regiones tropicales del mundo, especialmente en Costa Rica, Colombia, Hawai, Australia y sur de África.

Descripción y hábito. Especie perenne, postrada, rizomatosa, estolonífera, muy vigorosa, de ramas erectas, de 45 a 60 cm, cuando no se pastorea, usualmente formando un césped denso, de 15 cm o menos de altura, cuando se pastorea o siega; raíces profundas, que penetran hasta 5.5 m en el suelo (el 90% del peso total de las raíces se localiza en los primeros 60 cm de la superficie del suelo); rizomas delgados; estolones gruesos, robustos, suculentos, de hasta 1 m de largo y 8 mm de espesor, en suelos fértiles de hasta 4.5 m, radicantes y ramificados profusamente en los nudos formando ramos foliosos cortos; entrenudos muy cortos, de 3-5 cm de largo, ocultos por las vainas imbricadas; profila prominente, retrorsamente áspera en las quillas; vainas quilladas, glabras o usualmente papiloso-hirsutas, especialmente en los márgenes superiores; lígula un arco densamente ciliado con pelos sedosos de 1-2 mm de largo; collar con una coloración amarillo pálida prominente.

Hojas inicialmente plegadas firmemente en las yemas, luego alcanzan de 3 a 25 cm de largo y 1-6 mm de ancho, el extremo romo y en ocasiones ligeramente bífido; superficie de la hoja glabra o con vellos largos suaves esparcidos.

Inflorescencia una espiga axilar corta, generalmente oculta por la vaina superior, compuesta por una espiguilla solitaria o en grupos de 2 a 4, sésiles y solitarias sobre los nudos del raquis corto aplanado, sólo sus extremos exertos desde las vainas foliares; espiguillas no desarticuladas, cada una rodeada por un fascículo basal de hasta 15 finas cerdas de longitud variable, generalmente con la mitad o menos de la longitud de la espiguilla.

Espiguillas bisexuales o funcionalmente bisexuales, de 10-20 mm de largo, estrechamente lanceoladas, terminando en punta hacia un fino ápice, con 2 antecios similares en apariencia; primera gluma ausente o reducida a una diminuta escama sin nervaduras, la segunda hialina, aovada, de 1-2.8 mm de largo; lemmas iguales, de 19-22 mm de largo, oblongo-acuminadas; lemma inferior vana y sin una palea, 10-13-nervada; lemma superior fértil, 10-12-nervada, lisa, cartácea, el margen delgado, envolviendo la palea, palea acuminada, 2-7-nervada, tenue; lodículas ausentes; estilo solitario, cortamente plumado, de hasta 3 cm de largo, exerto a través del extremo del antecio, marcado en sus partes expuestas; estambres 3, blanquecinos, brillantes y efímeros, los cuales aparecen al comienzo de la mañana y desaparecen con el calor del sol, en algunos tipos ausentes o rudimentarios; anteras de 4-7 mm de largo, abatidas en sus extremos, la antesis exerta desde el antecio sobre filamentos rígidos, erectos, blancos, de hasta 3 cm de largo; estigma ramificado y plumoso; grano (cariópside) grande, ca. 2 mm de largo, de color castaño oscuro y forma plana o elipsoidal, con estilo llamativo; se produce en las axilas de las hojas donde permanece oculto.

Especie tetraploide con 2n=36 cromosomas. Existen estirpes bisexuales y de esterilidad masculina. La estirpe Rongai es de fertilidad femenina. Se ha sugerido la ocurrencia de reproducción apomíctica. Crece en zonas de altiplano en suelos latosólicos rojos y profundos, bien drenados, situados en la periferia de los bosques y en los claros herbosos en altitudes entre 1950 y 2700 m en África Central y Oriental: Zaire, Rwanda, Uganda, Kenia, Tanzania, y Etiopia.

Variedades y cultivares. Aunque esta gramínea es relativamente uniforme en apariencia, se han definido 3 ecotipos en Kenia, los cuales divergen en el grosor de los estolones, color y ancho de las hojas, y en la presencia o ausencia de estambres. El ecotipo ‘Rongai’ es una planta rústica, de hojas anchas y estolones gruesos que se desarrollan rápidamente después del corte; las plantas presentan esterilidad masculina; las anteras nunca exertas. El ecotipo ‘Molo’ es una planta más fina con hojas estrechas y estolones más finos que los del Rongai, los cuales, después del corte, tienden a producir rebrotes desde el centro de la corona; los estambres nunca exertos, el polen estéril. El ecotipo ‘Kabete’ es una planta intermedia que presenta estambres exertos y produce polen funcional.

Así mismo, la literatura reporta 2 cultivares desarrollados en los subtrópicos de Australia. El cv. ‘Whittet’ se obtuvo en la Grassland Research Station, de Kitale, Kenia, y fue desarrollado en la Grafton Experiment Station, Nueva Gales del Sur, Australia; es una planta más alta, rústica, vigorosa, y de hojas más anchas que el Kabete. Es más tolerante que el kikuyo común a los suelos de baja fertilidad. El cv. ‘Breakwell’ también fue desarrollado en la Grafton; ahíja más densamente que el Whittet, de hábito más postrado y de hojas más estrechas, y de tallos más delgados y entrenudos más cortos; se reporta menos productivo que el Whittet pero más resistente a la invasión por malezas u otras gramíneas. Las plantas presentan fertilidad femenina, pero del 15 al 20% presentan esterilidad masculina.

En Australia también se reporta la raza P713, introducida en Australia de Kenia, y la cual parece agronómicamente superior a los tipos locales seleccionados; además, produce rendimientos de semilla ligeramente superiores.

Usos.

Principalmente pastoreo; corte (forraje verde); con menos frecuencia para heno o ensilado.

Otros usos. De gran valor como ornamental para prados y jardines, y para campos deportivos. Por sus características de colonizadora y estabilizadora del suelo, es excelente para el control de la erosión, siendo empleada con este propósito en zonas como el este de Darling Downs, Queensland, Australia, donde se registran precipitaciones tan bajas como 680 mm, y donde predominan las arcillas negras, aunque se adapta mejor en suelos latosólicos de zonas de alta montaña. También se emplea para estabilizar terrenos inestables en zonas escarpadas. Su principal función en las zonas de riego de Nueva Gales del Sur, es la de controlar la erosión de los márgenes de las zanjas de drenaje y los canales de riego, especialmente cerca de los reguladores y de las ruedas hidráulicas.

Adaptación

Clima Altitud: 1600 a 3000 msnm.
Precipitación: 650 a 2600 mm/año.
Temperatura: 10 a 19°C.
Época seca: 1 a 4 meses.

Otras características climáticas. Debido a su profundo sistema radical es moderadamente resistente a la sequía. Tolera heladas ocasionales pero no frecuentes; el follaje muere con las heladas ligeras pero las plantas rebrotan rápidamente de los rizomas si éstas no son muy fuertes. Se adapta bien en zonas de alta montaña con clima frío húmedo predominante y una precipitación bien distribuida.

En su área de distribución natural se encuentra desde los 1950 hasta los 2700 msnm con precipitaciones promedias anuales de un poco menos de 1000 hasta 1600 mm, y una temperatura media mínima de 2 a 8°C; su desarrollo óptimo se registra en zonas con temperaturas de 16 a 21°C, siendo su desarrollo muy pobre en zonas más cálidas. En otras regiones tropicales donde ha sido introducida, se reporta buena adaptación por encima de los 1700 msnm y con una precipitación promedia anual de hasta 2600 mm; en las regiones subtropicales se adapta bien en zonas más bajas (900 msnm o menos) y con 850 mm de precipitación o más. No tolera las altas temperaturas. Tolera sombra ligera; la sombra densa afecta su crecimiento.

Suelos Textura: De moderadamente liviana hasta moderadamente pesada. Reacción: De ligeramente alcalina hasta muy ácida. Drenaje: Bueno a imperfecto.

Otras características del suelo. Esta gramínea es exigente en fertilidad del suelo. En su área de distribución natural son frecuentes los suelos rojos latosólicos profundos, de buena fertilidad, y en varias regiones del mundo se ha adaptado muy bien en suelos similares; también se le encuentra en suelos aluviales, y en los francos-arenosos y arenosos húmedos bien drenados, donde las excretas del ganado o un abono mineral aumentan la fertilidad del suelo.

Tolera suelos extremadamente ácidos, pero no prospera adecuadamente en suelos de baja fertilidad natural. No requiere suelos bien drenados y tolera excesos de humedad del suelo, incluso aquellos sujetos a inundación por cortos períodos; en Quirindi, Nueva Gales del Sur, Australia, se reporta buena sobrevivencia tras 10 días de inundación. En el oeste de Queensland, Australia, las praderas de kikuyo toleran suelos salinos sí se riegan adecuadamente para mantener las sales en los estratos profundos del suelo. En suelos ligeramente alcalinos el crecimiento es bueno.

Manejo

Propagación y siembra. Se puede propagar por semillas, pero como normalmente la disponibilidad de ésta en los mercados es escasa, el método que tradicionalmente se emplea para su propagación es a partir de esquejes (trozos de estolones y de raíz). El grado de preparación del terreno depende del método empleado para la siembra. Por lo general, el establecimiento por semillas requiere una mejor preparación del terreno que garantice una buena germinación, mientras para la propagación vegetativa no siempre se requiere un alto grado de laboreo, y en la mayoría de los casos es suficiente un labrado tosco del terreno, y en la cantidad suficiente para que el material quede adecuadamente incorporado al terreno. El tamaño de los esquejes depende de la cantidad de material disponible. Se reporta la formación de buenas praderas cuando se han utilizado esquejes con 2 ó 3 nudos, pero usualmente se emplean esquejes más largos con un mayor número de entrenudos.

Donde la mano de obra no sea costosa, la siembra se puede realizar manualmente en surcos o en hoyos, de otro modo el material se esparce en el terreno y se pasa luego una grada de discos para mejorar el contacto de éste con el suelo. Este último método es el más apropiado para la siembra de grandes extensiones y produce buenos resultados sí adicionalmente se complementa con la aplicación de una mezcla de fertilizantes de nitrógeno y fósforo.

La siembra de esquejes de 15-20 cm y con 2-3 nudos, en cuadros de 0.5×0.5, 1×1 o 1×2 m constituye una buena norma de espaciamiento, pero el empleo de una u otra densidad depende del material disponible y de la rapidez con que se desee establecer la pradera. En Indochina la siembra más compacta, 0.5×0.5 m, permite un cubrimiento más rápido del terreno. La siembra en cuadros a 0.45 m también se utiliza en varias regiones. En Venezuela se recomienda entre 1.5 y 2 ton/ha de material para la siembra. Si después de la siembra se presentan algunas lluvias, el material arraiga bien y se establece fácilmente. Donde sea posible, se recomienda sembrar tréboles inmediatamente después de la plantación; el trébol blanco se siembra a razón de 2 kg/ha, con cal y fosfatos en los casos en que sea necesario.

Cuando se siembra semilla, además de una buena preparación del terreno, se puede obtener una reducción de la competencia de malezas, particularmente de Eleusine indica, mediante la peletización de la semilla con carbón activado a razón de 1.3 kg/ha de c.a. y aplicando atrazina a razón de 4.5 kg/ha de i.a., lo que permite además, una buena cobertura de la vegetación. La sembradora mecánica, con un aditamento de ruedas desterronadoras también ha proporcionado buenos resultados en la siembra. Se emplean 2-4 kg/ha de semilla y se recomienda sembrarla a máximo 0.5 cm de profundidad, apisonando posteriormente el terreno para cubrirla. El cv. Whittet puede germinar a una profundidad de 5.6 cm. La temperatura óptima para la germinación se encuentra entre los 19 y 29°C, con la tasa más rápida a los 29°C. La siembra se realiza cuando la parte superior del suelo alcanza una temperatura de 20°C. De otra parte, aunque la semilla es dura inicialmente, es modificada por la escarificación durante el aprovechamiento o con el paso a través de los animales.

El crecimiento inicial a partir de los esquejes es generalmente lento; cuando el objetivo es un establecimiento rápido para mantener controladas las malezas o para detener algún proceso erosivo, lo más conveniente es sembrar terrones de césped a distancias de 30×30 cm. Para establecer una cubierta de césped en zonas de ladera se trazan surcos siguiendo las curvas de nivel a intervalos verticales de 60 cm, y se plantan los terrones o cespedones a 1.5-2 m de distancia.

Bajo condiciones de humedad y fertilidad favorables, el kikuyo se propaga rápidamente de rizomas y estolones, y de semillas que germinan en el estiércol excretado por los animales, la cual pasa por el tracto digestivo sin sufrir ningún daño. La semilla permanece viable en el suelo por mucho tiempo y se reporta la aparición de plántulas en terrenos cultivados con la gramínea hasta 10 años atrás.

Compatibilidad con otras especies. El kikuyo es una gramínea fuerte y agresiva, y bajo condiciones adecuadas de fertilidad y humedad del suelo, y bajo pastoreo ligero, normalmente no permite que ninguna otra planta se establezca en las praderas. Por esta razón la mayoría de las praderas de kikuyo son monoespecíficas. Con prácticas de renovación, la aplicación de fertilizantes que contengan fósforo, y bajo un sistema de pastoreo severo o de cortes frecuentes, se puede combinar con los tréboles blanco (Trifolium repens) y rojo (T. pratense) o con Desmodium uncinatum y D. intortum, pero para lograr una mayor persistencia de la mezcla, el tratamiento de fertilizantes y la ordenación del pastoreo deben ser muy cuidadosos.

En las tierras altas del África Oriental, el kikuyo ocurre naturalmente en mezcla con Trifolium burchellianum y T. semipilosum, ésta última una planta perenne de porte bajo, con tallos rastreros y enraizamiento vigoroso en los nudos que la capacita para desarrollarse asociada con la gramínea cuando las praderas se pastorean bajo, pero que desaparece cuando se permite a la gramínea alcanzar una mayor altura. La mezcla de este trébol y el kikuyo produce un forraje de alto valor nutritivo, muy apetecido por el ganado, y algún éxito se ha logrado con la mezcla en la meseta de Atherton, Queensland, Australia. En Australia, Neonotonia wightii se cultivó con algún éxito en mezcla con kikuyo, pero su reacción al corte fue opuesta a la del trébol; fue más abundante en praderas altas segadas cada 8-12 semanas que en praderas bajas segadas cada 4 semanas; esta tendencia también se observó para las mezclas de la gramínea con el pega-pega (Desmodium intortum). En Hawai la aplicación anual de 410 kg/ha de nitrógeno a una mezcla kikuyo/D. intortum redujo el contenido de la leguminosa de cerca del 50% en una pradera sin fertilizante a cerca del 10% cuando se segó cada 10 semanas, y a menos del 1% cuando se segó cada 5 semanas; la leguminosa fue incapaz de soportar la mayor frecuencia de corte la cual favoreció a la gramínea.

Así mismo, en los distritos más húmedos de Hawai, por encima de los 900 m de altitud, se reporta una buena asociación con el trébol blanco cv Ladino. En la meseta de Atherton, Queensland, Australia, también se reporta un moderado éxito con este trébol cuando se controla el crecimiento de la gramínea. En Uganda, la estirpe neozelandesa de T. repens, importada de Sudáfrica, se ha desarrollado adecuadamente en rodales puros o en mezcla con la gramínea, así como con Bromus ciliatus, harding (Phalaris tuberosa), y pasto Rhodes (Chloris gayana). En Costa Rica, en las tierras altas húmedas y ácidas, se han logrado buenos resultados en mezcla con Lotus major.

También se reporta compatible con falsa poa (Holcus lanatus), pasto oloroso (Anthoxanthum odoratum), trébol subterráneo (Trifolium subterraneum), T. angustifolium, T. arvense, T. campestre, y Medicago orbicularis. En Queensland y Nueva Gales del Sur, se asocia con el pasto alfombra (Axonopus compressus), dallis (Paspalum dilatatum) y el trébol blanco, o una mezcla con las 2 últimas, la cual también se utiliza en Zimbabwe en zonas de regadío. Sin embargo, el incremento de la fertilidad del suelo por la aplicación de nitrógeno mejora el vigor del kikuyo, y termina por suprimir a la gramínea asociada. En Darling Downs, Queensland, donde las lluvias están bien distribuidas durante todo el año, la Medicago lupulina y las vezas nativas producen un excelente crecimiento en invierno. Otras leguminosas con las que se reportan buenos resultados en Australia son el platero (Desmodium uncinatum), D. canum, y Vicia sativa. Sin embargo, algunos autores coinciden en señalar que las praderas puras de kikuyo abonadas superficialmente con nitrógeno, son casi siempre mucho más productivas que en mezcla con leguminosas.

Control de malezas. Durante la fase de establecimiento las plántulas se deben proteger de las malezas realizando las siegas que sean necesarias y aumentando su vitalidad con la aplicación de niveles adecuados de nitrógeno y fósforo en el suelo. Debido a su hábito de crecimiento y al denso césped que forman sus rizomas y estolones, inhibe el crecimiento de otras plantas, especialmente si se desarrolla en condiciones de humedad y fertilidad adecuadas. Cuando el manejo no es el apropiado y se pastorea en forma continua, el sobrepastoreo puede facilitar la consiguiente invasión de las malezas. Con la aplicación de atrazina a razón de 1.0-1.5 kg/ha se pueden controlar efectivamente las malezas que emergen en las praderas puras de kikuyo.

El propio kikuyo se puede convertir en maleza en tierras de cultivo; se reporta que en el sur de California, Estados Unidos, es una maleza molesta en los huertos frutales. También se considera una maleza muy seria en Costa Rica, Kenia, Perú, Uganda, y Uruguay. Se puede eliminar con diversos herbicidas, incluido el dalapón, pero se debe combatir sucesivamente cada brote de las plántulas con 8 kg/ha de 2,2-DPA resembrando otras especies sobre el terreno hasta eliminarla en grado suficiente. La erradicación mecánica por el arado repetido durante la estación seca ha proporcionado buenos resultados pero resulta costoso.

Fertilización. Es una gramínea típica para suelos fértiles y responde bien a la aplicación de nitrógeno con incrementos en los rendimientos de forraje y un mayor contenido de proteína; en Australia, la buena respuesta del kikuyo al nitrógeno, le ha proporcionado ventajas competitivas frente al Axonopus spp. y al Paspalum dilatatum. Una buena fertilidad del suelo es esencial para lograr un buen desarrollo y producción, y cuando ésta disminuye es sustituida por otras gramíneas menos exigentes. También responde a la aplicación de abonos de establo, y muy probablemente se requiera la aplicación de fósforo cuando se asocia con leguminosas. Cuando se cultiva puro, sin leguminosas asociadas, la respuesta a la aplicación temprana de nitrógeno es generalmente buena, y en algunos casos excepcional, y ésta contribuye a asegurar un rápido establecimiento de la gramínea.

En el sur de Queensland, donde la gramínea es la especie más ampliamente utilizada, responde adecuadamente a la aplicación de nitrógeno tanto en el verano como en el invierno, y tanto el sulfato de amonio, el nitrato de amonio, como a la urea; aplicados en cantidades equivalentes de hasta 100 kg/ha de nitrógeno, producen incrementos lineales en los rendimientos de forraje, pero a mayores tasas, el nitrato de amonio proporciona mayores rendimientos que la urea. En numerosos ensayos de fertilización realizados con esta gramínea se reportan incrementos en los rendimientos de la materia seca en cantidades que varían de 12 a 27 kg/ha por cada kg de nitrógeno aplicado. En el norte de Nueva Gales del Sur, Australia, se registró una producción de 17 a 24 kg/ha de materia seca por cada kg de nitrógeno aplicado. En Colombia, la gramínea ha mostrado respuesta a la aplicación de hasta 150 kg/ha de nitrógeno. En algunas zonas se ha logrado duplicar la producción de forraje con la aplicación de 50 kg/ha, equivalentes a 2 bultos de urea/ha.

En la Estación Experimental El Alto, Costa Rica (1700 msnm; 1700 mm de precipitación; 19 °C de temperatura media anual; suelos de origen volcánico), se ha registrado una producción de heno anual casi 7 veces más altas en praderas fertilizadas con nitrógeno que en praderas sin fertilizar (1.5 vs 9.6 ton/ha). La mayor producción se obtuvo con 3 cortes anuales, pero se estima que puede ser mayor en zonas con una mejor distribución de las lluvias o con disponibilidad de riego, donde se podrían realizar hasta 5 cortes. De otro lado, se registró un aumento en el contenido de proteína de 10.82 a 12.97% con la aplicación de 240 kg/ha de nitrógeno, el cual fue mayor al obtenido con Pennisetum purpureum (cv. Gigantes) o con el pasto imperial (Axonopus scoparius) abonados con 270 kg/ha de nitrógeno. En esta misma región no se obtuvo respuesta al fósforo y potasio. La recuperación de nitrógeno de esta gramínea es elevado, alcanzando 57.2% con la aplicación de 80 kg/ha del elemento, y hasta 73.3% con 240 kg. Sin embargo, cuando el kikuyo se encuentra asociado con leguminosas y se requiere aplicar nitrógeno, se aconseja aplicar nitrón en vez de urea, ya que, según varios estudios, ésta última inhibe el desarrollo de las leguminosas. No obstante, cuando el componente leguminoso constituye más del 30% de la mezcla, la aplicación de nitrógeno se puede reducir al mínimo. Una efectiva asociación con el trébol blanco (Trifolium repens), donde la leguminosa proporcionó el 25-60% de la pastura, redujo las necesidades de nitrógeno de la gramínea.

Si bien se reporta poca respuesta al fósforo en praderas monoespecíficas, excepto en suelos con marcadas deficiencias en este elemento, su aplicación incrementa el componente leguminoso asociado, especialmente los tréboles. En Kenia se han reportado respuestas a la aplicación de superfosfato triple, y en Zaire, Hawai, Colombia, y Australia a otras formas de fósforo. En algunos ensayos se reporta que la fertilización con fósforo fue benéfica cuando se aplicó junto con nitrógeno y se ha observado una considerable interacción entre estos 2 nutrientes. El nivel crítico de fósforo como un porcentaje de la materia seca en el estado de prefloración es de 0.22.

La respuesta al potasio no es buena, a menos que la extracción del crecimiento vegetativo sea muy intensa; los síntomas de deficiencia del potasio se manifiestan en senescencia y quemaduras en la parte apical de las hojas inferiores, así como en una reducción del contenido de potasio en el forraje (0.64-1%). En general, las respuestas a la aplicación de sólo fósforo o potasio han sido inconsistentes, y éstas parecen estar relacionadas más bien con el suelo que con la gramínea. Algunos autores señalan que en suelos con fuertes deficiencias en estos elementos se han logrado buenas respuestas con la aplicación anual de 50-75 kg/ha de P2O5 y 50 kg/ha de K2O; de igual forma, se reportan buenas respuestas con la aplicación de 300-500 kg/ha de escorias Thomas o 100-150 kg/ha de superfosfato triple, y 80-90 kg/ha de cloruro de potasio. En Costa Rica se han logrado muy buenos resultados con la aplicación de la fórmula 9-18-18 a razón de 330 kg/ha en las mezclas de la gramínea con tréboles, en especial con Trifolium pratense y T. repens cv. Ladino. En algunas regiones esta fórmula ha proporcionado rendimientos 50% mayores a los obtenidos con la aplicación de calcio y fósforo combinados.

Cuando el pasto se establece en tierras previamente cultivadas y abonadas, se puede mantener una buena producción durante 2 ó 3 años sin la aplicación de fertilizantes, siempre que se cuente con las condiciones adecuadas de humedad. En el altiplano cundiboyacense, en Colombia, un ensayo realizado para determinar el efecto de la fertilización con un compuesto orgánico (estiércol más abono fosfórico), nitrógeno (nitrón 26), calfos y roca fosfórica en praderas de kikuyo/tréboles, reporta que en el potrero donde se aplicó nitrógeno al voleo, a razón de 52 kg/ha de nitrón 26, la respuesta fue notable y el pasto reverdeció y se desarrolló con exuberancia en un lapso de unos 45 días, pero el efecto del fertilizante sólo perduró por una cosecha. En tanto, el potrero abonado con calfos produjo un forraje con una alta proporción de trébol alrededor de los 120 días. La pradera tratada con roca fosfórica mostró un efecto positivo cuando habían transcurrido cerca de 200 días, con un crecimiento adecuado del kikuyo y con una floración abundante de los tréboles. Además, el pasto proporcionó posteriormente otras 2 pastadas aceptables. El potrero tratado con estiércol y abono fosfórico sólo respondió hasta pasados 100 días, pero su respuesta se repitió después de cada pastoreo por cerca de 2 años y medio; el potrero siempre presentó kikuyo y trébol, especialmente rojo. Aunque la respuesta con nitrón 26 fue inmediata, la mejor respuesta por calidad y por efecto residual fue el tratamiento que combinó los abonos fosfórico y orgánico.

Las respuestas al calcio son erráticas, pero en Costa Rica se reporta el incremento en la producción de forraje con la aplicación de cianamida de calcio en las mezclas del kikuyo con tréboles, el cual, adicionalmente favoreció el desarrollo de las leguminosas. Aunque la aplicación de nitrato de calcio no produce aumentos significativos en los rendimientos, si favorece el desarrollo y persistencia de los tréboles. En Australia se ha establecido que la gramínea es muy sensible a las deficiencias de azufre, cobre, magnesio, y manganeso y en menor grado a las del boro, molibdeno, calcio y zinc. Las deficiencias de azufre se pueden presentar bajo condiciones de pastoreo o corte intensivos, pero generalmente se corrigen con la aplicación normal de superfosfato. En Colombia, se indica que para un rendimiento anual de 14 ton/ha de materia seca, el kikuyo extrae anualmente del suelo ca. 389 kg/ha de nitrógeno, 83 de P2O5, y 415 de K2O. En cualquier caso, los fertilizantes, dosis y frecuencias, se deben determinar por un análisis químico del suelo.

Riego. Esta gramínea es improductiva en tierras de secano y especialmente en áreas secas y cálidas, pero en California, Estados Unidos, se han obtenido altos rendimientos en tales áreas bajo riego. En el Sudán también se reportan buenos resultados con el cultivo de la gramínea en tierras de regadío. En Zimbabwe es usual la siembra en terrenos de regadío en mezcla con Paspalum dilatatum y Trifolium repens. La aplicación de riego adicional puede mantener una producción alta en las épocas secas, especialmente cuando se fertiliza con nitrógeno, ya que este permite a la gramínea hacer un uso más eficiente del agua; el riego se debe aplicar aproximadamente cada 10 días.

Ordenación del pastoreo. Es una gramínea muy valiosa para praderas permanentes ya que una vez se encuentra bien establecida tolera el pastoreo intenso y el pisoteo. No se recomienda para praderas temporales dado que es difícil y costosa su erradicación. Durante las primeras etapas de crecimiento se debe someter a un pastoreo ligero hasta que los rizomas alcancen su máximo vigor de crecimiento y cubran totalmente el terreno. Requiere de un manejo adecuado si se desea obtener de ella un alto rendimiento y una capacidad de sostenimiento alta. En este sentido, el factor de mayor importancia es el mantenimiento de una adecuada fertilidad del suelo. El kikuyo proporciona un forraje abundante y de buena calidad cuando se le aprovecha tierno, preferiblemente antes de que alcance los 40 cm de altura.

La información disponible sobre la respuesta a la defoliación de la gramínea proviene de experimentos de corte. En Wollongbar, norte de Nueva Gales del Sur, Australia, se comprobó que los cortes frecuentes, cada dos semanas, redujo el rendimiento de materia seca del 54 al 25%, comparado con el rendimiento máximo que se obtuvo con intervalos de corte cada 12 semanas; la reducción del rendimiento fue aún más significativa en presencia de fertilizantes nitrogenados. El rendimiento medio de nitrógeno en la vegetación fertilizada con 224 kg de nitrógeno/ha y cortada cada dos semanas fue de 176 kg/ha, comparada con 131 kg/ha cuando se corto a intervalos de 12 semanas. En Colombia, la máxima producción de forraje verde y proteína se obtuvo de una pradera en mezcla de kikuyo y trébol cortado a 5 cm cada nueve semanas. En el norte de Queensland, se prefieren los ciclos de pastoreo de tres a cuatro semanas hasta una altura de 13 cm.

Aunque resiste el pastoreo continuo debido a su hábito de crecimiento, cuando se siembra en mezcla con tréboles se debe pastar en rotación para obtener el máximo rendimiento de las praderas; se recomiendan períodos de descanso de 6-9 semanas, según sea la disponibilidad de humedad. Además, se debe pastorear hasta una altura de 5-10 cm y se recomienda utilizar cerca eléctrica en los potreros. Para las mezclas de kikuyo con una leguminosa tropical, se recomienda permitir el pastoreo hasta una altura de 1015 cm y a intervalos de seis a ocho semanas. Sin embargo, para que las leguminosas a ella asociadas sean más persistentes, es necesario realizar cortes o pastoreos con la frecuencia necesaria que eviten que la gramínea forme una densa cubierta de estolones. No obstante, la respuesta de las leguminosas a la ordenación y manejo de las praderas suele ser contrastante, de acuerdo de la especie que se trate. Un estudio reporta que en Australia, en las praderas de kikuyo donde se logró introducir la soya perenne (Neonotonia wightii cv. Clarence), el pastoreo a intervalos de 4 semanas disminuyó la población de la leguminosa, contrariamente a lo observado cuando éstos fueron de 8-12 semanas. En praderas mejoradas el kikuyo se propaga en forma espontánea y puede llegar a dominar los pastos mejorados si éstos no se manejan en forma adecuada. Las praderas puras se deben mantener con una dosis de no menos de 150 kg/ha de nitrógeno, los cuales se pueden aplicar fraccionados durante la estación de lluvias.

Esta gramínea se utiliza casi exclusivamente para pastoreo y no resulta adecuada para henificación o ensilado dado que es difícil de cortar y rastrillar. Aunque el ensilado del kikuyo es aceptado por el ganado lechero, el proceso produce pérdidas considerables de materia seca y la digestibilidad es cerca de 19.5 unidades menor que la del pasto fresco. El suministro al ganado ovino de las hojas molidas y peletizadas, dio como resultado un incremento en el peso vivo tres veces mayor en las ovejas que se alimentaron de las raciones de las hojas no molidas.

Las profundas raíces de esta gramínea hacen que se conserve verde durante largos períodos de sequía, si son suficientes las reservas de humedad del subsuelo y sí las raíces logran alcanzar el nivel freático. En ocasiones, cuando no se maneja en forma apropiada, se acolchona y disminuye significativamente la producción, resultando más económico renovar las praderas. Ésta consiste en pastorear bajo el potrero, y luego de retirar los animales, trabajar las praderas con una grada de discos o realizar una labor de arado en tiempo húmedo; luego se aplica cal al voleo, se fertiliza y se resiembran tréboles u otras leguminosas; la rehabilitación de las praderas agotadas o degeneradas por el laboreo mecánico no tiene un efecto a largo plazo a menos que se complemente con la aplicación de nitrógeno inorgánico o con la inclusión de una leguminosa. Bajo condiciones inadecuadas, años muy secos o temporadas de sequía, la renovación de las praderas de kikuyo reduce los rendimientos de forraje en el año de la renovación, pero a partir del segundo año produce rendimientos superiores al de las praderas originales.

En el área de distribución natural del kikuyo existen pocos riesgos de incendios, pero en las temporadas secas, el crecimiento aéreo verde puede ocultar una capa basal de hojas muertas que puede tolerar un fuego rasante. Sin embargo, la gramínea se recupera rápidamente de los efectos del fuego.

Producción

Calidad del forraje y producción. El forraje de esta gramínea es generalmente rico en proteína y es muy palatable para el ganado. Sin embargo, la calidad depende de la frecuencia de la defoliación y de la aplicación de fertilizantes, pero se logra mantener en niveles adecuados cuando se rompe el césped regularmente y se abona con frecuencia, especialmente con nitrógeno y fósforo. El alto contenido de proteína en las hojas raras veces es inferior al 12% de la materia seca, lo que proporciona un alto margen de calidad sobre el 8% de proteína cruda requerido para obtener un balance positivo del nitrógeno, aun con rebrotes de la gramínea de 100 días de edad. En ocasiones la proteína alcanza niveles de hasta el 23-25% en forraje joven, pero bajo condiciones desfavorables y en forraje muy maduro se han registrado contenidos de proteína tan bajos como el 5 ó 7%. En los subtrópicos de Australia se reportan contenidos de proteína cruda de 11.7% en forraje sin fertilizar y de 16.9% en forraje fertilizado con nitrógeno. Sin embargo, existen reportes de Hawai donde se indica que el contenido de proteína cruda disminuyó con la aplicación de altas tasas de nitrógeno. Como en otras gramíneas, el contenido de proteína cruda disminuye con la edad del forraje, y en Brasil la gramínea analizada 4 semanas después del último corte presentó un contenido de 21.6%, mientras en el forraje con 12 y 32 semanas de edad el contenido de proteína cruda fue de 15.4 y 13.1%, respectivamente, aunque mayores que los registrados para otras 5 gramíneas bajo ensayo. El contenido de fibra cruda es moderado, usualmente de 30%, debido a que las hojas no son en exceso fibrosas, y este bajo nivel, al igual que los altos contenidos de proteína cruda, se mantienen en el kikuyo por mucho más tiempo que en un gran número de gramíneas tropicales, posiblemente debido a la alta proporción de hojas en el forraje. La adecuada relación de estos nutrimentos y su persistencia, se reflejan positivamente en los parámetros de crecimiento del ganado, a menos que éste sea forzado a pastar demasiado bajo y a consumir parte considerable de los tallos fibrosos que se encuentran por debajo de los rebrotes florales.

La digestibilidad de la materia seca se encuentra en el rango de 60-70%. En general, los niveles de fósforo, potasio, calcio, y magnesio en el forraje son adecuados comparados con los de otras especies. El contenido de fósforo puede ser razonablemente alto, 0.20% o aun hasta de 0.40% pero puede ser tan bajo como 0.11%; el contenido de calcio es usualmente bajo, y en Hawai se reportan algunas deficiencias de calcio en ganado de carne. En Nueva Gales del Sur, Australia, un suplemento mineral de sodio, calcio y fósforo incrementó la ganancia de peso vivo en terneros en un 27%. La digestibilidad de la proteína cruda depende en gran medida de su contenido en el forraje y en Australia se ha reportado que la digestibilidad de la proteína cruda se incrementó de 58.5% en forraje de praderas sin fertilizar a 65.8% en forraje de praderas a las que se les aplicó nitrógeno. En la India se reportan contenidos de hasta 81.3% para la proteína cruda digestible, 69.2% para la fibra cruda, 72.5% para los extractos libres de nitrógeno, y 67.1% para los extractos etéreos. Otros autores reportan valores para estos 3 últimos de 52.5, 58.2, y 57.3% en forraje de 20-30 cm de altura consumido por ganado ovino.

La producción de forraje depende en gran medida de la fertilidad y de la humedad disponible en el suelo. Con prácticas de manejo adecuadas se han obtenido más de 20 ton/ha al año de heno de buena calidad. En Colombia se reportan 3 cosechas anuales, con un rendimiento global de 37 ton/ha de forraje verde. En Marruecos, con 5 riegos en tierras sueltas bien estercoladas, ha producido 90 ton/ha. En la región septentrional de Nueva Gales del Sur, Australia, se obtuvo un rendimiento máximo de materia seca de 30 ton/ha con la aplicación de 1120 kg/ha de un fertilizante nitrogenado. En la meseta de Atherton, Queensland, Australia, una pradera con predominio del kikuyo produjo 12.17 ton/ha de materia seca por año. En Kenia constituye la principal gramínea en las praderas para la alimentación del ganado ovino.

La gramínea usualmente no produce efectos tóxicos en el ganado. Una pradera exuberante desarrollada en un corral de vacas fuertemente abonada, causó la intoxicación por nitritos. En Nueva Zelandia, una severa intoxicación con espasmos se registró en una pradera de kikuyo después de que la precipitación superó los 20 mm, la temperatura de la gramínea sobrepasó los 14°C, y se produjo la invasión de la pradera por gusanos ejército. La toxina se desconoce.

Análisis bromatológicos

Producción animal. El kikuyo es esencialmente una gramínea de alta calidad para lechería y para las etapas finales de ganado de engorde para las zonas de alta montaña de las regiones tropicales y subtropicales de todo el mundo. La producción de carne y de leche se ha evaluado en varios ensayos con animales en pastoreo. En explotaciones lecheras, con pastoreo en rotación, se obtuvo la mayor capacidad de carga con esta gramínea al compararla con la de praderas de raigrás perenne (Lolium perenne) y azul orchoro (Dactylis glomerata); el pasto puede sostener hasta 3.75 animales/ha, con una producción promedia por vaca de 15 kg de leche/día, con un 4% de grasa. En Natal, Sudáfrica, en una superficie de 0.4 ha de pasto kikuyo fertilizada, con un pastoreo de 3 vacas Jersey desde octubre hasta mayo siguiendo el sistema de carga variable, y las cuales fueron suplementadas con 0.45 kg de harina de maíz después de cada ordeño, se registró una producción entre 8260 y 15550 kg de leche/ha (442-764 kg de grasa/ha) entre octubre y mayo y durante un período de siete años. En Wollongbar, en el norte de Nueva Gales del Sur, Australia, en una pradera con predominio de kikuyo fertilizada con 336 kg/ha de nitrógeno, y con una carga animal de 4.94 vacas/ha, se obtuvieron 447 kg y 361 kg/ha de grasa en dos lactaciones sucesivas.

El incremento medio diario en la producción de carne con novillos Normando cruzados, en praderas de kikuyo asociada con trébol blanco (Trifolium repens), se reporta de 804 g/animal con una capacidad de carga de 3.07 animales/ha; para las praderas puras de kikuyo se reportan incrementos de 795 g/animal y una capacidad de carga de 3.18 animales/ha; para las praderas en mezcla con trébol rojo (T. pratense), los incrementos registrados fueron de 897 g/animal con una capacidad de 2.53 animales/ha. Aunque la pradera pura de kikuyo no produjo los mayores incrementos, la cantidad de carne por unidad de área si fue superior debido a su mayor capacidad de sostenimiento. En Hawai, la producción de carne de praderas en mezcla con Desmodium canum, fue de 587, 644, 706 y 806 kg/ha por año para gramíneas nativas, kikuyo, dallis (Paspalum dilatatum), y pangola (Digitaria decumbens), respectivamente. Con el sistema de pastoreo en fajas, en una mezcla de kikuyo/leguminosa se pueden emplear cargas animales de 50 cabezas de ganado mayor por hectárea y por día.

Semillas y producción. La floración de esta gramínea es indiferente a los cambios de duración del día. Puede ser muy abundante y la semilla se forma sin dificultad. Sin embargo, el aprovechamiento y la limpieza de la semilla son difíciles, y se suministra comercialmente en bajas cantidades, por lo que el establecimiento a gran escala se realiza por métodos vegetativos a partir de esquejes. La propagación por semilla puede ser más fácil y económica ya que la semilla germina con mucha facilidad, hasta en un 7590%, y la gran cantidad de semillas por kg, cerca de 40000, producen plántulas muy vigorosas.

La producción de semilla para ventas comerciales es relativamente nueva en esta especie. La repetida defoliación de los rebrotes principales es esencial para inducir la floración de los rebrotes laterales de la gramínea. La semilla que producen los tipos fértiles es forma tan próxima al suelo que se dificulta enormemente su beneficio; por lo tanto, para el aprovechamiento de la semilla, la pradera de kikuyo debe ser plana y uniforme. Una vez establecida, la gramínea se corta hasta una altura de cerca de 2.5 cm y la vegetación resultante se remueve. Esto estimula la floración y la producción de semilla. En la próxima siega se levanta ligeramente la altura de corte de tal forma que sólo se elimine el crecimiento foliar sin afectar la primera producción de flores. Esta labor promueve una segunda floración. De esta forma, se va acumulando una sucesiva producción de semillas hasta la cosecha al final de la estación donde se siega totalmente la pradera, la vegetación se engavilla y deja secar al sol, y finalmente se trilla con una combinada.

En Kenia, el aprovechamiento se realiza manualmente y cantidades muy pequeñas de semilla, hasta 1 kg, se han obtenido con la cosecha de los extremos de los rebrotes fértiles, los cuales se colocan en bolsas gruesas y se golpean con una estaca. En Australia se ha desarrollado un método mecánico para el aprovechamiento que consiste en segar la pradera a 64 mm de altura retirando el material; la pradera rala resultante se laborea con un rotavator a un nivel de 13 mm, y el material segado se deposita en un colector de semilla unido al rotavator. Este material se seca y se pasa por un molino de martillos a 1255 r.p.m. Con este método se reportan producciones de semilla de 25 kg/ha en praderas jóvenes, y de hasta 482 kg/ha en praderas bien establecidas. Este sistema de aprovechamiento parece ser muy adecuado para la cosecha en pequeñas áreas, cuya finalidad es obtener semillas para trabajos experimentales, para establecer viveros para la producción de material de siembra vegetativo, o para programas de mejoramiento. En un estudio, el incremento en la tasa de fertilización con nitrógeno de 0 a 224 kg/ha aumentó la producción foliar pero redujo el rendimiento de semilla. De acuerdo con varios autores, después del aprovechamiento la semilla requiere varios meses para la maduración. Existe cierta dureza inicial para el descascarado de la semilla, pero se puede mejorar mediante la escarificación durante la cosecha o mediante el consumo y ulterior excreción por algún animal. Cerca de 40000 semillas/kg.

Plagas y enfermedades. En términos generales, son pocas las plagas y enfermedades que pueden causar serios daños a la gramínea. En Australia, las larvas del escarabajo Rhopea magnicornis, de Tarsonemus mites, y de la avispa soldado, Atlermetapomia rubiceps, han causado daños temporales en las praderas de kikuyo, pero los efectos son de corta duración. En Hawai, la chinche de cuernos, Sphenophorus vestitis, y el gusano de seda, Herpetogramma licarsicalis, también causan algún daño.

La mancha de la hoja causada por el hongo Pyricularia pennista, y que se manifiesta con la aparición de manchas rodeadas de un halo amarillento, puede originar alguna muerte foliar, pero no es de importancia económica en praderas bien manejadas y fertilizadas. En la meseta de Atherton, Queensland, Australia, una enfermedad fungosa causada por Pyricularia grisea ha producido una alta mortalidad en las plántulas durante las estaciones húmedas. En las zonas templadas de los Estados Unidos la gramínea cultivada en macetas fue atacada por el parásito Prosapia distanti, y se reporta la muerte de la gramínea con la infestación entre 10 y 40 parásitos por maceta.

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